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La Gula frenteamplista

05/07/2013 Sin Comentarios

Ricardo Puglia

En los pocos años que el frente amplio gobierna al Uruguay con mayorías parlamentarias absolutas, ministros, subsecretarios, directores, secretarios y mandos medios pertenecientes a su coalición, han demostrado a través de los presupuestos quinquenales y las respectivas rendiciones de cuentas una GULA extrema por aumentar año a año los recursos que luego son pésimamente gastados y viajados por sus novatos y poéticos administradores en gestiones que podemos llamar de reparto miserable a la caza de nuevos votos.

Desde la reforma tributaria del gobierno de Vázquez, copiada del modelo español del impuesto a la renta personal instrumentado por Astori y seguidores, la recaudación fiscal no ha parado de crecer y día a día la DGI irrumpe en nuevos nichos de contribuyentes como las razzias que otrora realizara el Ministerio del Interior en procura de capturar delincuentes buscados por la ley.

Dos ejemplos solamente nos confirman la miopía de los administradores del gobierno formado por ex guerrilleros, comunistas y sindicatos: 1- Cuando los intendentes de todo el país reclamaron recursos para reparar la caminería rural, la respuesta progresista fue: que paguen los que tienen tierras los 50 o 60 millones de dólares que se necesitan; 2- Otorgar nuevos recursos a la educación por apenas 50 millones de dólares, otra vez, que pague el pueblo a través de la NO devolución de los excesos del Fonasa o gravemos con una tasa mayor del IRPF a determinado estrato social.

No se les cae a estos administradores que nos gobiernan una sola idea innovadora de que existen otras formas de contemplar las demandas del sector público, sobre todo en educación y salud que subir la presión fiscal con nuevos impuestos creando nuevos augeros al queso impositivo.

Hablan del “gasto social” sin “inteligencia social” y desconocen los procesos de reingeniería administrativa, de administración por objetivos, de mediciones de logros, etc. No involucran al funcionario que es quien conoce estos procesos y sabe dónde fallan. No los invitan a un esfuerzo para bajar los presupuestos estatales, mejorar la gestión, y ahorrar decenas de millones de dólares que bien podrían ser incorporados a sus salarios parcialmente. Se limitan a sumar planillas e incisos de gastos sin ton ni son más que una operación aritmética de suma.

Y como el progresismo no crea industrias, comercios ni actividades económicas y de servicios con futuro, rentables y amigables; sólo crean nuevos cargos públicos de particular confianza o tropas de nuevos empleados públicos, sean pasantes, becarios, contratados, etc., que en algún momento habrá que incluir en el presupuesto. La izquierda ya incorporó desde 2005 a más de 40.000 nuevos empleados del Estado, transformado a éste en la gran bolsa de desocupados que luego reclama un porcentaje parejo para quienes realmente trabajan, para los ñoquis y para todo aquel que integra la planilla presupuestaria sin que ello implique necesariamente “trabajar”.

La fuerza del sindicato bancario permitirá que entre el BROU, el BSE y el BHU incorporen a más de 150 empleados que el banco venezolano BANDES ha declarado excedentarios.

Y lo mismo ocurre con las empresas públicas a las que se deberá algún día al igual que en la industria frigorífica aplicarles un proceso de “desgrasado” y esperar de ellas tarifas reducidas y alcanzables por la población y no las actuales cargadas de impuestos como el IVA, el IMESI, y otros que conforman el menú recaudador de la DGI. Son ineficientes, con abundante grasa y agencias de la DGI para aplicar estos recursos en el mal llamado gasto social como la compra de lujosos sillones para la Universidad de la República o un avión para el Presidente de Ancap.

Si se liberaran con responsabilidad social, cientos de millones de dólares mal gastados, mal gestionados por la gula progresista, se mejoraría la eficiencia estatal, se brindarían tarifas públicas razonables e internacionalmente aceptables que harían de este país un destino atractivo para radicar inversiones en todos los sectores de actividad y no sólo en los flujos especulativos financieros, mal llamados entradas de capital, que gusta el haragán gobierno recibir.

Este gobierno liderado por el ex guerrillero Mujica, no tiene la inteligencia suficiente ni la voluntad política para trabajar día a día por un Uruguay mejor para sus escasos habitantes y ser vistos como atractivo mundial por una alta educación, altos estándares de salud, ingresos medios altos, sistemas solidarios para la atención de la tercera edad y la niñez, etc., etc. El progresismo está basado en el reparto de miseria y no levanta ni levantará la mira.

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