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Entorno favorable externo dejará de ser motor de la economía local

14/06/2013 Sin Comentarios

 Diario El Observador, 14 de junio de 2013

Atrás quedaron las tasas de crecimiento de la actividad local por encima de 6%. Las condiciones externas dejarán de impulsar el crecimiento de la economía uruguaya y si bien todavía se encuentran en un nivel más favorable para el país que en los últimos años, Uruguay deberá acostumbrarse a una tasa de crecimiento de entre 3,5% y 4%.

Así se refirió ayer el economista Ernesto Talvi, director académico del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres), en la consferencia que realizó para los socios del think-tank bajo el título, “Desaceleración económica en la región y el Uruguay: ¿Un fenómeno transitorio, una nueva realidad que llegó para quedarse o presagio de tiempos difíciles?”.

El experto sostuvo que la actual moderación en el crecimiento de la actividad local es de esperarse en un contexto en que la región reduce su marcha, los precios internacionales de los productos de exportación evolucionan a la baja y los capitales comienzan a encarecerse.

Sin embargo, sostuvo que “el escenario externo no logra explicar la magnitud de esa desaceleración”, debido a que el contexto internacional todavía luce favorable para Uruguay. Las materias primas siguen siendo 40% más caras que durante “la época dorada” (2004-2011), se accede al crédito a la mitad de la tasa media de aquel entonces y en términos comparativos, se duplicó el ingreso de capitales provenientes del exterior.

Talvi identifica factores internos que potencian la desaceleración económica y los asocia con “cuellos de botella” para el crecimiento económico, principalmente en el área de infraestructura –con foco en el entramado vial– y calidad educativa. En la medida que esas barreras no sean levantadas, “los capitales que seguirán entrando al país no se colocarán en inversión productiva sino en el financiamiento del gasto público y privado”.

De ese modo, concluyó que “la desaceleración no es un efecto transitorio sino una realidad que llegó para quedarse”.

Riesgos inminentes

A pesar de la moderación del crecimiento, Talvi enfatizó que “es alarmista y prematuro hablar de crisis”, debido a que no hay en el horizonte señales claras de eventos futuros que puedan hacer que el país retroceda en sus niveles de actividad.

La vulnerabilidad del país, sostuvo, viene por el lado de la fuerte dependencia del financiamiento externo, con un nivel de exportaciones que crece en línea con el escenario de enfriamiento y un nivel de importaciones que crece todavía a las tasas del período de boom económico.

“Mientras haya financiamiento barato, abundante y externo, Uruguay va a poder financiar el exceso de gasto” tanto público como privado, explicó Talvi. Solo en el caso en que el ingreso de fondos se corte de forma “abrupta, fuerte y persistente” la economía local verá peligrar su estabilidad.

En ese sentido, analizó el posible efecto de una suba de tasas en Estados Unidos, el estallido de una crisis en Argentina y un descarrilamiento de la crisis europea. Respecto a la suba de tasas, mientras que sea anticipada por el mercado y no ocurra de forma sorpresiva, el evento no tendría efecto en el flujo de capitales que ingresa al país.

Con relación a Argentina, Talvi es optimista. Sostuvo que la evidencia empírica es concluyente para señalar que una crisis en el vecino país es seguida de una crisis en Uruguay siempre y cuando ambos sucesos tengan en su génesis un evento en común, ajeno a ambas economías. Pero cuando la crisis en Argentina es desatada por elementos domésticos –característica que tendría hoy un eventual episodio crítico en el vecino país–, “le pega un poco a Uruguay pero no lo hunde”, explicó Talvi.

En cuanto a la crisis europea, sostuvo que el viejo continente “todavía no están fuera de peligro”, pero que “por el momento se ha abierto una ventanilla auspiciosa”, que posibilita una resolución de la situación “sin traumas financieros”.

En nuestras manos

Lo que pasa fuera de fronteras tiene una importante incidencia en el crecimiento uruguayo. Cuando el índice que elabora Ceres para medir las condiciones externas aumenta, la expansión de la actividad se potencia. El indicador en un terreno “muy favorable” trajo asociado históricamente un crecimiento de la actividad de 6,9%, cuando los factores externos son “favorables”, la expansión asociada es de 5,1%, mientras que en terrenos “desfavorables” y “muy desfavorables”, la evolución del Producto Interno Bruto (PIB) es de 1,6% y -6,4%, respectivamente. Hoy el indicador se encuentra en terreno “favorable”.

Aun así, Talvi insistió en que “a pesar de que los acontecimientos externos se imponen, el destino está en nuestras manos”. Uruguay atravesó un período de bonanza en los últimos años sin mejorar sus capacidades productivas, con un déficit importante en materia de infraestructura y educación y un debe en materia de integración extrarregional. Enfatizó que esas deberían ser las prioridades del gobierno.

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