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Frente Amplio, nepotismo a la uruguaya

31/05/2013 Sin Comentarios

Jaime Mario Trobo

Nepotismo define la preferencia por familiares o allegados para designar u ocupar cargos públicos. Esta conducta, manifiesta en todas las épocas, y practicada por jerarcas absolutos, reyes, emperadores, dictadores e inclusive presidentes, identifica también en la actualidad, la “toma del poder público” de partidos políticos que llegan al gobierno y descargan su apetito de poder y de satisfacer las ambiciones y necesidades laborales de sus fieles.

El Frente Amplio, desde 1990 en la Intendencia de Montevideo, y desde 2005 en el gobierno Nacional, ha practicado sin disimulo la formula de ocupar todos los espacios posibles con sus fieles, familiares, amigos y consejeros, reproduciendo en el mapa de las designaciones milimétricamente los resultados electorales, al punto de poner en riesgo la propia gestión de los organismos que conducen, por el mero hecho de saciar la voracidad de empleos de sus sectores.

Durante décadas, la izquierda vociferó contra las designaciones que realizaban los gobiernos, contra los cargos de confianza, contra el empleo de alguna persona con relaciones familiares con algún gobernante, en fin contra lo que calificaban de prácticas corruptas o clientelisticas, en las que hoy militan sin el menor pudor.

Sin perjuicio de la larga lista que se podría elaborar en este ya largo proceso, de hermanos, esposas, hijos, sobrinos, compañeros de militancia, etc. que han sido premiados por las jerarquías frenteamplistas y que todo el mundo conoce, a diario nos enteramos de novedades. En estas horas se informa que una o algunas ONGs. mantienen contratos millonarios con el MIDES y ocupan a centenares de personas cuyos ingresos son financiados por el presupuesto público. El Partido Nacional ha identificado la creación de más de 270 cargos de confianza desde el inicio del gobierno de Vázquez hasta la fecha, es decir que el Frente Amplio en el gobierno aumentó el 100% esos cargos de designación directa. Se han creado decenas de empresas privadas en paralelo con las grandes empresas públicas, con giros millonarios en dólares y miles de empleados y centenares de jerarcas con grandes sueldos. Y en estos lugares se ha ubicado una nueva clase, los funcionarios de confianza del progresismo que hacen y deshacen en la administración pública sin los controles democráticos que exige la ejecución de fondos públicos.

Se han creado mecanismos de subsidio y apoyo financiero a proyectos que requieren de la bendición oficial y que son gestionados por “expertos” que tienen un acceso inigualable a la toma de decisiones y también en esta área, familiares y militantes han encontrado su “laburo”.

El frenteamplismo que presume de ideológico y que construyó su discurso acusando a quienes no formaban parte de él, practica la lógica de la “toma del poder” para servirse política y económicamente, y ha creado una “red de protección social” para los suyos con cargo a los dineros públicos y conspirando contra la eficiencia de la administración.

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