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Cambio para Montevideo

18/04/2013 Sin Comentarios

 Gustavo Penadés, diario El País, 18.04.2013

La decisión del senador Jorge Larrañaga de apoyar la conformación de una opción electoral diferente para Montevideo, se convierte en un elemento trascendente que da lugar a un desafío por demás importante.

Cuando hace cosa de un año, presentábamos -también lo hicieron otros compañeros- a la consideración pública y partidaria la idea de generar un espacio político diferente y alternativo al Frente Amplio en Montevideo, decíamos que las razones eran más que evidentes: ningún partido de la oposición es por sí mismo capaz de sumar los votos necesarios para ganarle al Frente Amplio. Decíamos que la intención debía ser proponer una oferta electoral distinta y creíble, con la fuerza necesaria para poder despertar una expectativa cierta de triunfo y cambio en la ciudadanía.

Está a la vista que el modelo de gestión que el Frente Amplio desarrolla desde hace 25 años está absolutamente agotado. Se mire por donde se mire, la gestión del Frente Amplio en Montevideo es indefendible. Y lo es no solamente para vecinos pertenecientes a otros partidos, sino también para vecinos que son votantes del Frente Amplio. Después de 25 años de gobernar Montevideo, se necesita un recambio fuerte en todos los aspectos del quehacer municipal, porque cualquiera sea el lado para el que se mire, la conclusión es que Montevideo está mal. Lo estaba antes cuando la excusa era la crisis, los gobiernos nacionales blancos o colorados, o la situación del país; y hoy, cuando vamos ya para dos gobiernos nacionales del Frente Amplio, y la situación económica es más que floreciente, el departamento de Montevideo en lugar de avanzar está retrocediendo.

En Montevideo la eventualidad de que un ciudadano que en lo nacional vota por el Frente Amplio lo haga en lo departamental por un candidato no frentista es algo todavía difícil, ya que en el peor de los casos opta por votar en blanco. Sin embargo, tal cosa sucede habitualmente en otros departamentos en los que las personas diferencian claramente las opciones que se le ofrecen en lo nacional y en lo municipal. Así, en las últimas elecciones, los ciudadanos de Río Negro, Soriano, Colonia, San José o Florida votaron al Frente Amplio en lo nacional y al Partido Nacional en lo departamental.

Pensamos en una instancia que sea capaz de congregar a blancos, colorados, independientes, frentistas y, por sobre todo, a los montevideanos que lo único que quieren es que el departamento se administre correctamente.

No falta algún despistado que se rasga las vestiduras ofendiéndose por el hecho de que la oposición procura su derrota. ¡Buena cosa sería que los partidos políticos carecieran de la voluntad de triunfar! Así, a la voluntad de triunfar es que debe su nacimiento el Frente Amplio, nacido de la unión de tan dispares fuerzas como el comunismo, la democracia cristiana o el batllismo, por citar nada más que algunas.

Pero, además, la materia propia municipal no tiene mayormente signo ideológico. La cuestión es si se gobierna bien o se gobierna mal. Ejemplos nos sobran. Sin ir muy lejos el famoso Corredor Garzón: ¿Se malgastaron o no se malgastaron 30 millones de dólares? ¿Se agilizó el tránsito? ¿Se va y se viene de Las Piedras en menos tiempo o en más tiempo que antes? Las respuestas a estas preguntas no deberían ser calificadas ni organizadas según categorías o definiciones ideológicas, sino según los parámetros con los que se evalúa ese tipo de emprendimiento.

 El desafío está planteado y ahora depende de nosotros, de los actores políticos en primer lugar, ser capaces de ofrecer una propuesta renovadora y sólida que nos permita soñar con un Montevideo como el que los montevideanos y los uruguayos nos merecemos.

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