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Quién lo diría

27/06/2013 Sin Comentarios

Fuente: La Diaria

Las banderas de los diferentes movimientos que apoyan la candidatura de Luis Lacalle Pou ondeaban en la esquina del teatro Metro y los carteles políticos se mezclaban con los anuncios de obras de humor y revista. A la entrada, jóvenes de Aire Fresco entregaban un póster con la imagen de Lacalle Pou, un volante y un pegotín que decía: “Lacalle Pou presidente”.

Dos metros más adelante, un grupo de señoras entregaban el mismo merchandising pero en lugar de “Todos” decía “La 71”. Al costado de la puerta un trío de bombo y redoblantes batuqueaba, aunque no con mucha prolijidad. La sala estaba llena desde antes de que empezara la actividad, pero cada tanto una presentadora exhortaba a que la gente dejara de entrar a la parte de abajo de la sala y que fueran a la planta alta, donde todavía quedaba lugar.

El escenario estaba repleto de figuras del entorno de Luis Lacalle Pou, entre ellos los legisladores Luis Alberto Heber, Jaime Trobo, Rodrigo Goñi, Gustavo Penadés, Javier García, Álvaro Delgado, José Carlos Cardoso, Gustavo Borsari, los intendentes de Flores y Florida, Armando Castaingdebat y Carlos Enciso, respectivamente, el dirigente de Canelones Julio Lara, la ex diputada Beatriz Argimón, la ex directora del liceo Bauzá Graciela Bianchi y el especialista en temas educativos Pablo da Silveira.

Sobre un costado, una intérprete de lengua de señas esperaba para traducir el discurso por internet en un espacio que compartía con la prensa. En un momento se escuchó un ruido tras unas telas que desde la zona de prensa subían hasta el techo y decoraban un costado del escenario. De detrás de una tela amarilla salió el diputado Carmelo Vidalín, que había bajado del escenario por cualquier lado. Vidalín pudo sortear el enredo de telas y saludaba a los presentes. Y ése fue el último momento para verlo, ya que el ex intendente de Durazno desapareció rápidamente, como había sucedido en el congreso de Unidad Nacional, en la sede de Cambadu.

Ya estaba todo pronto, pero el acto no empezaba. El público se agrupaba y se ponía a conversar animadamente. Un grupo de militantes veteranos hablaban del reciente reclame de Alianza Nacional en el que el precandidato Jorge Larrañaga presenta a su equipo. “No hay ninguna sorpresa, Larrañaga sigue girando sobre lo mismo, siempre es la misma gente”, dijo uno de ellos. Otro acotó “en eso Lacalle Pou le saca ventaja, es el único que aporta algo nuevo al Partido Nacional”, y un tercero manifestó que “es el único que aporta algo nuevo de todos los candidatos, por eso es el único que le puede ganar a Vázquez”.

Mientras, en el escenario se acomodaba el equipo. Estaban sentados en unos pufs blancos con el nombre de cada uno, en los que se fueron ubicando hasta ocupar todos. De repente llegó el ex vicepresidente Gonzalo Aguirre, pero no tenía lugar, por lo cual el ex intendente de Tacuarembó Sergio Chiesa le cedió su asiento. En la pantalla se exhibían los logos de los sectores que integran Todos, el Herrerismo, Soplan Vientos Nuevos, Movimiento 1° de Diciembre, Más País, Espacio Cuarenta y Aire Fresco.

La hora de la rebelión

En un momento se apagaron las luces y se exhibió un video en el que unos jóvenes afirmaban que “la sociedad se mueve cada vez más, en tanto que la política sigue girando sobre sí misma, por eso la política se alejó de la gente”. Luego una de las muchachas tomaba una posta y caminaba hacia la cámara. El video terminó, se prendieron las luces, y aparecieron en el escenario la misma joven, vestida igual que en el video, y Lacalle Pou, que recibió la posta. En la pantalla quedó la frase “Si buscas resultados diferentes no hagas siempre lo mismo”, de Albert Einstein.

Lacalle Pou comenzó su discurso agradeciendo a todos los sectores que lo apoyaron -incluyendo a la “mayoría de Correntada Wilsonista”- y a continuación presentó a Graciela Bianchi y a Pablo da Silveira como integrantes de su equipo provenientes de otros partidos. Hizo referencia a las adicciones, criticando la frase de Mujica de que los adictos son unos nabos y afirmando que “no son nabos, sino enfermos”.

Posteriormente se centró en dos temas: la educación y la seguridad. Sobre el primero afirmó que los docentes “hacen reclamos justos pero no coincidimos con las ocupaciones” y expresó que anulando los cargos de confianza ya se contaría con el dinero suficiente para satisfacer las demandas salariales. “Hay que personalizar la educación, evaluar y pedir resultados. En nuestro país hay buenos ejemplos a seguir”, aseguró.

Sobre la seguridad, planteó modificar el sistema jurídico penal y rechazó la idea de que los magistrados generen derechos, lo que es “un veneno para la democracia”. Criticó al ministro del Interior, Eduardo Bonomi, y aseguró que el éxito de la gestión en esa cartera depende de “reprimir e incluir”.

Cerró el discurso apostando “a la paz” y afirmó que “iniciamos el camino con la mochila vacía de pasado”. “La responsabilidad no se delega, y yo me quiero hacer responsable, a pesar de todo. Porque desde chico tengo una compañera de ruta que es mi rebeldía, por eso estoy alegre de encarar este desafío”, sentenció.

El discurso terminó y sus hijos y esposa subieron a saludarlo. Posteriormente el precandidato hizo declaraciones similares a la prensa, a las que agregó su aspiración a una sociedad “sin asentamientos”, y se sacó fotos con un montón de gente que lo esperaba. Al salir, unas fans que estaban sentadas cerca del ex basquetbolista Luis Pierri, ataviadas con gorros con el nombre del precandidato, se lamentaban con sus cámaras todavía preparadas. “Se nos fue, no pudimos agarrarlo”, decían.

Diego Recoba

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