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El debate que nos debemos: educación

18/04/2013 1 Comentario

Felipe Paullier

Claramente la educación es uno de los temas que más preocupa a los uruguayos de cualquier edad. La realidad actual es que vemos con preocupación la decadencia de un sistema que otrora fuera orgullo para nuestro país. Lamentablemente, y en desmedro de los niños y adolescentes que asisten a nuestro sistema de educación pública, el panorama tiende a cambiar para mal en un gobierno que tanto se ha jactado (y tan poco ha hecho) para defender a los que más lo necesitan.

Si hay algo en lo que coincidimos casi todos es que el sistema actual no funciona y necesariamente tenemos que cambiar el rumbo. Aunque la crisis actual no comenzó en los últimos años, si lamentablemente se ha acrecentado y no se han hecho las reformas necesarias para lograr un cambio. El sistema que hoy nos estamos dando es un continuo generador de desigualdades e injusticia, aumentando cada vez más la brecha entre el que nace en un barrio o en otro, o el que puede pagar educación privada y el que no.

Los uruguayos tenemos hoy una educación pública primaria y secundaria con una alta deserción y elevados porcentajes de repetición. Claro está que nada de esto es algo que a un gobierno le guste reconocer, así es que el Frente Amplio haciéndose (y haciéndonos) trampa al solitario ha optado por desprestigiar evaluaciones externas y objetivas que miden calidad educativa (ejemplo las en su momento tan nombradas Pruebas PISA).

Uno de los principales problemas de nuestro sistema actual es que ha perdido su atractivo, en gran parte por la estructura de los planes que siguen siendo muy rígidos, antiguos y lejanos al mercado laboral. Aunque no es generalizable, la realidad de muchos jóvenes y sus familias sobre todo en los barrios más pobres del país, es que tienen más incentivos para ir a trabajar que para asistir a la educación pública. Sin embargo, la realidad es otra para anotarse en ciertos proyectos en general privados (Jubilar, Impulso), que estando en los mismos barrios tienen cupos repletos, inasistencias bajísimas y muy bajos porcentajes de deserción y repetición,

Respecto a la educación pública y su conducción, es evidente que tenemos un sistema de gobierno de la educación que no funciona, en el que el Ministro de Educación está verdaderamente pintado, y en el que los organismos directores (ANEP-CODICEN) no están realmente sometidos a control parlamentario en cuanto no son censurables. Además, es necesario devolver el control y la dirección a los políticos que son los que la ciudadanía cada 5 años designa en elecciones libres y generales para que conduzcan el gobierno. Si para los uruguayos la educación es una de sus principales preocupaciones (en encuestas de opinión siempre esta en el top 3) no se explica que quien debiera ser una de las figuras claves al frente del gobierno como el Ministro de Educación, en nuestro país esté al margen del asunto. Aunque es siempre necesario e importante la consulta a los gremios docentes, es inviable que éstos estén al frente de la política educativa cuando los mismos en su origen defienden intereses corporativos (y es natural que así sea). Y más allá de lo que respecta a la conducción, es también necesaria una reforma de ANEP sustancial en su estructura, acercando y tendiendo a una real descentralización en la que haya autonomía presupuestal y se desarrollen agencias locales en coordinación con los gobiernos departamentales. Además es necesario un cambio en los sistemas de incentivos, entre otros, en la carrera docente estimulando el desarrollo de los centros educativos con realidades más complejas.

Afortunadamente, en un panorama gris y triste hay emprendimientos que si funcionan y que demuestran que se puede, por ejemplo, el Liceo Jubilar (Casavalle) que ya mencioné en esta nota. Para mejorar entonces debemos ver lo que si funciona e imitar adaptando los sistemas efectivos, no desprestigiarlos o descalificarlos como lo hicieron personalidades del Frente Amplio, por ejemplo, cuando el modelo del Jubilar estuvo presente en la opinión pública cuando el Papa Francisco reconoció a su Ex Director Padre Gonzalo Aemilius.

Entre otras ideas, también sería razonable imitar, o al menos discutir, experiencias tales como las de las “Escuelas Charter” de EEUU. Estas, son escuelas públicas gestionadas por privados (docentes, padres, educadores y/o líderes comunitarios) que firman un contrato con el gobierno al que deben rendir cuentas constantemente. La experiencia norteamericana ha sido sumamente exitosa, el número de escuelas charter ha crecido exponencialmente desde sus inicios, y obtienen en general mejores resultados que las escuelas publicas tradicionales, sobre todo en las zonas más carenciadas y marginadas.

El análisis podría continuar, pero no es el objeto de esta nota hacerlo sino puntualizar e insistir en la importancia de darnos el debate que nuestra sociedad se merece. Creo que es evidente que es necesario reformar el sistema de base, lo que lógicamente traerá consigo la oposición de los conservadores defensores del status quo. Claramente la cosa no se arregla solo con más plata, así lo demuestra la gestión frenteamplista.

Cuando el Presidente Mujica en su discurso inaugural de 2010 enfatizó en la Educación, aún quienes no lo votamos sentimos cierta esperanza. Hoy lamentablemente, aquellas palabras quedaron en el olvido y tenemos a un Presidente que parece haberse resignado y bajado los brazos. Es tiempo de gente con ganas de jugársela por las causas que valen la pena. Es tiempo de cambiar.

1 Comentario »

  • JOSÉ :

    Solo anoto, que su artículo, sin dejar de ser de actualidad e interesante, sería importante que agregara como ejemplo también, sumado a los ya mencionados como el Jubilar, Impulso, al Liceo Militar “General Artigas” el cual ha alcanzado porcentajes de eficiencia comparado con liceos privados. Saludo a Usted atentamente.

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