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El Triunfo de las Ideas

23/11/2012 Sin Comentarios

Gustavo Penadés, diario El País – 20.11.2012

El Herrerismo liderado por Luis Alberto Lacalle cumple 30 años y creemos oportuno y necesario festejarlo.

El Uruguay de 1982, cuando comparece a las elecciones internas el Consejo Nacional Herrerista creado en 1980, y cuya primera expresión pública fuera el manifiesto de los “Herreristas por el No”, era un país bien diferente al que conocemos y no sólo por el gobierno militar.

El Herrerismo vino a sacudir a los uruguayos, proponiendo romper con el sentimiento de impotencia nacional y medianía que afectaba al país desde la década del sesenta con el perverso proceso que entonces se iniciara. Un país harto de palabras y de ideología al que el Herrerismo, consciente de su deber histórico y con vocación de poder, estudia y ofrece alternativas: Las propuestas concretas, “justas y posibles”.

Se cumplieron la mayoría, y, con las que no se pudo se sigue insistiendo; proactivos y con ánimo positivo, a pesar de ser oposición, y obviando con elegancia los peores y más canallescos ataques que con ánimo de exterminio, a una agrupación política, le haya tocado sufrir.

Hoy festejamos el Triunfo de las Ideas, aunque, estamos convencidos de que el más grande potencial de la celebración radica en el futuro y no en el pasado. La importancia y el valor que debemos asignarle está en la reivindicación de lo hecho, no en sus aspectos puntuales que con el tiempo serán simple anécdota, sino en las grandes líneas, los denominadores que guían la acción.

En tal sentido, son claras algunas cuestiones que de ninguna manera pueden ser obviadas, comenzando por el reclamo que debe sentir el gobernante de que el tiempo del que dispone es breve. La convicción de que el poder que se le confía es para ser ejercido en mejorar la realidad, y que ese poder debe ser usado dentro de límites de la Ley. Las antedichas notas, que afirmamos caracterizan nuestra manera de entender la acción gubernativa, presuponen por supuesto el debido conocimiento cabal y profundo de la realidad.

Pero, siendo el presupuesto primero, principal y esencial, la convicción de que el hombre, el ser humano, es el centro y fin de la actividad política, y que, por lo tanto, debe ser apoyado en lo que sea necesario con oportunidades para que se desarrolle, busque y alcance la felicidad; sin dudar en ayudarlo solidariamente cuando alguna de las mil contingencias que la vida propone, así lo exija.

Esta manera de entender las cosas hace a la esencia del Herrerismo y del Partido Nacional. Es así, que el Uruguay de hoy no duda ni de las bondades de la apertura comercial, ni del equilibrio fiscal, y, sobre todo, no duda de que son las energías de la sociedad liberada de frenos artificiales las que ambientan su desarrollo, ni que está llamado a jugar un rol importante en la geopolítica americana.

Hoy reivindicamos, sin revanchismos, muchas de las ideas que hasta se han incorporado al habla cotidiana de quienes de ellas abjuraban, pero sin la honestidad intelectual de reconocer su error. Pero, insistimos, esta celebración de los 30 años del Triunfo de las Ideas necesariamente debe estar volcada hacia lo que falta por hacer, lo que es imposible sin el Herrerismo y el Partido Nacional.

Herreristas de todas partes, convocados a convencer de que es por nuestro camino por el que el país será una nación libre, justa, soberana y próspera; meta y horizonte de quienes en el mundo sueñan una Patria que los cobije y les aliente la esperanza de vivir en paz y felicidad.

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