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Montevideo

10/05/2013 Sin Comentarios

 Jaime Mario Trobo

El 50 % de los montevideanos reclaman la creación de un espacio alternativo con la fuerza electoral suficiente como para que en nuestro departamento opere la alternancia. Esto es, esa fórmula que fortalece la democracia, que combate el anquilosamiento de las estructuras políticas, que derriba la inercia y la falta de incentivos, que genera la riqueza de iniciativa para mejorar la gestión pública.

El Frente Amplio en 2015 va a llevar 25 años en el Gobierno de Montevideo, tiempo en el cual ha podido realizar, sin el mas mínimo obstáculo, una gestión propia, que imprimió al gobierno nuevas formas y métodos enunciados como infalibles y transformadores que mejorarían la calidad de vida de los montevideanos. El resultado, a saber por la opinión pública que se expresa en las encuestas , no satisface las demandas, no ofrece respuestas a viejos problemas que existían hace 25 años, es demostrativo de una burocracia creciente, de la utilización del poder y el gobierno para el empleo de militantes y familiares, en fin de una decadencia en la gestión que requiere un punto final.

Frente a esta realidad, si el resultado de una elección departamental queda sometido al triunfo del mayor tercio, puede ocurrir que los responsables de la pésima gestión, por efecto de una adhesión emotiva o ideológica alejada de un racional análisis sobre la realidad montevideana, triunfen nuevamente para seguir gobernando.

La alternativa, que por cierto debe tener un sustento programático sólido, asumir propuestas arriesgadas para resolver los grandes defectos de la administración departamental, ser clara en la dirección de crear una gestión de calidad, ajena al clientelismo y a la partidización, honesta y transparente en los procedimientos, debe también tener un diseño y una estrategia de campaña para que sea posible. La cuestión no solo es convocar a los ciudadanos que quieren el cambio, sino que hacerlo en pos de un proyecto con un claro programa en el que se señalen los grandes temas a resolver y de que modo hacerlo. Y sobre todo un proyecto austero, respetuoso del contribuyente y comprometido con su obligación sin distracciones demagógicas. Pero es inevitable que todos quienes comparten estos propósitos puedan unir sus votos, sin otra significación que la de que opere el cambio tan reclamado.

Los pasos que se han dado hasta hoy son muy importantes. A la idea que surgió desde el Herrerismo, de la propia lista 71, sobre la que insistentemente Luis Alberto Lacalle ha hecho mención, se han sumado partidos y sectores que comparten el instrumento del acuerdo político programático que derive en una gran alianza electoral para Montevideo. La tarea no queda aquí, como lo expresó el H. Directorio del Partido Nacional, es necesario canalizar también fuerzas sociales y comunitarias mas allá de las políticas.

Se trata de una gran tarea en la que pondremos nuestros mayores esfuerzos, porque los montevideanos merecemos que gente con esperanza, ambición de mostrar nuevos estilos, se ocupe seriamente de la calidad de vida del departamento.

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