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¿Lucía vs. Cristina?

04/10/2013 Sin Comentarios

Jorge Azar Gómez

Cuando miraba los noticieros de televisión que nos trasmitían las imágenes de la inauguración y de la botadura del barco de López Mena “Francisco Papa”, entre la vergüenza y la indignación  que me ocasionaba ver y sentir al presidente Mujica y a su par argentina, haciendo el show mediático a los que nos tienen acostumbrados de transformar los actos protocolares en chabacanos, me vinieron ciertos recuerdos a la memoria.

El  recuerdo que más me impactó fue el de las declaraciones de la Primera Dama y senadora Lucia Topolansky,  el 1 de mayo, al finalizar el almuerzo, con motivo de la celebración VIP del día de los trabajadores, en el quincho de Varela.

A la salida del almuerzo, la senadora alegremente manifestaba  que el empresario argentino Juan Carlos López Mena, dueño de Buquebus, la “invitó a la botadura del barco nuevo que está construyendo”.

Y confirmaba su madrinazgo del barco “Francisco Papa”: “Me pidió si podía ser la madrina del barco, y voy a ser sí, porque nunca fui madrina de un barco. Me da pena que se desperdicie una botellita de champagne, que en general es bueno, pero es una tradición”.

Pero la senadora Topolansky, desconocía que los planes de su marido, el presidente Mujica, eran otros y que ella no estaba integrada a ese plan ni como senadora, ni como Primera Dama, ni como su mujer.

Mujica perversamente planificaba entregar el “madrinazgo” a su socia argentina, ofreciéndole que organice la ceremonia y sea ella la anfitriona.

No pasaron muchos días para que Mujica llamara a López Mena y le cambiara sus planes como dueño de la empresa.

La ceremonia, le indicó, no será en Montevideo, se hará en Buenos Aires, la anfitriona será la presidenta argentina y también será la madrina, su mujer, la senadora Topolansky debería conformarse con quedarse en la chacra tomando sola la botella de champagne para olvidar la pena y el desaire.

Teniendo en cuenta que es un barco uruguayo, con bandera uruguaya, con capitán y tripulación uruguaya, no se entiende porque Mujica pidió y ofreció que se inaugurará en Argentina y que la anfitriona haya sido la presidenta de Argentina. ¿Otro acto de perversa sumisión? , o yo te apoyo para octubre y vos me apoyas para el 2014 o “yo te doy y tu me das”, sin que nadie le ponga límites.

Para que nadie entre en pánico, les recuerdo que cuando casi todo el arco pusilánimemente “opositor” de centro, de centroizquierda y afines dice que no hay modo de poner límite a un gobierno “con tanto apoyo popular y tantos rasgos progresistas” bastará que un buen día que las clases medias urbanas salgan a la calle su cuerpo y su hartazgo para que el proyecto chavizador se estrelle hecho añicos en el suelo.

A menos que frenemos la enfermedad institucional que representan estos mesiánicos, esta falta de dignidad, estos negociados ideológicos y esta sumisión, serán parte de nuestro paisaje cívico.

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