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Hay que defender al Consumidor

30/11/2012 Sin Comentarios

Francisco Gallinal

La historia de la regulación del mercado de carnes en el Uruguay va más allá de la fundación del INAC a través del Decreto–Ley n.º 15.605, aprobado en julio de 1984, cuando ya agonizaba la dictadura militar. Esto se inicia más atrás, diría que desde fines de la década del sesenta, cuando se crea por decreto el Instituto Nacional de Carnes, y cuando en el año 1969 comienzan a coexistir en el Uruguay dos Institutos originados por decreto: el INAC, vinculado a la exportación, y CADA –Comisión Administradora de Abasto–, que justamente tenía como cometido regular el mercado interno.

Es luego que surge el Instituto Nacional de Carnes como una Persona Pública de Derecho no estatal, cuyos objetivos son promover, regular, coordinar y vigilar las actividades de producción, transformación, comercialización, almacenamiento y transporte de carne bovina, ovina, equina, porcina, caprina, de ave, de conejo y animales de caza menor, sus menudencias, subproductos y productos cárnicos.

La integración se ha mantenido invariable durante todos esos años. Seis miembros: dos delegados del Poder Ejecutivo, que ejercen la Presidencia y la Vicepresidencia del Instituto, y cuatro representantes de los sectores privados: dos de los sectores industriales y dos de los sectores productivos.

El solo análisis de la composición de la Junta y sus competencias, pone inmediatamente de manifiesto que hay una ausencia muy clara en la cadena cárnica de un sector de singular importancia: la del carnicero. Justamente cuando es el que mejor conoce el mercado interno, al consumidor y sus necesidades y dificultades.

Por ese motivo, ya en la Legislatura pasada presentamos un proyecto de ley ampliando la composición del INAC, dando entrada a una representación de los gremios de carniceros. Y después de presentado el proyecto de ley logramos algo más, porque existen dos gremios de carniceros –uno que prácticamente abarca a las carnicerías de Montevideo más algunas de Canelones, y otro que agrupa a los demás carniceros, que viven realidades diferentes– y conseguimos que ambos gremios comparecieran ante la Comisión de Ganadería del Senado y expresaran su posición: “Nosotros nos ponemos de acuerdo en la elección de un delegado que represente a ambos gremios”.

A tal punto esto es como lo estamos expresando que el doctor Gastón Casaux, profesor y miembro del Instituto de Derecho Agrario y uno de los pocos que ha realizado una obra destinada específicamente a hablar del INAC, al analizar la integración de la Junta Nacional de Carnes, en su obra dice textualmente: “No figura otro subsector muy importante en el rubro de la comercialización como lo es el de los carniceros, ¿Cuál fue el motivo por el cual se excluyó a los carniceros para integrar la nueva dirección de INAC? Realmente lo desconocemos”.

En la Administración pasada, cuando se plantearon problemas que se repitieron en esta acerca del abasto interno, el consumidor se vio perjudicado justamente por carecer de la presencia de los carniceros en el Instituto Nacional de Carnes. Acá no está defendido el consumidor; y esa es, precisamente, la representación que le falta al Instituto Nacional de Carnes. ¿Por qué flaquearon? Por falta de información, por no haber escuchado a quienes tenían y tienen mayor sensibilidad por ser protagonistas de todos los días en el trato con la gente, con el cliente, con el usuario.

No tenemos nada contra la Comisión Nacional de Fomento Rural ni contra las Cooperativas Agrarias Federadas. ¡Bienvenida su presencia!, pero no me parece que el precio a pagar sea que la industria frigorífica tenga cada vez mayor presencia.

Por eso no votamos el cambio que están proyectando, porque consideramos que no es esa la representación que corresponde; pensamos que en defensa del consumidor, el gremio de los carniceros debería estar representado en el Instituto.

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