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Turismo cloacal

08/11/2013 Sin Comentarios

Jorge Azar-Gómez

La intendenta comunista Ana Olivera, con su equipo estuvo recorriendo las cloacas de la Avda . Rondeau, para su acondicionamiento y preparar el lanzamiento del ” TURISMO CLOACAL” , está insólita idea , seguramente está inspirada en el “camino tupamaro” de los años 60 y 70 , cuando transitaban de cloaca en cloaca.

Mientras la intendenta comunista intenta llevar a la gente debajo de la ciudad, en las noches montevideanas , cada vez más oscuras, se siente la respiración de la ciudad. Es como un enorme animal que se retuerce, se encarama en los montes y se queja con gritos sordos y amenazantes.

Con la luz del día, miramos como los ranchos crecen y crecen cada vez más, como hongos que se tambalean . Mientras tanto, la ciudad humea, repleta de vehículos detenidos en interminables colas que no llegan a ninguna parte. Hay violencia, insultos, discursos. Y ahora la señora que “detenta” el cargo de Intendente nos mira desde arriba del palacio municipal , como un alma especial y superior ,intenta con su brillante inteligencia llevarnos a las cloacas. .

No se ha dado cuanta la señora que la ciudad es una hembra perforada de humedades, huecos y misteriosas cavernas, que amenaza con devorarnos y arrastrarnos a una cloaca. Todos los días desaparece algún auto en los abismos de asfalto que se abren de pronto en cualquier calle sin necesidad de trasladarse a una cloaca.

La ciudad se desdobla en sus esquinas más oscuras. Es allí donde habitan los malabaristas que juegan en los semáforos, los ni-ni acuclillados que extienden sus desoladas manos, los niños que duermen en cartones, los indigentes de ojos desorbitados que nos interrogan como ángeles caídos. También hay esquinas habitadas de monstruos. Seres tenebrosos que roban, matan y vagan por la ciudad, perseguidos por las drogas.

Y sobre todo están las cloacas , que son el espejo de la Intendencia comunista. Las que tragan incautos que pisan sus tapas rotas. Innumerables cuerpos que caen y se atascan en las fétidas cloacas bajo las calles sin necesidad de un tour turístico..

Sólo algunas personas sobreviven. Amoratados y mutilados, los sobrevivientes de las cloacas municipales a veces emergen de las profundidades, aterrorizados. Se les reconoce por su andar incierto y porque vagan como fantasmas por la ciudad, mirando siempre el piso, esquivando rejillas y tapas de acero, sin levantar jamás la vista de la acera , no sea cosa que la perversa ineficiencia municipal los devore nuevamente.

El otro día tropecé con uno de estos seres. Recién salido de un hueco, se me acercó cojeando y chorreando pestilencia. Me contó que nadie lo escuchó gritar . Que se creyó en el infierno y compartió los suspiros, llantos y gritos de otros montevideanos condenados a sufrir la perversidad municipal. También oyó las palabras de dolor, insultos, bramidos de ira y lejanas voces de la gente en las calles. Vio al fantasma de Dante, que lo ayudó a salir. Y ahora que está afuera, ya no está muy seguro de si desea vivir arriba o abajo de las cloacas.

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