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Economía: ¡Alerta Naranja!

10/05/2013 Sin Comentarios

Ricardo Puglia

Las devaluaciones de 1982 y 2002 fueron precedidas por el uso del tipo de cambio (paridad dólar peso) como ancla antiinflacionaria. El ancla cambiaria se manifestó a través de desequilibrios en la cuenta corriente (Importaciones mayores que Exportaciones), en la falta de competitividad de los sectores productores de bienes transables, y en desequilibrios fiscales (mayor gasto público y menor recaudación impositiva) financiados con endeudamiento interno y externo contraído en moneda extranjera.

Este estado de la situación económica fue alertando a la población que las cosas no estaban bien y la respuesta fue una crisis de confianza de los ciudadanos que los llevó a retirar masiva y rápidamente sus fondos del sistema financiero, provocando en ambos años sendas corridas bancarias.

A partir del año 2003 la economía uruguaya retomó un proceso de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) alcanzando su máximo en el año 2010 con un crecimiento del 8.9%, consecuencia de un formidable shock externo positivo recibido del resto del mundo a través del aumento de la demanda y de los precios de nuestra producción agrícola, ganadera y forestal.

Sin embargo, para el año que transitamos actualmente, el crecimiento previsto del PIB sólo alcanzará al 3.8%, de por sí mucho mayor al que obtendrán las mayorías de las economías europeas y los EEUU.

En 1982 y 2002 la contracción de la demanda interna y de sus componentes (consumo e inversión) fue similar. El impacto en 2013 de los eventos en Argentina no inmuniza a la economía uruguaya. Hoy los servicios argentinos vinculados al turismo, calzados y prendas de vestir entre otros, se pueden adquirir a la mitad de precio que en Uruguay, provocando de hecho la contracción de la demanda doméstica a pesar del control aduanero.

La inversión extranjera directa como la construcción de edificios en Montevideo, Punta del Este y resto del país comenzó un proceso de indisimulado estancamiento.

La temporada veraniega 2012/2013 fue de menores visitantes que la pasada consecuencia de las limitaciones impuestas por la Administración de la viuda de Kirchner.

Con el valor del dólar paralelo de hoy en la city porteña difícilmente podemos esperar más visitantes y mayores ingresos por turismo. El “no voy a devaluar de la número uno de la Casa Rosada” me recuerda la máxima del Teniente General Álvarez: “quien piense que voy a devaluar es un marciano”.

Al comienzo del invierno del Sur y quizás un poco antes se iniciará un proceso de incrementos de las cifras de desocupación y se estancarán las recaudaciones fiscales. Sin embargo, el gobierno progresista continúa con su política desbocada de gastar y mal gastar lo que no tienen bajo la ilusión del llamado astorista “espacio fiscal” que se basó en el crecimiento del PIB que hoy no existe. El Pit-Cnt pide más gasto público financiado con nuevos impuestos.

Las exportaciones se enlentecerán, no ya tanto por la disminución de la demanda mundial y sus precios sino por el aumento de los costes internos, producto de una mayor inflación a la esperada fundamentalmente por el déficit fiscal global, la suba de los salarios sin aumentar su productividad y por los rígidos salarios públicos que aumentan diariamente con el ingreso de nuevos funcionarios.

El banco de inversiones estadounidense BCP Securities, expresó la semana próxima pasada: “Una seria putrefacción se está gestando bajo la superficie de la economía uruguaya y cuando se revierta el fuerte ingreso de capitales se producirán estragos, con una fuerte suba del dólar y un aumento de las presiones inflacionarias”.

Mientras el Banco Central continúe generando un círculo vicioso, colocando deuda en unidades indexadas a tasas muy elevadas y mientras no se revierta el ingreso de capitales como lo señala BCP, el gasto público será siempre mayor al divulgado por el gobierno porque no incluye el gasto parafiscal ocasionado por tan perversa política monetaria.

No se han informado debidamente las pérdidas patrimoniales (déficit parafiscal) que se han registrado por las compras de dólares realizadas por el Banco Central desde que la divisa estadounidense comenzó a desvalorizarse en los mercados internacionales y sólo en el año 2013 la pérdida por tal concepto se estima en ochocientos trece millones de dólares.

En dos mil doce el déficit global del gobierno progresista fue aproximadamente de dos mil millones de dólares (fiscal y parafiscal) financiado con mayor endeudamiento público.

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