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De China y los sonetos enmendados

31/05/2013 Sin Comentarios

Michael S. Castleton- Bridger

Está muy bien que el Sr. Mujica Cordano le haya pedido apoyo a China para inversiones en infraestructura.

Es más, no se sabe si será mejor pero, lo que es seguro es que China no condicionará sus préstamos a tal o cual modelo económico o a tales o cuales números macroeconómicos, cosa común con los préstamos de las organizaciones multilaterales de crédito.

Esto no quiere decir que China no condicionará cualquier dinero que le facilite a nuestro país.

Los chinos tradicionalmente son duros negociantes con un acendrado respeto por el dinero. Uruguay no debe esperar préstamos blandos de ese país. China, siempre, siempre sacará su tajada.

El tema es que esa tajada sea razonable para nuestro país. La tajada China no debería afectar nuestro equilibrio macroeconómico,ni la diversificación de nuestra economía ni por cierto comprometer de manera alguna a nuestro país en temas medio-ambientales.

Históricamente los países de oriente y asiáticos no han sido nada cuidadosos con el medio ambiente, de ahí incluso el cuidado que debemos tener los uruguayos no sólo con las inversiones del oriente lejano, sino también con las inversiones de la India como puede ser el proyecto Aratarí.

Sería importantísimo que los dineros que vienen de oriente no estén ligados a posibles compras de tierra u otro recurso natural de nuestro país, práctica sumamente común por parte de la China en Africa , ni por cierto atados a ventas voluminosas de nuestras materias primas a precios bajos y fijos por plazos extendidos.

China no regala nada. Esto hay que tenerlo bien claro. Ellos siempre , siempre, buscan la ventaja propia lo cual no es mala cosa siempre y cuando que el eventual receptor del capital Chino se maneje con condiciones claras, estipuladas a priori y solamente modificables de común acuerdo de las partes a su mutua conveniencia.

Es bueno que Uruguay se maneje con prestadores distintos a los tradicionales yanquis, o europeos.

Es bueno que desarrollemos vinculaciones de este tipo con la segunda economía del mundo, pero, despacio que tenemos apuro.

No sea cosa que la enmienda sea peor que el soneto.

No sea cosa que terminemos extrañando al Banco Mundial o al BID.

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