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INTERPELACION PLUNA – Exposición Gustavo Penadés

02/11/2012 Sin Comentarios

SEÑOR PENADÉS.- Muchas gracias, señor Presidente.

Me había anotado para hacer uso de la palabra en el transcurso de la interpelación porque entendía que la trascendencia del tema ameritaba que todos los Senadores expresáramos nuestra posición en Sala en la mañana, tarde y noche de hoy. Pero posteriormente, con el transcurrir de la sesión, me he sentido tan interpretado y representado por mis compañeros del Partido Nacional y por los dichos de la oposición en general, que preferí borrarme de la lista de oradores en una contribución para tratar de que, en un ámbito de discrepancias fuertes, profundas, diría que radicales, pudiésemos terminar –como decía mi abuela– la fiesta en paz. La idea era que con clarísimas actitudes y posiciones, se expusieran las razones que justifican lo que legítimamente cada uno de nosotros entendía y entiende que son las soluciones o los mejores caminos que se deberían haber transitado con relación al tema de la política aeronáutica en general y, en especial, de la empresa Pluna y la empresa Pluna S.A. En este sentido, insisto en que me he sentido siempre tremendamente representado por el señor Senador Moreira, con quien compartimos el trabajo de la Comisión de Transporte y Obras Públicas sobre este tema.

Pero francamente debo reconocer, señor Presidente, que las palabras del señor Ministro de Transporte y Obras Públicas con relación a las diferencias que teníamos entre el Gobierno y la oposición sobre este tema fueron proféticas, porque yo no conocía hasta ese momento la declaración que pretende proceder a votar la mayoría legítima e incuestionable del Senado de la República. Y esto me animó y me anima a hacer uso de la palabra en este momento, ya no solamente para unir mi voz a la condena de lo que ha sido un error tras un error, tras un error, tras una equivocación, improvisación y falta de ideas –todo resumido en lo que podríamos llamar “el tema Pluna”–, sino además para decir que me parece realmente increíble que la bancada de Gobierno proceda a votar una declaración como la que tenemos en consideración.

Entonces, a mi convicción de los profundos y gravísimos errores, y hasta irregularidades que se han cometido en el proceder de todo este tiempo con relación al tema de Pluna, debo sumar ahora mi más absoluta sorpresa y perplejidad ante el numeral 2.º de esta declaración. Que la bancada de Senadores del Frente Amplio, usando la mayoría legítima que posee en este Cuerpo, pretenda que el Senado de la República declare su aspiración con respecto a lo que debe hacer el Poder Ejecutivo con relación a este tema, me parece, en primer lugar, una intromisión indebida e irrespetuosa en las labores del Poder Ejecutivo. En segundo término, considero que es una extralimitación de las legítimas mayorías que se poseen, llevándolas casi, en su estiramiento, a animar al Poder Ejecutivo a seguir un determinado camino. Y, en tercer lugar, creo que se está convirtiendo al Senado de la República poco menos que en un vocero panfletario de una moción que está mucho más asociada a una declaración de un partido político, comité, centro cívico o comité de base que al Senado de la República, lo que me parece realmente increíble. No solamente me parece increíble, sino que lo rechazo por la gravedad que le atribuyo a que el Poder Legislativo emita, a través de una de sus Cámaras, una declaración de este tipo. Que sea el Poder Legislativo el que manifieste una aspiración con relación a una actitud que debe asumir el Poder Ejecutivo en función de su potestad, y pretender que eso lo haga el Senado de la República, realmente me parece de una gravedad que nunca he vivido ni visto en mis años de legislador.

Esto, además, en realidad se circunscribe y se resume a reconocer la segunda versión del “me equivoqué”. En realidad lo que aquí la bancada de Senadores del Frente Amplio le está diciendo al Gobierno es: “Desanden el camino que transitaron con el tema de la subasta; desándenlo porque es un escándalo de tal magnitud, que es preferible asumir los costos políticos relacionados con la recompra del boleto de reserva que todas la responsabilidades que vamos a tener cuando se vea y se descubra lo que, en definitiva hoy, en esta sesión, ha quedado meridianamente demostrado por parte del señor miembro interpelante y de los señores Senadores que han hecho uso de la palabra”. Me refiero a la endeblez, la improvisación, la flacura de una salida que, realmente, a esta altura da pena que el Uruguay haya tenido que transitar.

Entonces, se utiliza el mecanismo de una declaración del Senado para buscar una solución que a la postre trata de salvar al señor Presidente del Banco de la República, quien hoy en su intervención inicial, creo que producto de su inexperiencia parlamentaria, quiso venir a darnos clase. La realidad es que el pobre Presidente Calloia no se va muy bien parado del Senado de la República.

VARIOS SEÑORES SENADORES.- Ya se fue.

SEÑOR PENADÉS.- Si ya se fue, mejor todavía, pero realmente vino por lana y se fue esquilado. Cualquier observador puede ver que hoy acá se llevó una paliza como hacía tiempo que yo no veía que se le brindara a nadie. Realmente, esta decisión que se pretende promover por parte de los Senadores del Gobierno, indicándole al Poder Ejecutivo lo que debe hacer o lo que ellos pretenden que haga, además de esa intromisión que no me canso de denunciar, una y otra vez, en mi intervención, implica el reconocimiento más absoluto del fracaso, del rotundo fracaso de la solución que el Gobierno del Frente Amplio pretendió encontrar a través del remate. Y, entonces, es: “a recoger muchachos que esto se viene muy complicado” y “hagan lo que sea, pero sáquennos de esta situación en la que nos encontramos”.

Aquí hoy hubo un Senador que hablaba de “dimes y diretes”. Pero, ¿de qué dimes y diretes se habla si lo que se comenta es lo que se dice en todo el país? Además, hay demostración con fotografías, con dichos, con aseveraciones, todo proveniente del Gobierno. Desde las amenazas patoteras de “bajate que te bajo”, pasando por la decisión del Ministro del Interior de proteger a ese empresario como consecuencia de las supuestas amenazas que había emitido o proferido desde el exterior un integrante de este Cuerpo, hasta lo dicho por una Senadora muy vinculada al Poder Ejecutivo, que dijo que ese Senador no tenía por qué meterse en las cosas en las que se estaba metiendo, todo este culebrón ha tenido sólo un actor, y ese actor se llama Frente Amplio.

Lo que nosotros hemos hecho fue anunciar lo que pasó. Hoy se decía: “la oposición no plantea soluciones; nosotros, desde el Frente Amplio siempre planteamos soluciones”. Yo me reía por dentro cuando se hacía ese tipo de afirmaciones porque creo que se ha perdido la memoria o la vergüenza. O perdieron la memoria y se olvidaron de lo que fueron como oposición hasta hace poco tiempo, o perdieron la vergüenza de decir cualquier cosa porque, total, se sienten hasta inimputables. Realmente, no se puede venir a decir que, desde la oposición, el Frente Amplio planteaba ideas. ¡Por Dios! ¡Por Dios!

Iba a comenzar mi intervención aludiendo a la introducción del Quijote: “En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme”. Yo iba a decir: “Desde un país de Sudamérica, de cuyo nombre no quiero acordarme”; e íbamos a contar el relato de lo que pasó con relación a una empresa, a una aerolínea de bandera de ese país. Luego iba a comenzar a relatar –objetivamente, sin mencionar a nadie, pero diciendo las cosas que sucedieron– las cosas que hemos visto. Vimos que se fundió el socio anterior de esa empresa de aeronavegación; que el Estado se hizo cargo y que es mentira que tuviera nada más que dos aviones refundidos. El partido de Gobierno, que había llegado con un discurso moralista y cabalgando sobre el caballo de que los puros, los honestos estaban de un lado y que del otro lado estábamos todos los demás, que éramos todos una “manga” de ladrones –porque eso también lo escuchamos–, pone un directorio de una empresa de aeronavegación y, en menos de dos años de gestión de esa empresa –en que se contratan aviones que nunca se usaron, en que se compraron aviones que no servían, en que se generaron pérdidas por más de US$ 70:000.000–, un día, el Ministro de Economía, prescindiendo de toda licitación y marco regulatorio legal, decide decirle al directorio de esa empresa: “che, miren, me dieron esta tarjeta ¿por qué no hablan con esta gente, que es bien intencionada y dice tener un comprador para la empresa de aeronavegación?” Y, entonces, el Tribunal de Cuentas de la República de ese país dijo: “No, eso no se puede hacer. Está observado”. Pero se dijo: “¡No! ¡Al Tribunal de Cuentas no hay que escucharlo. Total, está integrado con gente de los partidos tradicionales, ¡qué otra iban a hacer que observar lo que nosotros queremos hacer! Y fue así que le dieron para adelante. Y como le dieron para adelante, se empezaron a asociar con gente que, increíblemente, estaba vinculada con personas de cuya presencia antes se habían sentido como asqueados. Concretamente, se asociaron con quien se presenta como oferente, con el banco que lo financia y con las empresas de aeronavegación financiadas por los grupos bancarios que eran los dueños anteriores del banco que ese mismo Gobierno les vendió. Luego terminan comprando aviones que vuelan solamente en Sudamérica en Pluna, ya que en el resto de América, no vuelan en ningún lado. A la semana, el Plan de Negocios que presentan no existía más –como bien se denunció aquí en reiteradas oportunidades–; la capitalización que debió hacerse tuvo que multiplicarse por diez, y nunca pagaron el combustible. Aparece también un ex-Ministro del Gobierno que privatizó esa empresa, a quien después se lo envía de Embajador a Francia. Esta persona, antes de ser Ministro de Industria, había sido gerente general de una empresa petrolera multinacional y durante su gestión las estaciones de servicio de esa empresa petrolera son vendidas a la empresa estatal. Después de todo eso, vuelve y es contratado por la empresa de aeronavegación como gerente general y se pagan sueldos suculentos. El Directorio de esa empresa de navegación estatal estuvo pintado durante los primeros años –por favor, señor Ministro, no estoy haciendo una referencia a su apellido–; después vino un nuevo Directorio que, –reconozcámoslo– con la presencia de la oposición, ha hecho las cosas de otra manera. Todo esto termina en un matute en el que hay más de US$ 300:000.000 de pérdida, se pierde la interconectividad y 900 funcionarios se quedan sin trabajo. Y a eso le sumamos el hecho de que el ex-Ministro, ex-Embajador y gerente de Pluna se reúnen con el Directorio de Ancap y llegan a un acuerdo sobre un pago que nunca realizan.

Les estoy diciendo la historia de la misma forma que la habrían contado de haber estado ustedes en la oposición, es decir, estas cosas están vestidas como medias verdades, con verdades a medias. Son cosas que van dibujando un panorama en el que uno no puede más que no creer lo que está viviendo. Es una situación en que el Estado de Derecho es violentado una y otra vez, en que la salida que se encuentra es la peor de todas porque parecería ser que al Gobierno nadie le avisó que cuando una empresa de navegación aérea deja de volar, se funde automáticamente. La excusa para hacerlo eran juicios que después resultan no ser la excusa; todo eso para llegar a una solución y, cuando se procede a llevarla a la práctica, la persona que se presenta no se llama como debería, trabajaba en una empresa de transporte fluvial –pero en Europa– y viene acá representando a otra empresa que tiene dos aviones y un capital de € 7:000.000, pero, supuestamente, va a rematar por US$ 137:000.000. Y en el marco de todo esto, se sale con el remate. Y con respecto al remate, como todos sabemos, aquí se ha dicho lo que sucede.

Ahora bien, ante esta situación que he pretendido resumir muy brevemente, hoy vemos que los Senadores del Gobierno pretenden desandar la salida que el Gobierno dibujara. Digo esto porque lo del remate fue idea del Gobierno, al igual que lo de la convocatoria. Las relaciones entre el Gobierno y los empresarios era algo malo cuando lo hacían los otros, ahora que lo hacemos nosotros, ¿cómo va a ser malo? Está muy bien que se haga. Resulta que antes era horrible que el Gobierno se relacionara con los privados y con las empresas. Ahí llegamos a la conclusión de que les tomaron el pelo –y eso es gravísimo– o esta fue una salida que dibujaron entre varios, con la participación del Gobierno. Digo esto porque si no, no se entiende. Uno no puede comprender; no puede ser que las piezas vayan coincidiendo de tal manera que terminan en la última pieza que faltaba, que es el numeral 2º) de esta declaración, que termina dándonos la razón a quienes pertenecemos a la oposición. El numeral 2º) de esta declaración –en la equivocación del remate– reconoce el error de todo lo hecho hasta ahora, reconoce los millones de dólares que han perdido en una pésima gestión y en una pésima salida. Además, dicen que ahora hay que desandar ese camino porque, si no, dejamos en blanco al Presidente del Banco de la República Oriental del Uruguay –que hoy pretendió venir a darnos clase– y resulta que tenemos que buscar una solución para que esto termine, de alguna manera, logrando una solución definitiva. ¡Y pretenden que eso lo declare el Senado de la República! Debo decir que no me siento poseedor de la verdad y entiendo la difícil situación en que se encuentra el Gobierno; es más, diría que hasta los compadezco porque, en algún grado de inocencia hasta infantil, algunos creían que esto se solucionaba porque de un lado estaban los malos y del otro los buenos. Es decir, esto no le podía pasar a quienes llegaron cabalgando, a quienes venían a cambiar hasta las raíces de los árboles; sin embargo, resulta que ellos terminan arreglando con los mismos grupos que en el pasado fundieron al Banco Comercial. Esto es algo que no tiene gollete. Si a eso sumamos esta solución que se acaba de encontrar aquí, se demuestra que el señor Senador Moreira tenía toda la razón del mundo. Esto no lo digo sólo yo, sino el numeral 2º) de la declaración de los Senadores del Frente Amplio. Senador Moreira: usted tenía razón en cuanto al pésimo negocio que fue Pluna, a todas las irregularidades que se han cometido, a que la salida que se tomó fue pésima, a que realmente ahora hay que buscar la manera de salvar lo poco que queda de un naufragio como no se recuerda otro en el Uruguay en los últimos años. Esa es una realidad. Ante ese marasmo, se dice que la oposición no plantea ideas. ¡Pero hemos planteado miles de ideas! Hemos ido a hablar cantidad de veces y si quieren que lo volvamos a hacer, lo haremos con mucho gusto; pero primero deben hacerse cargo de esto y que no sea la tercera versión del “me equivoqué”, porque al paso que vamos terminaremos teniendo una enciclopedia del “me equivoqué”. Debe decirse que todas estas cosas son producto de una impericia, de un error, y que debe haber responsabilidades políticas. Ante esta solución que se encuentra, el Presidente del Banco de la República tendría que irse, ya no de la Sala del Senado sino del Banco de la República. Esta es la demostración más cabal de que esta es una solución que se busca para tratar de que no quede al descubierto el error y la irregularidad cometida por el señor Calloia en todo el transcurso de esta situación. Habrá sido inducido o no, ordenado o no, a sabiendas o no, pero esto que pretende salvaguardar al señor Calloia, en realidad, le pone la última plomada para que termine de hundirse. Es el reconocimiento de que todo lo que ha venido diciendo la oposición era cierto y queda claro que esta era la última pieza que faltaba en este complejo puzle que en todo el día hemos tratado de descubrir y analizar los integrantes del Partido Nacional y de la oposición. Y tienen el poco tino de plantear esto el día de hoy; creo que pensaron que como éste es un remedio amargo, es mejor tomarlo todo de una sola vez, haciendo la macana toda junta. De lo contrario, esto no se entiende, ya que no tiene sustento de ningún tipo. Ya no me refiero a los sustentos de carácter jurídico, que se perdieron en lo más hondo de la oscuridad de la noche, sino al sentido común; realmente es increíble que ésta sea la forma y la solución que encuentra el Frente Amplio como salida a este asunto en el que se metió y sobre el que no puede decir que no fue avisado a tiempo, en reiteradísimas oportunidades, de lo que iba a suceder. De esta declaración, lo único que lamento es que en la parte final diga: “El Senado de la República declara”. Es cierto que las mayorías legítimas existen como para decir que el Senado de la República declara, pero entonces que se escuche de aquí a Bella Unión, en todo el territorio nacional, que el Partido Nacional no acompañó, no acompaña ni acompañará toda esta situación que se ha generado con relación al tema de Pluna y que, además, rechaza con toda contundencia y virulencia una declaración en la que se pretenda violentar el Estado de Derecho, tal como sucede con esta que ha sido puesta a consideración por los Senadores de la mayoría del Senado de la República.

Nada más, señor Presidente.

SEÑOR PENADÉS.- Voto por la negativa.

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