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Sr. Presidente José Mujica Cordano

22/03/2013 Sin Comentarios

Me llamo Mariana Cabrera y tengo 19 años de edad. En el pasado año 2012 comencé mi formación académica en la UdelaR, específicamente en la Facultad de Derecho, orientación Abogacía, con el fin de obtener el título de Doctor en Derecho y Ciencias Sociales.

Déjeme contarle que vivo a más de 20 kilómetros de la capital, imagine que si bien no estoy tan lejos como otros compañeros no me ha sido nada sencillo tener que trasladarme a diario para realizar correctamente mis estudios. Uruguay es un país caro y es sabido que ni a mí ni a ningún otro estudiante del interior le resulta fácil la vida universitaria. Los viajes son sumamente costosos, motivo por el cual muchos jóvenes deciden radicarse en la capital. Esto implica un enorme esfuerzo por parte de cualquier núcleo familiar que naturalmente debe asimilar los nuevos gastos que dicho esfuerzo insume (alquiler, alimentos, materiales de estudio, etc.)

La verdad es que le escribo porque honestamente sus dichos me causaron un gran disgusto. Usted no solo se burló de los abogados que “litigan contra el estado”, se burló de los abogados en general y de la propia Facultad de Derecho, que bastante esfuerzo hace a diario para que sus alumnos estudien en un ambiente de trabajo y respeto por lo que hacen.

En nuestra Facultad un abogado es formado por profesionales que además del avanzado estudio con el que cuentan, dedican una admirable vocación a su trabajo. La gran mayoría intenta explicarnos conocimientos arraigados en la razón, la justicia, la reflexión, la crítica y otros valores que emanan no solo de nuestros usos y costumbres, sino que también legislación uruguaya de la que a veces dudo si usted conocerá.

La etimología de la palabra abogado viene del latín “ad vocatus” que significa “el llamado a auxiliar”. La función que cumplen y cumpliré en un futuro no muy lejano es justamente ese, auxiliar a quienes desconocen la legislación y representarlos para defender en justas y buenas partes los derechos que les corresponden como sujetos que integran nuestra sociedad.

Entienda que en este sentido el Estado como órgano administrativo no es para nada ecuánime; al contrario resulta ser muy injusto en muchas oportunidades. Los individuos que reclaman al Estado se ven en muchas ocasiones vulnerados sin saber qué camino tomar porque esa mezcla de burocracia e imperfecciones se avalanchan contra ellos y es allí donde el papel de los abogados juega un papel fundamental.

Si usted está pensando que Uruguay necesita un cambio, pues bien, hay algo en lo que coincidimos. Pero ese cambio no depende si cada uno de los uruguayos se ha subido a un arado, ha podado un viñedo o ha sembrado zapallos, está equivocado en el sentirse superhéroe porque mete las manos en la tierra y el barro queda estancado debajo de sus uñas, eso no nos hace ni mejores ni peores presidente, sino que diferentes.

A nivel mundial existe una gran demanda de individuos que egresen de carreras técnicas y tengan amplios conocimientos en ciencia y tecnología. Pero eso no nos hace para nada inferiores; al contrario, esas innovaciones generan nuevos derechos y obligaciones en los que los abogados también intervienen buscando siempre el respeto y cumplimiento de éstos. Creo honestamente que está apuntando al lugar equivocado y es un tema que debería resolver con su Ministro de Educación o con la cartera que le corresponda y no defenestrando a quienes realizamos un arduo esfuerzo para llevar una carrera adelante, trabajar de lo que nos gusta, pagar los impuestos que correspondan e intentar ser mejores.

Tal vez usted diga que no soy quien para expresar lo que pienso, pero ¿sabe qué? Soy una ciudadana que como otros espera recibir buenos resultados a cambio de una persona a la que se le confió el poder para que gobierne en un ámbito de tolerancia y respeto por el otro. Tengo la esperanza de que la próxima vez que quiera opinar sobre un tema como este lo haga de una forma más equilibrada. No quiero un presidente que se mofe de los que estudian, quiero un presidente que esté orgulloso de nosotros.

Lo saluda muy atentamente,

Mariana Cabrera

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