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La ley de medios y las restricciones a la libertad de los ciudadanos.

14/06/2013 Sin Comentarios

Jaime Mario Trobo

La Libertad de información forma parte de una condición indispensable para el desarrollo de la persona, del ciudadano, del hombre y la mujer que con autonomía optan y construyen su destino. Esto supone el acceso libre a los medios que la tecnología ofrece y la opción libre de consultarlos, consumirlos o no. Esto forma parte de la autonomía del individuo que construye la autonomía de una sociedad.

El desarrollo tecnológico de los medios audiovisuales ofrece permanentemente nuevas opciones, que siempre tienen un límite y es razonable que siendo así se concedan licencias o autorizaciones. Pero bajo ningún concepto estas autorizaciones pueden estar condicionadas a la visión oficial sobre su gestión en comunicación y transmisión de información. La frontera entre la autorización y el condicionamiento es muy fina, y allí radica el derecho ciudadano a informarse libremente.

Mujica, seguramente en nombre de alguna de las visiones de la izquierda, dijo hasta el cansancio que la regulación de los medios siempre deriva en la intervención. Recuerden cuando afirmó que “la mejor ley de medios es la que no existe”, o que el anteproyecto que le habían hecho llegar de regulación de los medios estaba en una “papelera”. Pero el mismo Mujica, estampó su firma, y junto a él todos los ministros representantes de todos los sectores del FA ( aún de los que quieren aparecer como liberales), en un proyecto de ley sobre la comunicación audiovisual, que si se analiza en profundidad desnuda el propósito de someter su funcionamiento a una serie de reglas, controles, condicionamientos y exigencias, que impiden la libertad de información y arremeten contra la autonomía que garantiza el ejercicio de la actividad de las comunicaciones, cuya víctima no son los operadores, que si cumplen con las ordenes no tienen problemas para operar, sino los ciudadanos que ven limitado su acceso a través de ellos a la información libre que les permita discernir sin tutelaje alguno.

El tema recién ha tomado estado parlamentario, y su análisis recién se inicia. Sus primeras lecturas aún no nos permiten conocer en profundidad las disposiciones, el alcance y efecto de las mismas y más aún el por qué se incluyen algunas que aparentan contradicción. Pero lo cierto es que parece que el FA en el gobierno está resuelto a recorrer el camino que iniciaron los neoautoritarismos de Venezuela, Ecuador, Nicaragua y Bolivia, estados en los cuales las leyes de medios fueron aprobadas por las mayorías gubernativas para someter a los medios audiovisuales al temor de la sanción o a la autocensura.

Si Mujica dijo la verdad de lo que piensa, quien le torció el brazo y le empuñó la pluma para que firmara el proyecto? Y si lo que realmente piensa es lo que el proyecto expresa, que intenciones esconde la pretensión de aprobar una ley de condicionamiento a medios audiovisuales sea cual sea su alcance, tamaño o especialidad, para que deban recorrer el camino que pauta el proyecto que condiciona el derecho de los ciudadanos a conocer libremente las comunicaciones.

El tema da para mucho, porque tiene que ver con las libertades y especialmente con la de información. Y cuando el gobierno y el FA quieren plantearlo con un propósito democratizador, paradójicamente el que persigue es un propósito controlador, condicionante y riesgoso, al servicio de la opinión y la idea oficial. Sea quien sea quien esté en el gobierno, no tiene derecho a condicionar la libertad de acceso a la información de los ciudadanos.

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