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O no saben o no quieren

09/11/2012 Sin Comentarios

Luis Alberto Lacalle Herrera, diario El País 04.11.2012

Si combinamos la titularidad del Poder Ejecutivo con mayoría absoluta en las dos ramas del parlamento, más la misma situación en los entes del Estado y le agregamos una prosperidad sin antecedentes en los últimos cien años, que ha derivado en una recaudación fiscal sin precedentes, podemos pensar que estamos ante una muy potente fórmula para gobernar, prácticamente a voluntad.

Por supuesto que por dentro de la Constitución y la ley, respetando los límites que las mismas ponen al accionar del gobernante democrático. Hasta podíamos añadir la benevolencia de los socios de la dirigencia sindical, verdaderos cogobernantes y aliados. Todo esto es lo que el Frente Amplio puede exhibir como condiciones para desarrollar su gestión, que ya dura más de siete años.

Pues bien, no crea un lector desprevenido o alejado de nuestra realidad que se ha logrado un éxito en la solución de los problemas que tiene el país o que se ha lanzado el mismo hacia un futuro dinámico y autosustentable, con esperanza para los jóvenes y tranquilidad para los veteranos, con paz social y mejora en los servicios estatales. No. El balance es pavorosamente pobre, lamentable bajo todo punto de vista pues de esa prosperidad nos sacan, impuestos mediante, más de un treinta por ciento.

Como se ha dicho, costo sueco con servicios nigerianos, especialmente para los más pobres. No podemos atribuir este triste panorama, esta conclusión penosa a la mala intención, al deseo de hacer daño o de no hacer las cosas bien adrede.

Concluimos -no hay otra opción- que no saben o no quieren hacer las cosas bien, porque poder hacerlas, se puede, especialmente en las condiciones políticas y económicas que reseñábamos al principio.

La incapacidad de gestión de esta administración es asombrosa. Ni arrojando grandes cantidades de recursos a los problemas pueden solucionarlos. Ni siquiera aquellos, que los hay, que con recursos bien administrados pueden desaparecer. Baste mencionar uno, el de las cárceles. La situación de la gente privada de su libertad es un atentado a los derechos humanos que este gobierno, tan celoso de ese tema en algunas circunstancias, no quiere eliminar.

Claro está, si están hacinados, se convierten naturalmente en fieras humanas y para calmarlos hace falta permitirles usar celulares, armas, drogas y “ainda mais”, como se dice en el Brasil. De ello deriva la corrupción de algunos guardias, la desesperación de los familiares y la academia del delito dirigida por quienes están amotinados, sin diferencias ni clasificaciones.

Hace falta construir más cárceles, hay dinero de sobra, han pasado siete años…. y nada. Lo mismo vale para los edificios escolares y liceales. Que no nos digan que no es posible mandar un par de autos a hacer un inventario de roturas o carencias y al regreso contratar a quien las solucione.

Es de puro incapaces que no lo hacen, no saben. Eso sí, seminarios, diálogos, comisiones y conferencias, todos los días. Hay una fijación en la dialéctica y una impotencia en la realización. Gobernar es hacer. O no saben o no quieren.

Lo de Pluna vale como ejemplo. No podemos afirmar que el entonces ministro Astori no supiera lo que había que hacer para buscar un socio, no quiso hacer lo correcto que era llamar a aerolíneas interesadas y elegir la mejor.

Sabía que no podía dar garantía del Estado por deudas que a éste no le correspondían, pero lo hizo. Los legisladores sabían, fueron advertidos que no se podía votar una ley especial de quiebra para favorecer a un banco y dejar clavados a los demás deudores, pero lo hicieron. El Sr. Calloia sabía que no podía aceptar el aval, pero lo hizo. El escribano actuante sabía que a una persona se la identifica con todos sus nombres, no lo hizo.

El señor de la derecha sabía que su compañía no podía pagar los aviones, tal como ocurrió. El Vicepresidente Astori sabe más que nadie de este tema pero no abrió la boca en el Senado.

No saben y no quieren. La ignorancia es causal de exoneración de responsabilidad, pero el hecho de seguir en los cargos cuando queda de manifiesto que la inoperancia perjudica a la sociedad, merece otra calificación. El no querer hacer las cosas contando con los medios, es culpa grave. Representa detener el avance del país, negarle a sus habitantes una mejor vida. Esto lo vemos a diario en seguridad, educación, salud, gobierno de Montevideo.

Con lo que se paga de impuestos podríamos vivir mejor. Con lo que se invierte en educación podríamos preparar muchachos con valores sólidos y aptitudes para el mundo del trabajo. Con lo que recauda el FONASA podríamos atendernos todos en un sistema sin demoras y sin muertes por falta de asistencia.

Con los millones de dólares disponibles tendríamos que estar renovando la red vial y haciendo funcionar el ferrocarril. Pero no hay caso, ni saben ni quieren.

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