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Soros financió la campaña del gobierno por la marihuana

01/11/2013 Sin Comentarios

Jaime Trobo

Durante varios días en el correr del mes de Julio, una intensa campaña publicitaria patrocinada por una entidad privada internacional de nombre Open Society, copó los espacios de los medios de mayor raiting en Uruguay, promoviendo el consumo de drogas, en este caso la marihuana. Esta campaña proyectaba sobre su utilización un manto de bondad y beneficios que pretendían reivindicaría a los ojos de la población en general. Detrás de esa campaña, y de Open Society, estaba George Soros a quien se identifica como accionista de Monsanto, una multinacional dedicada a la investigación y desarrollo de productos para la producción agrícola, como novedosas variedades transgénicas de soja y también de cannabis, nuestra conocida marihuana.

En su momento me fastidió mucho la insistencia con la que se persistía con la mencionada campaña que todos recordarán, en radio y televisión y fueron miles los uruguayos que reaccionaron del mismo modo. Se introducía en el,debate sobre la responsabilidad que debíamos asumir en Uruguay respecto de las adicciones, una voz parcial, con un discurso sesgado, que alababa las bondades de ejercer la libertad de consumir esta droga por un lado y por otro introducía la sensibilidad que producían personas que padecen cáncer que ofrecían su testimonio sobre los efectos atenuantes de los dolores que provoca una cruel enfermedad.

La acción se dirigía a incluir en el debate político una visión que contemplara la propuesta del gobierno de Mujica y del FA como una buena solución. Habilitar el consumo de marihuana, regular su producción y con ello dar respuesta al reclamo de algunos sectores de interés,  pequeños grupos militantes de la liberalización de las drogas, y de otros convencidos caprichosamente de la bondad de la solución, que no cuentan con ningún elemento que asegure el éxito de una medida tan arriesgada, descontextualizada y calificada aún por sus promotores como un “experimento”.

El gobierno, a pesar de ese apoyo mediático, no logró modificar una opinión pública que mayoritariamente se manifiesta en contra (64%), aún en los votantes frentistas la mayoría es también contraria (52%), la gente no esta de acuerdo con la solución a pesar del capricho del gobierno, de sus transas internas, la disciplina partidaria y tantas cosas que ocurrieron para disciplinar sus votos en Diputados y las que harán para la etapa del Senado.

Mujica felicitado por quienes no están dispuestos a someter a su país a este experimento, llegó a reunirse con Soros, financista de la propaganda que mencionábamos y transó el apoyo de sus colaterales para invertir en el “proyecto”, cuyo infantil propósito es terminar con el tráfico de drogas a partir de reconocer un fracaso en lo realizado hasta ahora. El conejillo de indias será el Uruguay, muy a nuestro pesar y el de la mayoría de la ciudadanía.

Días pasados, participando de un evento organizado por el Parlamento Británico sobre escenarios de reformas a las políticas de drogas, tuve ocasión de escuchar a George Soros. Desde siempre me causó interés su peripecia, la construcción de su fortuna desde la pobreza de su juventud y el predicamento que tiene en el mundo de las finanzas y en la economía global. Por supuesto que su exposición sobre este tema me interesaba, aunque también me interesaba quizás mucho mas preguntarle por que razón había financiado una campaña mediática sin precedentes dirigida a presentar las bondades de la marihuana, cuando por el contrario su mejor contribución a la sociedad debería haber sido ayudar a que los niños, jóvenes, padres conozcan el daño que es capaz de causar la drogodependencia.

Soros no fue claro en su respuesta, mas bien noté que nuestra pregunta lo incomodó y ensayó una justificación diciendo que no conocía la campaña realizada y que la revisaría, luego en una conversación personal me ofreció contacto con sus asesores para recibir información y mantener un contacto.

Tuve la oportunidad de sacarme las ganas, preguntando al “dueño del “circo” el alcance de las políticas que impulsa y el contenido de la comunicación que financia. Lo hice seguro de representar a miles de compatriotas que frente a sus familias debieron soportar la publicidad de las ” bondades” de la marihuana en los medios masivos de comunicación. También tuve la oportunidad de plantear ante gente de muchas partes del mundo que el proyecto o mas bien ” experimento” uruguayo no cuenta con una opinión pública a favor y que en su implementación tiene el riesgo de causar graves perjuicios.

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