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Venezuela quiere impunidad para violar DDHH

23/09/2013 Sin Comentarios

Jaime Mario Trobo

Hace un año, Venezuela denunció el capítulo de las competencias de la Corte Interamericana de Justicia que forma parte de la Convención Americana sobre Derechos Humanos que constituye el basamento del sistema americano de protección de los Derechos Humanos.

La Corte Interamericana de Justicia es una instancia ante la que pueden reclamar las personas por la violación de sus derechos, en alguno de los estados que han firmado la Convención, pues en esa firma han dicho que se  ”comprometen a respetar los derechos y libertades reconocidos en ella y a garantizar su libre y pleno ejercicio a toda las personas que estén sujetas a su jurisdicción, sin discriminación alguna”.

A un año de realizada la mencionada denuncia, formalmente la Corte no podría analizar ninguna demanda que provenga de Venezuela, completándose de este modo el cuadro de indefensión de sus derechos que padecen hoy los venezolanos. El Estado venezolano, en su momento por directivas de Hugo Chávez y ahora de Nicolás Maduro, se enajena del sistema interamericano de derechos y procura eludir las investigaciones y eventuales condenas por su comportamiento violatorio de derechos consagrados en toda la región.

Esta actitud de enfrentamiento al sistema de garantías, ha pasado en silencio y discretamente frente a los ojos de los amigos ideológicos del gobierno de Venezuela, y a ninguno de ellos se le ocurrió mencionar siquiera que con esta actitud se estaban violando acuerdos de respeto a condiciones democráticas de los estados y protección de los Derechos Humanos. Nada dice Brasil, a quien la Corte Interamericana no le cae en gracia por alguna de sus sentencias que lo afectan, no lo dice Argentina, ni los consecuentes gobiernos de Bolivia, Ecuador o Nicaragua, y tampoco nada dice Uruguay o más bien su gobierno, porque tiene tanta “gratitud” con el chavismo que no quiere contrariarlo.

El sustento argumental de la lamentable actitud de Venezuela, se justifica acusando a la Corte de ser un instrumento del “imperialismo” con una actitud de parcialidad influida por oscuros intereses, cuando en realidad responde a una reacción frente a sentencias de la Corte que identificaron en Venezuela flagrantes violaciones a los DDHH.

Lo cierto es que Venezuela se ha llevado por delante los estándares y exigencias de organización democrática que se han establecido para Mercosur, y para Unasur, y ello no parece llamarle la atención a nadie, al menos de los gobiernos que viven haciendo gárgaras con la democracia pero les cuesta mucho respetarla y practicarla.

Que justificativo ha tenido y tiene Venezuela con esta actitud. Está muy claro, quiere impunidad en caso que sea denunciada por violación de DDHH.

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