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La magia de la palabra

16/11/2012 Sin Comentarios

Fernando Calvete

La creación de la “universidad tecnológica en el interior” da la razón a quienes sostienen la creencia en el poder mágico y misterioso de las palabras

Así, como San Juan afirma que a partir del Verbo, expresión del pensamiento Divino, se desarrolló la Creación, y el Talmud afirma que Dios creó el mundo con 10 expresiones habladas; se cree que un fenómeno nuevo aparecerá conjurando las palabras “universidad”, “tecnológica” e “interior”.

“Universidad Tecnológica del Interior” es tanto como no decir nada.

¿En cada departamento una organización completa y autónoma? No. En cada departamento, en verdad, una oficina y un lugar en el que dictar clases y realizará, quizás en alguno, investigación.

Y, en un único lugar – tal vez elegido Durazno, a trasmano de todos pero geográficamente equidistante – una oficina con directores, secretarios, oficina de Habilitaciones, Proveeduría e Intendencia.

Superada la primera tarea, que es el edificio y el mobiliario, se pasará a la segunda, que será la selección de personal –consultores obviamente- y a la tercera que es diseñar las carreras. Esta etapa podrá durar más o menos años, según lo indique la voluntad de permanencia en los contratos de los responsables del asunto.

A la larga se dictarán carreras en diversos lugares del País.

Solución superior por su pragmatismo la del Presidente Mujica: Soltarle el hilo a la UTU, sacarla del CODICEN para que evolucionara, generando las carreras que el país vaya necesitando, complementando las actuales carreras de grado y ofreciendo postgrados.

Pero, también – y esto es cada vez más importante- formando a los muchachos con carreras cortas y útiles, y dando una salida educativa formal y “cuasi formal” a quienes están por fuera, ambientando un proceso continuo de adaptación a las necesidades reales de la producción; respondiendo a la probada máxima de que “En la marcha se acomodan los zapallos”.

Nada de eso, en verdad, sería una novedad: La UTU lo viene haciendo desde siempre: Desde las carreras de Ingeniero Tecnológico a los cursos de mantenimiento de equipo forestal, o los cursos volantes de costura.

En los departamentos las clases se dictarán en los locales de la UTU y también de la UDELAR, en el caso de que le dejen cumplir con su vocación tutorial de la novel Universidad Tecnológica.

A mi gusto, se desperdicia el conocimiento acumulado por la UTU, se desperdicia la oportunidad de comenzar a cortar el nudo gordiano del CODICEN y evolucionar hacia estructuras descentralizadas que habiliten una futura competencia entre redes públicas de enseñanza.

Descentralizar no es mudar la dirección de una burocracia de Montevideo para instalarla en otro departamento; aunque, justo es reconocer, capaz ese departamento obtiene unos puestos de trabajo en la construcción de una nueva sede y algunos cargos administrativos.

Paradójicamente, los reyes de la descentralización olvidan que el CODICEN, ex CONAE, es un invento de Sanguinetti devenido ley los primeros días de 1973. Hasta esa fecha los consejos de enseñanza eran autónomos.

Grueso error estratégico no haberse plantado y luchado por la separación de la UTU del CODICEN, y, en cambio, comprar una cáscara vacía en la que se repetirán las monsergas que sabemos que a nada bueno conducen.

En fin. Veremos que pasa en el Senado.

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