Portada » Actualidad

Malvinas. El derecho a votar, el derecho a observar y la obligación ética de conocer

15/03/2013 1 Comentario

Jaime Mario Trobo 

La participación como observador en un proceso electoral de un pequeño territorio del Atlántico Sur de nuestra América, ha despertado cataratas de descalificaciones desde figuras cuyas credenciales democráticas preservan alguna mácula imborrable. Tapar el sol con una mano, o aún con un dedo parece ser para algunos un imperativo ideológico, y andan por la vida despreciando la realidad y procurando alinearla con sus caprichos. Y en el mundo que “se” construyen, hay seres humanos que tienen derechos y otros que no los tienen sólo porque piensan diferente, aspiran a cosas diferentes, o reclaman más libertades que las que les quieren reconocer.

Para estos “gurú” de la ética política, hay hombres y mujeres que están obligados a expresarse con su voto por postulantes de un partido único, y no tienen derecho a la disidencia. Eso está muy bien, para estos críticos que hoy nos ocupan, pese a la pérdida de tiempo. Y para los mismos hay hombres y mujeres que no tienen derecho a votar por sus aspiraciones, y sus prácticas democráticas son una farsa despreciable que sería pasible de proscripción. Eso  está muy mal, que se creen que son unos miles de isleños que crían ovejas y pescan allí desde hace tantos años como los que hace que nuestras familias se radicaron en la banda oriental del Uruguay. ¿Cómo pueden osar expresarse con un voto libre y secreto si muchos de ellos viven en las islas hace más de cinco generaciones?

La discusión sobre la eficacia jurídica, o el efecto vinculante que pueda tener una elección ó un referéndum, bajo ningún concepto puede invadir el espacio de un derecho humano fundamental como es el del voto libre, secreto y con garantías. Y pese al esfuerzo genuflexo de quienes lo aborrecen, que categorizan a las personas e identifican como seres de segunda, la lógica de la realidad se abre paso. Para algunos, hay bloqueos despreciables contra los cuales la condena no admite renuncias, y los hay justificados por una moral ideológica resultante de un  frívolo amiguismo.

En estas horas, mientras algunos hacen cola ante vaya a saber que altar para ofrecer lealtad a la deslealtad, unos miles de seres humanos la hacen para votar y practicar la democracia tan mentada, para dar su opinión, que es la de ellos, la de ningún otro quizás, pero que tiene tanto valor como la de otros en otros puntos de la tierra ante temas que les importan.

El papel de observador en un proceso electoral es una distinción que muchas veces he aceptado, y no por ello participo de las ideas de los contendores o de las propuestas, lo que si practico y a ello no renuncio, a reconocer para todo ser humano el derecho a expresarse y determinar su futuro. No admito que desde la intolerancia y la procacidad, se me quieran marcar conductas y menos que se insulte al Partido Nacional asociándolo a intereses réprobos, para eso la estatura del dicente deja mucho que desear.

1 Comentario »

  • Loreto Moreira Rivas :

    No me extrañan las críticas de gente enemiga de la Democracia que la usan solo como un poncho para ocultar el arma con que apuñalan día a día el mejor sistema que existe en el mundo. Qué menos se puede esperar de gente que está a la orden para hacerle los mandados a la presidenta argentina. No se me ocurre otra cosa mas que felicitar al diputado Jaime Trobo por haber sido elegido para esa misión.

Envíenos su comentario

Agregue su comentario, o trackback desde su sitio. También puede suscribirse a estos comentarios vía RSS.