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Golpe a la mitología del terrorismo

24/05/2013 Sin Comentarios

 Jaime Mario Trobo

La aparición sorpresiva de un personaje de la época de la guerrilla terrorista en Uruguay, que hace décadas estaba “enterrado”, se parece mucho a la aparición de informaciones sobre la violación de DDHH y la constatación de actuaciones reprobables en la época de la dictadura.

En los dos casos, las realidades que se empiezan a conocer atacan una imagen idílica, una puesta en escena elaborada delicadamente para vender a la opinión pública, al pueblo uruguayo una mentira disfrazada. Mientras los defensores de la dictadura y apologistas de sus bondades, encubrieron con un manto de silencio sus violaciones a los DDHH, los Tupamaros y sus panegiristas formularon una épica magnífica escondiendo las miserias de sus procedimientos, métodos y prácticas.

Durante un tiempo la dictadura escondió sus miserias y luego la verdad se abrió paso.

Durante un tiempo los tupamaros escondieron sus miserias y más tarde o más temprano la realidad se conocerá.

Una etapa de la vida del Uruguay en que la sociedad sufrió mucho, se atrasó mucho, hipotecó mucho, condicionó mucho su futuro, y seguramente los residuos de aquella época de hace 30 o 40 años siguen teniendo su efecto hoy día, fue una etapa en la que los protagonistas que mencionamos fueron muy importantes, no hay que dudarlo. Y desde la perspectiva de quienes fuimos víctimas de los dos radicalismos, de los efectos de la “acción” y la “reacción”, el hecho que se conozcan los hechos y la actitud de sus protagonistas es muy importante.

La historia debe ser redactada por los hechos mismos y desconocer una parte la hace tendenciosa e injusta.

He escuchado con interés pero también con asombro, como compañeros de armas y de acciones terroristas con el “reaparecido” reaccionaron con virulencia, histéricos, negacionistas en algún caso, para tratar de disminuir y banalizar la importancia de sus dichos, de los que ha emitido y de los que emitirá. Obvio, se descorre el telón, se levanta la sábana tan pulcramente puesta sobre la realidad y la épica recibirá otros elementos que la distorsionarán.

Empiezan las especulaciones sobre el por qué este individuo aparece ahora; maniobra de inteligencia, intervención política cercana a las elecciones, y otra serie de maquinaciones típicas de razonamientos retorcidos. A mí no me importa por que apareció ahora, me importa que apareció y que lo que aparezca con su entrada en escena deberá ser tenido en cuenta en el futuro también para informar fehacientemente sobre el pasado sobre el terror que sembraron sus acciones y quienes las elaboraron y ejecutaron.

Así como cayó la mitología de las bondades del “gobierno cívico militar”, debe caer la de los Tupamaros, cándidos luchadores por la justicia social.

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