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A la deriva

01/03/2013 Sin Comentarios

Ricardo Puglia

La Administración Mujica ha entrado en el punto de inflexión entre el período que lleva gobernando y el que le resta. Todo indica que no encuentra el camino para conducir el destino del Uruguay como lo prometió la fórmula (Por un país de Primera). Se encuentra dejándose arrastrar por el viento revisionista del pasado de las decenas de facciones que integran el conglomerado de izquierda, mayoritariamente marxista-comunista cuyo totalitarismo implícito le impide discurrir en la existencia de tres poderes independientes.

Una verdadera lástima para los uruguayos que esperanzados en el cambio confiaron en el FA. Hoy el Parlamento de las manos de yesos no tiene una dirección o propósito y se guía por la improvisación presidencial o por los sendos proyectos de ley que intentan muchas veces inconstitucionalmente gobernar a su antojo el comportamiento de cada uruguayo.

Para un país cuya economía es básicamente agrícola-ganadera la camineria interna es muy importante. El buen estado de la camineria rural beneficia la salida rápida, sin contratiempos, de la producción, la llegada a tiempo a las plantas procesadoras de las materias primas que emplean miles y miles de personas, sean frigoríficos, procesadoras de granos, clasificadoras de frutas, silos, etc., hasta llegar a poner nuestro producto nacional arriba de un barco, un avión o un camión con destino al resto del mundo. Trabajan los fleteros, los esquiladores, los despachantes de aduana, los aduaneros, las plantas de frío, los representantes de las compañías de navegación, los estibadores. El LATU, el Brou, la Aduana y la DGI también reciben lo suyo. También el turismo interno se beneficia de los buenos caminos para recorrer estancias turísticas, viñedos, bodegas, paisajes y otros servicios turísticos que necesitan una excelente camineria rural.

Entonces, ¿por qué un impuesto adicional a la tierra? La miopía frentista cree erróneamente que gravando la tierra podrán mejorar la camineria rural cuando la inversión necesaria para ello ya la han recaudado y mal gastado decenas de veces. Primero Vázquez y ahora Mujica derrocha los ingresos nacionales en gastos innecesarios, en inversiones estatales de cientos de millones de dólares con retornos negativos.

Un país que desde 2005 hasta el 2012 tuvo todo el sector externo a su favor, excelentes exportaciones, entrada de capitales y divisas, bajísima tasa de interés internacional, incrementó en 40.000 la plantilla en funcionarios públicos y todos los años terminó con déficit fiscal que solamente en 2012 alcanzó al 2,8% del PIB (aprox. Us$ 1.500.000.000) que pagaremos con mayor inflación y más impuestos.

Si con el viento a favor alcanzaron estos malditos resultados, no quiero imaginar en la deriva que nos encontramos a donde nos llevará.

Si hoy hay voces gobernantes que atentan contra un poder independiente del Estado de Derecho porque su decisión no satisfizo a una minoría revisionista, no quiero pensar como actuarán cuando su propia maldita gestión de gobierno les muestre en carne viva los desastres cometidos.

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