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El desafío impostergable: Montevideo

17/10/2013 Sin Comentarios

Juan M. Rodríguez

El pasado sábado, la Convención Nacional del Partido Nacional adoptó por unanimidad, una resolución que no dudamos en tildar de “histórica”, al aprobar lo actuado por el Directorio de nuestra colectividad en relación al acuerdo por Montevideo con el Partido Colorado, posibilitando así la efectiva concreción de un lema común para las Elecciones Departamentales de 2015 en la capital.

Esta idea, que por mediados del año 2011, tuvo entre sus principales impulsores al Diputado José Carlos Cardoso y al Senador Gustavo Penadés, logró superar a los diversos de pruritos que la rodeaban y finalmente, dos años más tarde, el órgano donde descansa la democracia partidaria, aprobó algo que en sus albores parecía muy difícil.

Sin embargo, quienes en un primer momento fueron catalogados de “ilusos”, “soñadores” y hasta de “locos”, lograron transmitir la relevancia de tomar una decisión en este sentido; no por una mera “alianza electoral en procura de cargos”, sino porque la necesidad de una elección verdaderamente competitiva en la capital, era un sentir popular de los vecinos de nuestra ciudad.

El trabajo realizado a lo largo del proceso de conversaciones y negociaciones, no fue fácil, de hecho corresponde reconocer en Gustavo Penadés (como interlocutor del Partido Nacional), y en su nombre a todos los compañeros que colaboraron en la tarea dar forma y contenido a la idea, que de no ser por ellos, difícilmente se hubiese alcanzado la meta trazada.

Sin embargo, más allá de las naturales intervenciones y enormes esfuerzos de los representantes de los Partidos Políticos, el acuerdo logrado, adolece de todos aquellos elementos que lo podrían catalogar como un “acuerdo de cúpulas”, dado que como ya dijimos, el mismo tuvo impulsores, pero su origen esencial estuvo en la gente. Los dirigentes políticos, tuvieron la capacidad de interpretar una expresión popular, la habilidad para superar los prejuicios, y la voluntad para hacerla realidad.

Somos consientes que hay compañeros que aún, no les termina de convencer la idea, y defendemos su derecho a discrepar, porque la Libertad está en la corazón de los nacionalistas, y el debate de ideas siempre será enriquecedor.

No nos hace más blancos estar en contra, ni más nacionalistas estar a favor… Por esta razón expresamos en la Convención que: “el desafío de la blancura, dejémoslo para los jabones en polvo”, porque convicciones partidarias y “heridas en batalla” tenemos todos, pero será entre todos que lograremos “imponer nuestra divisa al porvenir”.

Desde un principio (lo que nos significó más de algún cuestionamiento), vimos con buenos ojos al acuerdo por Montevideo, y en función de ello, lo hemos alentado en cuanta oportunidad era posible, aún cuando todo hacía pensar que la idea naufragaría con total éxito, y no llegaría a puerto.

En cuanto al resultado, nadie puede asegurar que con la implementación de esta herramienta, los números “por sí” nos sean favorables; sin embargo, si de algo podemos estar seguros es que por primera vez, en 25 años, la elección del Intendente de Montevideo, dejará de ser un mero trámite para quienes gobierna, teniendo un final incierto hasta tanto se abran las urnas y se cuenten los votos.

En el Partido Nacional, y en la oposición capitalina en general, tenemos un gran desafío por delante, que es lograr contagiar de entusiasmo a nuestros vecinos, y dotar de alegría a nuestra ciudad. No queremos más un Montevideo gris, queremos una ciudad variopinta, heterogénea, multifacética y por sobre todas las cosas, más democrática, donde los servicios básicos que debe brindar una administración (recolección de residuos, saneamiento, pavimentación y mantenimiento de espacios públicos) no sea un derecho de pocos, sino por el contrario, un beneficio para todos.

De nada sirve, sentarse a esperar que ocurra una debacle, por el contrario, tenemos que hacer todo lo que esté a nuestro alcance para convencer a quien aún no lo esté, que una vuelta de tuerca es improrrogable, dado que al igual que como lo sostuvo Luis Alberto de Herrera, también preferimos “subir la ladera por el lado escarpado de la montaña; el otro lado, de los éxitos fáciles y bastardos, no son para nosotros”.

Si nos buscan, allí estaremos, trabajando en la difícil tarea de hacer realidad lo impostergable: brindar a Montevideo de una administración como la gente y al servicio de los contribuyentes.

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