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Las Cárceles, el mismo desastre desde hace siete años

28/12/2012 Sin Comentarios

Jaime Mario Trobo – 27 de abril de 2012

El desastre que representa la situación del sistema carcelario en estas horas, resulta de la larga lista de errores, indecisiones, muestras de incapacidad de gestión e improvisación, soberbia y carga ideológica con la que la izquierda ha intentado manejar el delicado asunto.

Van siete años de administración frenteamplista, con la suma del poder político y las mayorías parlamentarias que lo respaldan. Se han aprobado leyes, algunas de emergencia dotando de históricos recursos y poderes jurídicos inéditos, partidas presupuestales sin antecedentes y se ha concedido el tiempo suficiente para que esos instrumentos sean eficaces.

Hemos asistido al laboratorio ideológico montado desde las peregrinas ideas del Ministro José Díaz y la declaratoria de crisis humanitaria del sistema carcelario que proclamó Tabaré Vázquez en su discurso de asunción a la Presidencia, a un proceso de descaecimiento de las estructuras del sistema penitenciario, al punto que años después el relator de Naciones Unidas para la tortura realiza una severa crítica y exige a las autoridades una inmediata corrección del rumbo.

Hemos escuchado la cerrada negativa a iniciativas que ofrecimos de buena fe para avanzar rápidamente en la mejora de la infraestructura, condición indispensable para una adecuada selección de los privados de libertad y proyectar su recuperación. Recién hoy se admite que la idea que formulamos hace siete años es plausible.

Cuando se inicio la presente administración, tuvimos que asistir a un discurso del Presidente y del Ministro del Interior en el que se desvinculaban del fracaso de la administración Vázquez, como si fueran de otro partido, y la promesa de nuevas estrategias y medidas.

Hemos asistido a crisis puntuales en diversos establecimientos carcelarios, en los grandes y en los departamentales, con muertes y lesiones graves, a veces como resultado de motines, a veces de hechos fortuitos que fueron manejados con impericia y han resultado lamentables. En algunos casos los jerarcas de esos lugares fueron ascendidos en las jerarquías penitenciarias y son hoy  responsables de jerarquía principal.

Asistimos en estas horas a hechos que sobrecogen, policías heridos y acosados, destrozos incalculables en módulos de penales, familiares de presos practicando violentas propuestas, injustificada presencia de armas, teléfonos y todo tipo de objetos inadecuados para un establecimiento de reclusión. Una sociedad indignada con la situación, un gobierno aturdido e incapaz de actuar eficazmente, ni siquiera de informar el destino del realojo de presos y el comienzo de una campaña incipiente, de las campañas de desinformación a que nos tiene acostumbrados la izquierda, para que los responsables de la crisis, incapaces de gestionar desde hace siete años, salgan del foco de atención.

Nos consta que en la circunstancia se conjugan muchos actores, muchos hechos, muchos intereses, y no cometemos la tontería de interpretar que la culpa solo la tiene el gobierno, pero de lo que sí es responsable es de no tener un plan, de dejar que las cosas ocurran, de explicar con suficiencia que tienen solución para todo, como lo hacen en todos los temas. Y la cosa va cada día peor.

 

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