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Las denuncias sobre la UTEC

08/11/2013 Sin Comentarios

Francisco Faig, diario El País

Cuando el año pasado el gobierno promovió la creación de una Universidad Tecnológica (UTEC) en el interior, también puso en una encrucijada a los partidos de oposición.

Por un lado, era difícil negarse a aumentar la oferta universitaria del país. Sabido es, además, que los jóvenes del interior viven con particular aprensión su mudanza a la capital para proseguir estudios terciarios. En la iniciativa de la UTEC había entonces una voluntad de reparar una histórica injusticia, a la vez que servir a los intereses del Uruguay productivo mejorando la calidad de la mano de obra gracias a una mayor profesionalización universitaria.

Por otro lado, vista de cerca, la iniciativa presentaba serios problemas. Primero, faltaba un proyecto claro en objetivos de formación y en medios para alcanzarlos, que asegurara a todos que la UTEC sería eficiente en su tarea y tendría un impacto relevante. Segundo, no tenía un presupuesto fijado, ni sede específica, ni plan de estudios, ni énfasis en tales o cuales materias. Tercero, el gobierno de la UTEC quedaba en manos de los mismos actores corporativos de siempre, vinculados a la izquierda, que son los que tanto daño han hecho al crecimiento y desarrollo eficiente de la Universidad de la República (UdelaR). Es más: rápidamente, y pese a cierta resistencia inicial, se fijó una política de colaboración entre la UTEC y la Udelar.

El Partido Nacional terminó apoyando la creación de la UTEC. Algunas voces discordantes en su convención de Florida de diciembre de 2012 subrayaron que se trataba de un error histórico. Pero la inmensa mayoría de los nacionalistas la había aprobado en el Parlamento, valorando sobre todo los argumentos vinculados a la descentralización del país y a la satisfacción del reclamo del interior postergado.

En este 2013, el gobierno fijó un nuevo impuesto a los grandes productores rurales argumentando la necesidad de financiar la UTEC. También, primero con el presidente mexicano y luego con el vicepresidente estadounidense, insistió en que precisaba ayuda para instalarla. Hasta ahora, no se sabe en qué quedaron esos pedidos de ayuda, que más bien parecieron ser declaraciones de conveniencia. Hoy, lo que sí sabemos es que unos pocos cursos se iniciarán en marzo de 2014, en particular en Colonia y en Paysandú. Y también, que la UTEC es un centro de acomodo estatal.

En efecto, a causa de la renuncia de la integrante del Consejo Directivo Central provisorio de la UTEC María Antonia Grompone (que había tomado el cargo de forma honoraria), salió a la luz pública que los sueldos que se están proponiendo para los funcionarios administrativos son altísimos. Hay asesores contratados con $135.000 al mes, y hay previsto un director general con un ingreso mensual aún mayor.

Estas cifras son indignantes. Hay que recordar que maestros y profesores precisan por lo general del multiempleo para superar los $ 30.000 al mes; que el promedio de ingreso por hogar es de unos $ 40.000 mensual; y que la mitad de los trabajadores percibe menos de $ 14.000 por mes. Lo que la UTEC conformó entonces es una burocracia independiente, muy bien paga y que funciona con relativa autonomía, antes incluso de que se abriera su primer curso en algún lugar “del interior”. Porque con estos ingresos, los asesores de la UTEC cobran salarios propios de investigadores en relevantes universidades europeas. Pero además, según denunció Grompone, ni siquiera responden a las directivas del Consejo.

Nadie desmintió en el Poder Ejecutivo lo denunciado por Grompone. El ministro Ehrlich siquiera se sonrojó. Mujica solo busca un sustituto. Y no se habló más del tema. Así, al año de andar, la UTEC confirmó los peores presagios hechos desde las voces minoritarias de la oposición.

Lejos de contar con un proyecto eficiente, la UTEC es un centro de clientelismo para los compañeros que justifican sus acomodos con unos pocos cursitos en el interior. Y para ello, claro está, se pone a contribución a los “grandes estancieros”. ¿Cuántas hectáreas hay que tener para ganar libre de polvo y paja 6.500 dólares al mes, más beneficios sociales? Calcule y verá que la respuesta es sencilla: los “grandes estancieros”, en realidad, son los burócratas asesores de la UTEC

La UTEC fue un error y es un fiasco. Corresponde que cada uno enfrente sus responsabilidades, en el gobierno y en la oposición.

Lejos de contar con un proyecto eficiente, la UTEC es un centro de clientelismo para los compañeros que justifican sus acomodos con unos pocos cursitos en el interior.

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