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Somos Opción…

17/05/2013 Sin Comentarios

Luis Alfredo de Souza

El Sábado 4 de mayo en Cambadu, junto a otros 1500 congresales culminamos el proceso que llevó a Unidad Nacional a elegir su candidato para competir en la interna nacionalista, junto a otros queridos compañeros del Partido Nacional como son Jorge Larrañaga, Sergio Abreu y Jorge Saravia.

El elegido, sin sorpresa alguna, ya que se había llegado a los acuerdos mucho antes de esa fecha fue Luis Alberto Lacalle Pou.

Hijo de Luis Alberto Lacalle Herrera, recoge gran parte de esa ascendencia paterna en el voto blanco y de lo que es la corriente del Herrerismo, pero también se ha mostrado capaz de atraer gente de otras corrientes y partidos, asi como mostrar posiciones e ideas distintas tanto a las de su padre como a las del Herrerismo. De hecho, el grupo que ha creado y llevado adelante – Aire Fresco – no ha dejado de crecer y transformarse de una expresión metropolitana – Montevideo y Canelones – a recoger adhesiones de dirigentes y simpatizantes de todo el País.

Con 41 años en las elecciones presidenciales de Octubre de 2015, es el candidato mas joven de todos los partidos en la actualidad, pero no por ello el menos capacitado, o el que menos ideas y voluntad tiene para entre todos construir un Uruguay mejor.

Es importante hablar de esto y no dejarlo pasar. Nos hemos acostumbrado estos últimos años, en base a la predominancia en imágenes de la coalición de gobierno, de que los políticos son gente que peina canas, de setenta años para arriba, como Vazquez, Astori y Mujica, cuando en realidad eso es accesorio a la vivencia política que cada uno tenga.

Con Luis, además de ser tocayos, compartimos edad – somos modelo 73 los dos- y la verdad que yo no me siento hoy en día tan joven como para no poder ocupar determinados cargos, por lo cual no creo que el tampoco lo sienta así.

Es más, esta edad en la que la experiencia ya está asentada, nos permite tener una visión distinta sobre la realidad uruguaya, sus necesidades y como abordarlas, de hecho hay una frase que me gusta mucho y que ejemplifica bien la idea y la voluntad que nos impulsa: “soluciones nuevas para problemas nuevos, pero también soluciones nuevas para problemas viejos”.

Es por ello que la oferta se hace singular y hablamos de opción y no de alternativa. La alternativa exige comparación entre uno y otro para buscar las diferencias, es como comparar una bicicleta roja y otra azul, sabiendo que tienes que elegir entre ellas. La opción se refiere a una decisión entre un pc de escritorio y una tablet, dos cosas parecidas pero disímiles ya que funcionan distinto y tienen distintos usos y forma de hacerlo.

Es un cambio de enfoque que dice que llegó la hora de que empecemos a pensar en el futuro del Uruguay, de la importancia de valorar las distintas opciones políticas que tenemos ante nosotros; que camino nos lleva a recorrer cada una de esas opciones; a valorar nuestro voto y su importancia en esa decisión que se acerca.

Es hora de que los uruguayos nos demos cuenta de que tenemos que pensar distinto y con otra visión de la realidad, si queremos sobrevivir y prosperar en un mundo repleto de incertidumbres y tan dinámico como el que vivimos hoy en día.

Es hora de pensar, si no debemos adoptar como base de partida, otra forma de hacer política, basada en la sinceridad y en el servicio a la comunidad como guías y fieles fundamentales, y dejar atrás de una vez por todas la improvisación, esa cultura de “lo ato con alambre y seguimos adelante”, suficiente para otras épocas pero absolutamente insuficiente para el dia a dia del mundo globalizado, que exige flexibilidad, visión y aprovechamiento de todas las oportunidades que tengamos.

Hoy, debemos ser parte de una nueva revolución, una revolución positiva que se levanta contra esa política, contra esa cultura de la mediocridad. Debemos ser parte de una generación que exige cambios basados en lo que percibimos como eje orientador de este siglo XXI, cambios basados en la innovación, tanto como en el trabajo.

Innovación tecnológica, sin lugar a dudas, pero también innovación cultural y de gestión, el uso de la duda como herramienta de pensamiento y de acción, dejar de ver al Uruguay como problema y enfocar al Uruguay como oportunidad. Hay que dejar de pensar tanto la política como administración económica y más como el arte de hacer posible los sueños de los pueblos.

Para ello es necesario que los Blancos, seamos partícipes de este sueño, que lo esbocemos y definamos, pero principalmente, que nos convenzamos de que somos capaces de hacerlo realidad, y con la prédica y el ejemplo, convenzamos al resto de los uruguayos de que un País mejor es posible. Convencerlos de que nuestros hijos y nietos pueden vivir en un País mas educado, mas seguro y también mas rico económicamente y también culturalmente; y que la mejor herramienta para llevar eso a cabo, somos nosotros mismos, con nuestro esfuerzo y dedicación, con nuestras ideas y con nuestra palabra, pero además eligiendo a quienes pueden hacerlo posible, y por añadidura, hacerlo bien.

Llegó la hora de dejar de mirar hacia atrás y ver el camino que tenemos por delante. Atrás, esta la historia y esos grandes políticos y caudillos que ha tenido el Partido Nacional, fuentes de inspiración y valor, gente que todos conocemos, valoramos y recordamos con cariño y afecto.

Hacia adelante hay un País que espera que asumamos la responsabilidad de dirigirlo y hacer los cambios que sean necesarios para terminar de una vez con el Siglo XX y darnos cuenta de que entramos –hace rato – en el Siglo XXI y en otra realidad. El Partido Nacional, tiene en Luis Alberto Lacalle Pou alguien que ha acudido a ese llamado de la historia. No dejaremos que vaya solo.

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