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Pascasio Báez: el trabajador rural

02/05/2013 Sin Comentarios

Jorge Azar-Gómez

El 30 de abril, el Presidente de la República , se trasladó a Caraguatá, para celebrar y homenajear a los “trabajadores rurales” en su día.

El presidente Mujica , como siempre habló y habló, y al estilo chavista entre asado y vino , sin saber de lo que hablaba, defendió las ocho horas de los peones rurales, su alimentación, su descanso , en definitiva defendió lo que todos defendemos la calidad de vida de todo ser humano.

Mujica , en su maratónica retórica resaltó que era el primer presidente en la historia de Uruguay que asistía a celebrar el día del trabajador rural, pero se olvidó que ese día , el de los trabajadores rurales , debía haber recordado al “Mandela” de los peones rurales, Mujica se olvidó de mencionar y recordar a Pascasio Baez y pedir perdón por su asesinato y de recordar que también es el primer presidente que en su pasado fue cómplice del asesinato de un humilde “peón rural”.

Antes de que otros intenten poner arriba de los libros falsas historias , como lo han hecho hasta ahora , mostrándose como almas buenas , vale la pena recordar a Baez.

Pascasio Báez era un peón rural, de 46 años, casado y con hijos, que siempre había vivido en el campo, preferentemente por la zona de Pan de Azúcar. Votaba a los blancos pero nunca había militado en política. Se ganaba la vida con changas: trabajos de construcción, de alambrado, de lo que saliera. Ese día había salido a buscar un caballo perdido de un vecino. Era a fines de diciembre de 1971. Había democracia, había parlamento, pero había tupamaros.

En su búsqueda llegó hasta la cabaña “Espartaco” ubicada en ruta 9 a unos 10 kilómetros de Pan de Azúcar y se topó con un hombre que salía de una tatucera. Aquella era la “Caraguatá”, tal vez la más importante del MLN para extender su radio de operaciones al interior del país. Báez fue detenido y su destino final comenzó a jugarse. Esas instalaciones valían mucho para los tupas y las alternativas que se manejaron fueron tres: detenerlo indefinidamente; llevarlo al exterior; ejecutarlo.

La decisión fue ésta: la muerte. A fines de 1971 la dirección del MLN estaba integrada por Mauricio Rosencof, Henry Engler, Wasem Alaniz, Donato Marrero y Píriz Budes. El ejecutor, Ismael Bassini, fue quien le dio la inyección letal de pentotal a Báez Mena.

Dejarlo suelto obligaría a abandonar la tatucera y perder su costo, abandonar Espartaco y todo lo hecho allí; arriesgar la suerte de muchos compañeros”.

Así encontró la muerte Pascasio Báez. Asesinado, con premeditación y alevosía, bajo el justo manto del eufemismo “ejecutado”, por el grave delito de encontrarse con un señor terrorista que salía de una tatucera en medio del campo, para mayor gloria de los santos tupamaros.

Porque el valor de una tatucera era superior a la vida de un humilde peón rural.

Visto el olvido del Presidente Mujica y su entorno, sería oportuno que la oposición, recordara y rinda homenaje a Pascasio Baez en el Parlamento y proponga que el dia del “Trabajador Rural” sea denomine “Pascasio Baez”.

Quizá este accionar de la oposición refresque la memoria y la conciencia del Presidente José Mujica..

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