Portada » ¡Apoyado!

Los gremios y la amenaza brasileña

27/06/2013 Sin Comentarios

Editorial, diario El País – 27.06.2013

Hay pocas cosas más tentadoras políticamente que “subirse al carro”. Y si hay un sector que no suele resistir mucho esa tentación es el de la aristocracia sindical pública, como quedó en claro por estos días en el marco del virulento conflicto por la Rendición de Cuentas.

“¿Viste lo que pasa en Brasil? Dilma es muy probable que gane las elecciones, pero tiene a Brasil incendiado”, dijo el líder de la Coordinadora de Sindicatos de la Enseñanza (CSEU), José Olivera. Mientras que otro prohombre del gremialismo estatal, Joselo López, afirmaba que “el gobierno debe atender los reclamos de los trabajadores porque así como hace un año estas cosas en Brasil no pasaban es probable que puedan pasar aquí”. Es más, algún gremialista vinculado a la Universidad llegó a amenazar con lanzar protestas al estilo brasileño.

Ahora bien, ya sea por mala información o mala intención, está claro que nuestros líderes sindicales no han entendido bien lo que está pasando en Brasil.

Según todos los entendidos, el núcleo duro de los manifestantes en el país del norte son jóvenes de clase media, conectados por tecnologías modernas, un 77% de los cuales tienen enseñanza superior. Sus reclamos van por el lado de exigir más obras en infraestructura, en transporte. Y condenan el elevado gasto público en temas políticos y de fastuosidad burocrática como los mega eventos deportivos. Su molestia es con la corrupción de la nueva casta de “progreburguesía” que se ha consolidado tras varios períodos del PT, y que embelesada por los éxitos de sus planes asistencialistas (elogiados hasta el cansancio por las masas de burócratas internacionales bienpensantes y mejor pagos) han descuidado a las clases medias, cuando no las han castigado con una de las tasas impositivas más altas del mundo.

¿Qué tiene que ver eso con lo que plantea COFE, por ejemplo?

El eje del reclamo gremial uruguayo es mayor salario, pese a que en el presupuesto ya se les otorgó un 22% de aumento. Sólo la Universidad ha pedido un 20% adicional y no ha dudado en clamar por más impuestos si hace falta. Impuestos que todos sabemos que caerán justamente sobre la clase media.

Veamos por ejemplo el paraíso del gremialismo uruguayo, la Intendencia de Montevideo, donde los muchachos de Adeom han impuesto su visión de las cosas en los últimos años. El presupuesto municipal se va casi un 60% a pagar sueldos, mientras la infraestructura, el transporte, la basura, las calles, se caen a pedazos. ¿De qué lado marcharían los manifestantes brasileños en Montevideo? ¿Junto a los robustos y privilegiados capitostes de Adeom, o a los sacrificados contribuyentes montevideanos?

Otra de las exigencias fuertes de los sindicatos públicos es aumentar la plantilla del Estado exponencialmente, y terminar por desvirtuar el nuevo estatuto que en forma por demás tibia intentaba limitar algunos de sus privilegios, con “abusos” tales como fijar 8 horas de jornada laboral diaria.

Eso ante un gobierno que entre 2005 y 2011 aumentó la cifra de empleados públicos en más de 35 mil personas, y se gasta US$ 15 millones al año en cargos políticos “de confianza”. ¿No es eso suficiente? ¿Quién cree que va a pagar esa fiesta? ¿Quién está sufriendo las consecuencias de estos conflictos sindicales cruentos e irracionales?

Hay pocas dudas al respecto. En un país pobre, alejado del mundo, y sin capacidad de ahorro nacional, la única forma de recaudar dinero para financiar todas estas exigencias, es aumentar la carga impositiva sobre sueldos y jubilaciones. Sobre una masa contribuyente que ya debe trabajar 128 días al año tan solo para pagar impuestos. A lo que se suma lo que paga por servicios monopólicos como la luz, y el teléfono, que están entre los más caros del mundo. Y que a cambio recibe servicios tan deplorables que la obligan volver a pagar en sistemas de seguridad o educación privada para sus hijos. Por eso sería interesante que los gremialistas cumplieran sus promesas e intentaran realizar una movilización al estilo brasileño.

Porque lo más probable es que si hay una gente sufrida, castigada, y a la que le falta muy poco para salir en masa a las calles a reclamar, es justamente a la esquilmada clase media uruguaya a la que ellos exigen seguir doblando el lomo con impuestos.

Envíenos su comentario

Agregue su comentario, o trackback desde su sitio. También puede suscribirse a estos comentarios vía RSS.