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El conocimiento y la riqueza

07/12/2012 Sin Comentarios

Editorial, Diario El País – 03.12.12

La reciente XXII cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno en España, se llevó adelante en un tiempo particular para Latinoamérica: se cumplieron 200 años de la Constitución liberal de Cádiz. Además, fue una reunión que dio lugar al VIII Encuentro Empresarial Iberoamericano en Jerez de la frontera. Allí, con la mirada puesta en el futuro, banqueros, empresarios, jerarcas de organismos internacionales y autoridades privadas y públicas de los países de la región analizaron el desarrollo empresarial iberoamericano en la nueva economía. Como orador especial, el día de la apertura, participó el Rector de la Universidad ORT Uruguay, Jorge Grünberg.

La reflexión de Grünberg procuró responder a la siguiente pregunta: ¿está América Latina preparada para competir y crecer en la economía del conocimiento? Todos sabemos que América Latina está viviendo un período de crecimiento económico excepcional: 73 millones de personas salieron de la pobreza en la década de 2000. Y el proceso de mejoras no parece detenerse: en 2011, la inversión extranjera alcanzó niveles récord, superando los 150.000 millones de dólares. Sin embargo, Grünberg señaló en su exposición que en el mundo actual el recurso escaso ya no es tanto el capital como en los siglos anteriores, sino que consiste en la gente educada con las habilidades requeridas para transformar ese capital en innovaciones. Con razón, agregó que en el siglo XXI la geopolítica de la riqueza está definida por dónde se produce el conocimiento, dónde se radican los talentos y dónde se generan las innovaciones. El gran problema de América Latina es que, en este nuevo mundo, sus exportaciones han aumentado fuertemente, pero su economía ha agravado su perfil productivo vinculado al sector primario. Es decir: todo el continente latinoamericano depende hoy más de las exportaciones de sus recursos naturales que hace una década atrás. Grünberg ilustró su propósito en su exposición con el ejemplo de Uruguay y Corea del Sur: exportamos a ese país leche en polvo y vacas lecheras, e importamos smartphones, centrales telefónicas computarizadas, autos último modelo y turbinas de generación eléctrica de ciclo combinado.

La clave de este estancamiento latinoamericano para Grünberg es que el continente ha tomado malas decisiones de políticas públicas. Aquí no se percibe a la globalización como una oportunidad sino como una amenaza. Por ejemplo: frente a las dificultades que surgen de los resultados de las pruebas PISA en educación, el reflejo de algunos en el continente es retirarse de esas pruebas. En vez de cerrarse al mundo, la opción del continente debiera de ser tomar resueltamente partido para enfrentar dos grandes déficits: el de la innovación y el de la educación. Para ello, señaló con razón Grünberg en España, se precisa consenso social, voluntad política e inversión sostenida. Hay que avanzar decididamente en la mejora de la calidad y de la equidad en la educación.

Todo este planteo que ve largo en el desarrollo del continente y en sus dificultades futuras llega en un momento en el que nuestro Parlamento discute la necesidad de una Universidad tecnológica (UTEC) pública radicada por fuera de Montevideo. En este sentido, es claro que la población no capitalina ha sido históricamente relegada en sus posibilidades de estudios terciarios. Pero, cuando sabemos que hoy nuestras dificultades mayores se encuentran en el abandono de los jóvenes de la educación secundaria, ¿estamos privilegiando a los más necesitados del interior del país promoviendo una inversión pública centrada en los estudios terciarios? Es claro que nadie puede negarse a multiplicar posibilidades educativas para el país, pero, en un contexto de recursos escasos, ¿no sería mejor al momento de votar por una nueva universidad púbica establecer claramente cuáles serán sus recursos y cuáles sus objetivos de mejora educativa?

En el sustento de la UTEC hay un supuesto básico que debiera de ser revisado: no porque gastemos más en educación los resultados van a ser mejores. Como bien recordó Grünberg en su conferencia, toda reforma educativa debe comenzar por reenfocar los fondos públicos que en muchos países terminan beneficiando a los alumnos más ricos en lugar de los más necesitados. En concreto, el país precisa en torno a la UTEC un debate más profundo y de mejor calidad.

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