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INTERPELACION PLUNA – Exposición Francisco Gallinal

02/11/2012 Sin Comentarios

SEÑOR GALLINAL.- El señor Senador Moreira señaló que de las expresiones de los Ministros surge que no tenían contacto con el representante de la empresa Cosmo ni con López Mena y que no los asociaban entre sí.

En cuanto al aval bancario, el Presidente del Banco de la República, amén de desparramar acusaciones a otros, nos explicó que se otorgó un aval antes del remate, que aparentemente fue provisorio. El 1º de octubre se llevó a cabo el remate, al cual el señor Calvo concurrió con el aval y tres días después hubo un almuerzo en donde estaban el señor Ministro Lorenzo, el señor Calvo y el señor López Mena sentados a la misma mesa. ¿Fue el mozo el que dijo: “Yo los conozco de la televisión, usted es el Ministro de Economía y Finanzas, usted es el que ofertó por los aviones y usted es el señor López Mena que los puede operar. Se podrían sentar a comer juntos”? Seguramente no fue eso lo que sucedió. Quedan tres posibilidades: el señor Calvo invitó a López Mena y a Lorenzo; el señor López Mena invitó a Calvo y a Lorenzo o el señor Lorenzo invitó a Calvo y a López Mena. No nos pueden decir que no hubo conversaciones y que no enlazaban a unos con otros, porque luego también nos enteramos de que los señores Calvo y López Mena son padrinos cruzados de sus respectivos hijos.

A su vez, el Presidente del Banco de la República realizó su exposición y, aparentemente, festejaba a medida que brindaba la información porque miraba hacia la Barra con un gesto de aprobación que parecía indicar “‘¡vamo’ arriba!’, ya denuncié a Ribeiro y ahora esto”. Luego va a haber tiempo de hablar de ello, pero ahora me voy a referir a lo siguiente. Dijo que el 8 de octubre, ¡después de realizado el remate!, le otorgaron el aval definitivo, pero que no podía informar nada al respecto porque no se lo permitía el secreto bancario. Entonces, habría que preguntar al Presidente del Banco de la República –que no fue al almuerzo y eso está claro porque tenemos la prueba contundente de la foto y no podemos acusarlo de haber concurrido– lo siguiente: ¿el secreto bancario implica no informar al Presidente de la República? Tengo que pensar que no lo hizo porque el secreto bancario es justamente eso y, por lo tanto, no informó ni al Presidente de la República. ¿Por el secreto bancario no informó al Ministro de Economía y Finanzas, a quien tampoco le hizo todas las acusaciones que realizó aquí? Tengo que creer que no informó al Ministro de Economía y Finanzas, así como tampoco al Ministro Pintado. Ahora bien, ¿el Presidente del Banco de la República no habrá violado el secreto bancario informándole al Presidente del Senado y de la Asamblea General, Contador Astori, gran responsable de todo lo que estamos viviendo? Digo esto porque en mi IPad –no sé si es fácil conectarlo para que lo vea el resto del Senado, pero no lo voy a hacer– tengo las declaraciones que el Contador Astori hizo en Canal 4, donde dijo que el aval reunía todas las garantías necesarias y que el pueblo uruguayo podía estar absolutamente tranquilo. Entonces, ¿quién violó el secreto bancario? ¿El Contador Irastorza, el delegado del Partido Nacional? ¿Eso es lo que va a decir dentro de un rato el Presidente del Banco de la República, mirando hacia la barra con su gesto de aprobación? ¿Por qué hace ese gesto? ¿Por el aval que tenemos, otorgado después de realizado el remate a una gente que nos dice que no tiene un mango para comprar absolutamente nada? Quizás haya que promover una investigación sumaria al Presidente del Banco de la República, porque no nos quiere informar a nosotros, tengo que aceptar que no le informó al Presidente de la República ni al Ministro de Economía y Finanzas, pero sí le informó a Astori. Sí, ¡le dijo a Astori que el aval reunía todas las garantías necesarias! ¡Tanto es así, que aquí tengo la filmación, donde usted, señor Presidente –¿me tengo que dirigir a usted, no?–, le dice al periodista –y termino gracias a la generosidad con la que trata a todos los señores Senadores del Frente Amplio y a nosotros también, a veces– que el aval reúne todas las garantías necesarias y que puede estar absolutamente tranquilo! ¿Quién se lo dijo? El Presidente del Banco de la República.

(Suena el timbre indicador del tiempo)

SEÑOR GALLINAL.- Sí, felizmente para usted terminó mi tiempo.

SEÑOR GALLINAL.- ¿Me permite una interrupción, señor Senador?

SEÑOR GALLINAL.- Señor Presidente: creo que esta última parte de la exposición del señor Senador Moreira es de una contundencia que sinceramente me ha sorprendido, y no porque desconozca sus condiciones intelectuales y su dedicación al trabajo, sino porque ha hecho un estudio que demuestra acabadamente que hay un conjunto de exigencias fundamentales que, a juzgar por el tono y la actitud con que llegó a esta Sala el señor Presidente del Banco de la República, se habían cumplido. Ahora nos encontramos con que se ha pasado por encima de la ley en perjuicio de una institución nacional y de los intereses del país; una vez más se ha pasado lo más “campiante” –quizás la expresión les sea familiar– por encima de la ley.

Nos imaginamos la respuesta del señor Presidente del Banco de la República: nuevamente se va a escudar en el secreto profesional y lo vamos a tener que aceptar. Al Partido Nacional le gustaría que el señor Presidente del Senado –quien participó de lo que podríamos llamar el pecado original, esto es, entrar en una sociedad con el 25% y dar garantía por el 100%, es decir, en las ganancias tú te llevas todo, en las pérdidas deja que me encargo yo–, si lo creyera conveniente, bajara de su posición, viniera al llano y nos explicara –no quién se lo dijo, aunque lo presumimos, pero no vamos a buscar culpas ajenas porque el que violó el secreto bancario, ya lo hizo– en base a qué argumentos le dijo al periodista del Canal 4, en la edición matutina, que teníamos una garantía de una gran fortaleza y que el país podía dormir tranquilo.

Reitero que el Presidente del Banco de la República podrá ampararse en el secreto bancario. Podríamos votar una Comisión Investigadora –me temo que no va a salir– que se ampararía, nuevamente, en el secreto bancario, pero cuando actúe el Poder Judicial, no habrá secreto bancario que valga.

Muchas gracias.

SEÑOR GALLINAL.- ¿Ahora acusa al Banco Central del Uruguay?

SEÑOR GALLINAL.- ¿Ahora acusa al Banco Central del Uruguay?

SEÑOR GALLINAL.- La fijó el Gobierno.

SEÑOR GALLINAL.- ¿Cómo leyó eso si es secreto bancario?

SEÑOR GALLINAL.- ¡No me diga que no sabe!

SEÑOR GALLINAL.- ¿Usted no lo sabe?

SEÑOR GALLINAL.- ¿Me lo puede repetir?

(Interrupciones)

SEÑOR GALLINAL.- ¿Está por llorar?

(Hilaridad)

SEÑOR GALLINAL.- Pido la palabra.

SEÑOR GALLINAL.- Señor Presidente: comienzo mi exposición señalando algo que manifesté en una de las interrupciones que solicité a mis compañeros cuando estaban haciendo uso de la palabra. Tenía la esperanza –la voy a mantener hasta el fin de esta sesión– de que en algún momento el señor Presidente del Senado se bajara de la Presidencia, ocupara una banca y rindiera cuentas al país por la responsabilidad que le cupo y que le corresponde hoy respecto a este tema que estamos analizando.

En alguna oportunidad hemos dicho que el pecado original –si vale la expresión– de todo este negocio es haber hecho al Estado socio con una titularidad del 25% de las acciones, pero garante por la totalidad de las obligaciones que se fueran a asumir. La primera responsabilidad en este tema es de quien en ese entonces se desempeñaba como Presidente de la República, el doctor Tabaré Vázquez y muy especialmente de quien era su Ministro de Economía y Finanzas, quien asumió para sí la responsabilidad de las negociaciones, quien digitó a la contraparte para que se hiciera cargo de esta responsabilidad y de la sociedad y quien hoy se desempeña como Presidente del Senado. Si la memoria no me traiciona, por razones de enfermedad el señor Presidente del Senado no estaba presente en la sesión en que se aprobó la ley que dio lugar a todo lo que hemos estado discutiendo. En esa ocasión, el Vicepresidente de la República envió una carta al Parlamento bajo el título “Me equivoqué”, y a continuación voy a recurrir a la prensa de entonces en la que se decía que le “cuesta y mucho asumir sus errores”, que ha seguido “con mucha atención y tensión” toda la situación que se vive en torno a Pluna. Además agregó que quiere “asumir plena y totalmente” su responsabilidad. Luego escribió: “Respaldo y comparto totalmente las resoluciones adoptadas por parte del gobierno y, en particular, por mis compañeros el presidente José Mujica y los ministros Enrique Pintado y Fernando Lorenzo. Es la única salida que preserva los intereses nacionales.” Más adelante la carta dice: “Tengo la más absoluta convicción de que se trabajó con seriedad y con profesionalismo,…” Luego agrega: “Vuelvo al principio: me equivoqué. El error fue el de buscar denodadamente una salida para PLUNA que, al tiempo de permitirle sobrevivir –y en el mejor de los casos expandirse–, terminara de una vez por todas con el permanente drenaje de recursos públicos destinados a financiar sus malos resultados.” En la carta también explica su visión sobre el tema y sobre la gestión de Leadgate y continúa diciendo: “Sobre sospechas y acusaciones acerca de eventuales irregularidades sólo hay un camino a transitar: elevar a la justicia todos los antecedentes relativos a las sociedades de PLUNA con VARIG y LEADGATE. No acostumbro acusar sin pruebas. No lo hice con nadie y no lo haré en esta oportunidad. Tengo el mayor deseo de que se investigue. Por el país, por la gente y porque no tenemos nada que ocultar.” Pero lo más triste de aquella circunstancia es que se amparó en una carta para acusar a quienes somos sus compañeros del Senado, y si no lo somos, por lo menos somos integrantes del Cuerpo que preside; eso no lo puede negar. Dijo: “Comparto que el gobierno no haya salido a cobrar cuentas sobre el pasado, aunque una vez más se demuestra que el pasado siempre vuelve.” Aquí viene el por qué. Quien faltó por una enfermedad a la sesión en que se aprobó la ley debería hoy sentarse aquí en una banca para enfrentar y asumir sus responsabilidades. Porque quien dice: “La oposición decidió sacar réditos, olvidando absolutamente sus responsabilidades y llevando el debate a niveles difíciles de calificar. Cuando la política alcanza ciertos niveles de ferocidad, nos pone ante la alternativa de asquearnos y apartarnos, que es lo que –lamentablemente–hace mucha gente, o bien contribuir con serenidad a mejorar la seriedad, la calidad y el respeto con los que hay que encarar esta actividad superior de los seres humanos. Yo elijo este camino”, si realmente elige ese camino, que se baje de la Presidencia y se siente como uno más, aquí, a explicarle al país por qué el Ministro de Economía y Finanzas de aquella época tomó esas decisiones, por qué cometió el error de asociarse en el 25% y garantizar el 100%, que es el gran drama que ha vivido Pluna durante todos estos tiempos. Tiene la palabra el señor Presidente del Senado.

Por otro lado, nosotros llegamos a esta sesión después de largas cavilaciones y trabajos realizados a nivel del Partido Nacional, en consulta permanente con el Partido Colorado, respaldando en todo momento la enorme confianza que nos daba y nos da en este tema el trabajo que durante todos estos años ha realizado el señor Senador Carlos Moreira, reconocido –creo– por todos y puesto de manifiesto en sus intervenciones.

Llegábamos hoy a la sesión del Senado con un gran problema que tiene el país como consecuencia del quiebre de Pluna y del aparente fracaso de la cuestionada ley –por lo menos de nuestra parte– que se ha tratado de implementar, con la pérdida de las fuentes de trabajo, de la conectividad y de lo que es más serio, a mi juicio, que es consecuencia de todo esto: la pérdida de credibilidad de un país que se había ganado, a lo largo de su historia, el respeto en todos los Foros internacionales y que durante estos últimos sesenta días fue el centro de un conjunto de macanas que se llevaron hasta el ridículo. Estas noticias han recorrido el mundo y, seguramente, han causado sorpresa a muchos de quienes han leído la noticia, porque estas cosas podían quizás suceder en alguna nación del mundo, pero nadie se imaginaba que pudieran suceder en nuestro país.

Se trata de un problema terrible en el que todas las intervenciones que ha hecho el Partido Nacional –reitero: todas las intervenciones– no se hicieron olvidando nuestras responsabilidades, buscando sacar réditos ni alcanzando niveles de ferocidad, sino que se hicieron alertando, advirtiendo y anunciando, por parte del señor Senador Moreira, hechos muy sólidos que podían ocurrir, algunos de los cuales ocurrieron; seguramente, ni el propio señor Senador se imaginó que iba a suceder todo lo que pasó. Creo que la carga era suficientemente pesada para todos. No quisiera estar en los zapatos de los Ministros Lorenzo y Pintado, porque me imagino que a todos nos quita –y a ellos, principalmente, que tienen las grandes responsabilidades– muchas horas de sueño. No sabíamos que nos iban a traer un gravísimo problema ni que, solamente, iban a tratar de explicar las soluciones y los caminos que van a recorrer porque, señor Presidente, después de las cosas que hemos escuchado hoy en esta Cámara, el país no puede seguir teniendo al economista Calloia como Presidente del Banco de la República Oriental del Uruguay. Lo mejor que le puede pasar al país es que, terminada esta sesión, el economista Calloia renuncie a su cargo, del que ineludiblemente se va a tener que ir dentro de unos pocos días si tiene dignidad política –no le desconozco, de ninguna manera, la dignidad personal–, cuando se venza el plazo –el martes o el miércoles– y no aparezcan los US$ 13:000.000, ya no digo los US$ 800.000 de las comisiones. Si se vence el plazo y aparecen los US$ 13:000.000, entonces las cosas se hicieron bien.

Después de esta película que hemos vivido, quiero señalar que, a mi juicio, el economista Calloia no tiene la talla para ser Presidente del Banco de la República; lo cree el Partido Nacional y va a solicitar su renuncia. No tiene prudencia ni sensatez, que son las dos primeras condiciones para ser presidente de la principal institución bancaria del país. Primero ensayó un ataque al Director del Banco Central del Uruguay, economista Ribeiro, porque era la manera de buscar culpas en algún representante de la oposición. Me imagino la preocupación que habrá sentido en ese momento y aún ahora el Ministro de Economía y Finanzas. Luego embistió contra el Banco Central del Uruguay, diciendo que esa institución, cuyo jerarca es el Directorio que preside el economista Bergara y que integran otras dos personas –no el economista Bergara–, no le recibió una comunicación oficial en sobre cerrado. ¿En qué país estamos? ¿En el país en el que dos de las principales instituciones que manejan el sistema financiero y la economía nacional, dependientes o relacionadas cada una con el Ministerio de Economía y Finanzas, están en tensión, enfrentadas y no tienen diálogo? ¿En un tema de estas características no le reciben una correspondencia al Presidente del Banco de la República, que se ve en la necesidad de venir al Senado a acusar al Directorio del Banco Central por no recibirle una correspondencia? ¿En qué país estamos viviendo? ¿Qué garantías son esas para manejar la economía que seriamente maneja el Ministro de Economía y Finanzas? Podremos tener muchas discrepancias con el economista Lorenzo, pero nunca le hemos negado su solidez, su dedicación y su buena fe. Podremos censurar sus actos de Gobierno, pero ¿de qué tranquilidad podemos gozar nosotros si nos encontramos con esto, que no esperábamos?

Señor Presidente, ahora las preocupaciones son mayores y ni que hablar con respecto al tema de Pluna.

Otro tema que quería abordar es el siguiente. Hace muchas semanas me vengo preguntando –por primera vez me voy a hacer la pregunta en voz alta, públicamente– si todo esto no terminará otra vez en Buquebús.

Más temprano y a raíz de una intervención que realizó el señor Senador Michelini, tuve la posibilidad de pedir la palabra para contestar una alusión, en cinco minutos o responderla ahora. En lo personal, prefiero responderla ahora. Me decía entonces que hablé para la televisión. Yo simplemente le pedí una interrupción al señor Senador Moreira y él me la otorgó cuando consideró conveniente. No sé si me estaba filmando o no la cámara de la televisión; ahora, si lo estaba haciendo, por supuesto que me alegro porque yo hago política pública. El señor Senador Michelini dijo que yo estaba haciendo un show para la televisión porque puse el ejemplo del mozo. Recuerdo que al respecto, nosotros preguntamos y el señor Ministro Lorenzo contestó que no había ningún tipo de dialogado o negociación que involucrara al Gobierno, a Buquebús y al señor Calvo. Frente a esto, pensamos: ¿Cómo puede ser, si hay una foto en un restorán? Por eso, lógicamente me hice esa pregunta.

Lamento, señor Senador Michelini, si salió en la televisión cuando pregunté si se reunieron porque quisieron o coincidieron en un restorán y el mozo les dijo: “Yo los conozco de la televisión: usted es el señor de la derecha; usted es el Ministro de Economía y usted es el señor de Buquebús. ¿Por qué no se juntan los tres a conversar que, de repente, sale algo? El señor de la derecha se sienta acá, allá el señor de la izquierda acá” –el Ministro Lorenzo– “y donde quiera, por aquí o por allá, se sienta el ambidiestro”, pues a él cualquier lugar le viene bien. Obviamente que no fue así; alguien había invitado a los otros dos. Y el señor Ministro Lorenzo contestó que efectivamente, lo llamaron –creo que el de Buquebús– para decirle que fuera a un almuerzo para hablar de este tema. Allí se encontró con que estaba Calvo y surgió la reunión. Es más, en un gesto de franqueza, que también le reconozco, dijo: “Con el diario del lunes yo no hubiera ido a esa reunión”. Y ahí terminaba el tema; sin embargo, a partir de allí se empezaron a sacar conclusiones de otro tipo.

Lamento enormemente, no por usted, señor Presidente ni por los restantes compañeros del Senado, pero sí por el señor Senador Michelini, tener que decir dos cosas que sé que le significarán un golpe fuerte a su ilusión. De todas maneras, son así y lamento tener que explicárselas. En primer lugar, los Reyes son los padres; discúlpeme, señor Senador. En segundo término, el señor de pelo blanco, flaco y de la empresa naviera que quiere volar, no es Superman. Se llama Juan Carlos López Mena.

(Ocupa la Presidencia el señor Tabaré Viera)

–Acá se ha dicho que somos ligeros y rápidos en lanzar la acusación; que no se sabe cómo inferimos o tenemos indicios de que alguien podría estar detrás de Cosmo, pero que no nos animamos a decirlo. Nosotros no tenemos indicio ninguno; tenemos la más absoluta convicción de que Cosmo es López Mena. No tenemos duda alguna de que eso es así. Ahora bien, ¿eso es una acusación? No, por ahora no lo es. ¡Eso sí, hemos escuchado algunas cosas que merecen una explicación! Creemos que es legítima la pregunta que me vengo realizando en el sentido de si esto termina o no en López Mena.

En torno a este tema hay un cordón umbilical que arranca para la población y no solamente para nosotros, la oposición. Lamento que el señor Presidente del Cuerpo no esté presente en este momento en Sala, pero vuelvo a decir que hay un cordón umbilical que empieza el día en que el señor López Mena adhiere a la candidatura de la fórmula Vázquez–Astori y, nunca ocurrió, pero sí se fueron de viaje a Europa, a Estados Unidos, a Buenos Aires, a Brasil.

(Dialogados)

–Me acotan que la fórmula era la de Vázquez–Nin. Lo que sucede es que el viaje lo hizo con Vázquez y Astori. ¿Ahí terminó todo? No; le otorgaron el aval a Cosmo, y él está detrás.

Hoy han defendido todo lo que se ha hecho; excepto algunos reconocimientos personales, han defendido absolutamente todo lo que se ha hecho desde la sanción de la ley hasta el momento. Hasta el señor Senador Lorier se retractó de lo que dijo respecto al señor López Mena. Y, lo que es más grave todavía, desde fuentes del Gobierno se habla de la posibilidad de anular el remate. Esto no es otra cosa que decirle a Cosmo, a quien lo acompaña, a quien lo garantiza, a quien puso el aval y a quien está detrás de todo esto, que es López Mena –no lo condeno–, que se lo libera de sus responsabilidades, de sus obligaciones y de los US$ 13:500.000.

Además, en el Gobierno hay dos posiciones porque el Presidente de la República sustituye a los negociadores y cada vez va poniendo más gente de su confianza. En el día de hoy y hasta el momento, del MPP no se ha escuchado hablar a nadie.

SEÑOR GALLINAL.- Si quiere hablar, anótese. No hable por la vía de la interrupción porque no le va a dar el tiempo para contestarme todo esto.

Señor Presidente Tabaré Viera: contra el señor López Mena no tenemos nada; eso sí, no queremos monopolio, no queremos privilegios y no queremos que le perdonen la seña de US$ 13:500.000 absolutamente a nadie. Creo que en esto deberíamos coincidir todos quienes estamos en esta Sala, pues la gente coincide. Nadie quiere a alguien que, desde las sombras, esté moviendo los hilos de toda esta situación, que es lo que está sucediendo. Esta es la única manera de explicar todo lo que se ha dicho hoy hasta el cansancio, y no voy a repetir que cambió el apellido, que cambió el nombre, que el acta, que el aval, etcétera. Todo eso es un culebrón que le hará daño al Gobierno, puede ser, pero ¡el daño que le hace al país es terrible! Ahí hay alguien que está manipulando todo desde atrás y nosotros lo dijimos cuando se discutió la ley. Mandé pedir la versión taquigráfica para ver cuáles habían sido nuestras expresiones y en aquella ocasión dijimos que esta ley, aunque no fuera la intención de la bancada oficialista ni del Gobierno, es un fraude a los acreedores porque lo que se hizo fue vaciar la empresa que iba a la quiebra, para que no quedara nada. ¿Por qué? Porque estaban los acreedores laborales, los trabajadores de Brasil; esa fue la explicación –salvo que esté equivocado- que le dio el señor Ministro Lorenzo a los Senadores Larrañaga y Heber. Las demandas de Brasil son las que provocaron el cierre de Pluna. Entonces, el camino que aconsejó el famoso abogado fue, por ley, hacer fraude a los acreedores, al vaciar la empresa. Por eso, le pedí una interrupción al Ministro Lorenzo cuando se refirió al tema. ¿Qué le aconseja el equipo económico a las empresas que quiebran? ¿Que vacíen el patrimonio para perjudicar a los acreedores? Creo que no, sin embargo, es lo que se hizo. Es más, recuerdo haber relatado –y figura en la versión taquigráfica- la experiencia de mi último examen. En aquella oportunidad, el profesor de Filosofía del Derecho me preguntó si una ley podía ser injusta –esa pregunta se hacía esperando que el alumno contestara: de ninguna manera, todas las leyes tienen que ser justas, y entonces a ese alumno lo “bochaban” y tenía que volver en febrero- y la respuesta era que sí, que una ley podía ser injusta. Ahora me surge la pregunta de si por ley se puede habilitar un fraude a los acreedores. Sean acreedores uruguayos o extranjeros, sean trabajadores nacionales o brasileros, esa fue la idea. Como iban a embargar y a secuestrar, había que sacar esto del patrimonio, salvo que haya otra explicación. ¡Miren que han insistido con lo de Brasil! Repito que aquí están los señores Senadores Larrañaga y Heber para ratificar lo que digo o para desmentirme, pero esa fue la primera explicación que dieron el día que los llamaron para anunciarles el cierre de Pluna. Luego, tras cartón, vino esta ley.

Creo que hay una obligación de la bancada oficialista y del Gobierno de romper ese cordón umbilical porque, lamentablemente, la sensación que están generando es que hay un compromiso de gran magnitud con este señor. Quizás se pensó que el único que nos podía salvar era Buquebús, es decir, López Mena.

SEÑOR GALLINAL.- Debo decir que tuve esa primera impresión: la situación era tan delicada, que se pensó que el único que nos podía salvar era López Mena y quizás quien se equivocó fue López Mena porque no creo que el Gobierno esté atrás –y lo digo claramente– de esa evidente alianza entre Cosmo y López Mena. Insisto en que no creo que el Gobierno esté detrás de eso; no tengo ningún elemento al respecto ni indicios como para decirlo. Me parece que el Gobierno pensó que su salvación estaba solo por ahí, pero creo que la gente piensa lo contrario: que se le está pagando un favor.

Durante todo este tiempo las cosas se hicieron tan mal, que quiero creer que ese no será el final de la película. Incluso, se equivocaron en la ley. Recuerdo que preguntaba –y tengo acá la versión taquigráfica– quién había sido el fenómeno que había redactado el artículo 3º, y los compañeros lo recordarán. Se decía que la subasta en defecto no se iba a realizar, pero hoy todos nos preguntamos cómo es posible que una persona haya ido a la subasta y en vez de comprar a la baja pagando US$ 80:000.000, haya comprado a la alta para pagar US$ 135:000.000. Sin embargo, es muy sencillo y se dio por dos razones. Primero, comprar por US$ 135:000.000 significaba y significa absoluta y total libertad de acción, es decir: yo pongo las condiciones, y es lo que dio a entender este empresario en el transcurso de las últimas semanas. Repito: yo pongo las condiciones y no el Gobierno, contra lo que el Gobierno, lógicamente, se va a rebelar. Esa fue la primera razón por la que ofertó a la alta: no tengo compromiso con Ancap, con el Banco República ni ningún compromiso con los empleados y hago con los aviones lo que quiero; si quiero me los llevo y si quiero los dejo acá. La segunda razón por la que compró a la alta fue porque en todos los casos pensó que no iba a pagar un peso, por otro error que cometió el Gobierno en la ley, que también lo discutimos hasta el cansancio y lo recordarán los integrantes del Frente Amplio. Recuerdo que preguntamos cómo era posible que apareciera un artículo en el proyecto de ley –después de todo lo que discutimos y le señalamos al ex Ministro de Economía y Finanzas en cuanto a que no podía ser que el Estado fuera socio por el 25% y garantizara por el total–, que dijera que el Estado podría nuevamente garantizar igual que lo hizo antes. Es claro, se le hizo el campo orégano al señor de la derecha porque no paga, no se le ponen condiciones, el Estado le garantiza, se hizo del boleto y obtuvo la garantía de una forma que hoy nos vamos a ir sin saberlo.

Tenemos que respetar el secreto profesional o el secreto bancario; me adhiero a la tesis de respetar el secreto profesional y el secreto bancario, pero también me adhiero a la tesis que desarrolló el señor Senador Abreu de que no existe tal secreto. Si el Presidente del Banco de la República entiende que hay secreto y lo quiere guardar, me adhiero a esa tesis; no sé para qué vino pero me adhiero a esa tesis. Ahora bien, también apoyo la otra tesis: si el 1º de noviembre no hay sobre la mesa US$ 13:500.000, si el Presidente del Banco de la República no se va hoy se tiene que ir el jueves porque no tiene las condiciones como para ocupar ese cargo. Si por el secreto profesional no nos puede decir cuál fue el tipo de aval -no lo sabemos, no lo sabe el país porque hay una ley que lo impide-, está muy bien; si esa es la interpretación de la ley y él quiere ajustarse de esa forma a la normativa legal, lo que es comprensible -aunque se pueda discrepar con ello-, muy bien, aceptamos como respuesta el secreto profesional, pero si el jueves no están los US$ 13:500.000 arriba de la mesa, el Presidente del Banco República se va. Pero, insisto, si el jueves no están los US$ 13:500.000 arriba de la mesa, el Presidente del Banco de la República se va. A mí que no me digan que van a iniciar un juicio en Buenos Aires, en Estados Unidos, ni siquiera en Uruguay. No; ¡se va! Lo va el Gobierno, porque quedará claramente de manifiesto –no es un capricho– que no actuó con la diligencia del buen padre de familia y con la responsabilidad que corresponde a quien ocupa un cargo, mucho más si ese cargo es la Presidencia del Banco de la República Oriental del Uruguay.

A nuestro juicio, no debió haberse dado un aval provisorio de esa naturaleza en, no sabemos cuántas horas –tampoco hemos terminado de saber qué día se otorgó ese aval provisorio–, pero mucho menos se debieron otorgar otros siete días después; y menos aún correspondía el aval definitivo cuando en el medio estaba –y es difícil acordarme de los nombres– Calvo, otros y todo lo que sucedió durante esos días, que fue terrible, ¡terrible!

¡Pasó todo lo que pasó, se tomaron tiempo para estudiar, el señor Senador Bordaberry les entregó un material, disponían de los informes de los servicios financieros de una gran institución como lo es el Banco de la República –eso está fuera de discusión– y siete días después ratificaron en todos sus términos, por mayoría del Directorio del Banco, lo que se había actuado provisoriamente, no se sabe qué día, a qué hora y si lo había pedido alguien! Ni siquiera sabemos si se rechazaron otros avales, si otros pidieron y no corrieron la misma suerte. Lo cierto es que, si no me equivoco, el 1º de octubre se dio el aval provisorio y el 8 el aval definitivo. Tuvieron siete días; así que, señor Presidente Viera, más vale que el 1º de noviembre hagan uso de la opción que significa la compra del boleto –y en consecuencia paguen lo que tienen que pagar, es decir, US$ 13:500.000, como mínimo– o, de lo contrario, el Gobierno anunciará al país que tenemos un nuevo Presidente del Banco de la República, por razones obvias.

Estas aclaraciones son capitales. No estamos aquí sacando réditos y jamás hemos olvidado nuestras responsabilidades. No veo la ferocidad a la que se alude y respecto a eso de asquearnos y apartarnos, tengo la impresión de que el Presidente del Senado se asquea fácil, por la cara que le veo a menudo, no a usted Presidente Tabaré Viera.

(Hilaridad)

–Creo que ahora el Presidente del Senado tiene la oportunidad de darle una explicación al país. Pienso que nosotros –y no voy a hablar como pares, porque de repente lo ofende, ya que es el Vicepresidente de la República y nosotros somos Senadores–, como representantes del pueblo, nosotros los blancos, nosotros lo colorados y nosotros los frenteamplistas que estamos en esta Sala, lo menos que nos merecemos es que el Presidente Astori se tome por lo menos treinta minutos, ocupe una banca y le explique al país lo que le tiene que explicar.

Muchas gracias.

SEÑOR GALLINAL.- Muchas gracias.

Creo que aquí somos todo oídos para escuchar la forma en que el Gobierno piensa encarar esta situación. Nos preguntamos, entonces: ¿por qué no lo dijeron a las diez de la mañana, cuando comenzó la interpelación? ¿Por qué recién a las doce de la noche, cuando el señor Presidente Astori manda repartir la moción, nos enteramos de este movimiento?, que tiene un significado muy claro: es el reconocimiento del fracaso absoluto de todo lo que se hizo. Hubo un cambio, un giro de 180º. Reconocen que se equivocó el Gobierno, que se equivocaron los Ministros, que se equivocó el Presidente del Banco de la República –que ahora está prófugo– y entonces hacen un giro de 180º.

Vamos despacito; tenemos que comenzar nuevamente, por eso digo que deberían haber planteado esto a las diez de la mañana. Si compran el boleto, significa que fracasó toda la operación; si compran el boleto, significa que la empresa Cosmo queda liberada del pago de la garantía. Esa es la verdad; el señor Senador Rubio asiente con la cabeza. Ya no hay indicios de que López Mena está al lado de la empresa Cosmo; Si compran el boleto, significa que López Mena se libera de pagar, por lo menos, US$ 13:700.000. Hasta ahí estamos de acuerdo. Son conscientes de lo que están haciendo. Si compran el boleto –aquí dan un paso más y se produce el giro de 180º– significa que se evitan, ante el fracaso de lo que fue todo esto, un nuevo remate, recuperando así las riendas. Eso es todo lo que está germinando. No saben –ni tienen por qué saberlo– hacia dónde van, pero sí saben que recuperarán porque por donde van, van mal.

Ahora comienza, entonces, a conocerse una parte de la verdad. Pregunto: ¿por qué no nos lo dijeron antes?

(Dialogados)

–¿Por qué no lo hicieron?

(Dialogados)

–Hasta ahora me da la impresión de que se me han contestado afirmativamente todas las preguntas. Van a salvar a la empresa Cosmo; van a salvar a López Mena; aparentemente, descartan a López Mena y van en busca de otro empresario, evitan el remate. Es decir que hay un fracaso absoluto de quienes respaldan el negocio. Aceptemos que también existe una gran contradicción. Ahora bien, yo pregunto: ¿cuánto le va a pedir la empresa Cosmo por el boleto? Mejor dicho: ¿cuánto están dispuestos a pagar por el boleto? ¡No sea cosa que ahora nos llevemos esa sorpresa! ¡No sea cosa que ahora la empresa Cosmo se lleve plata! Es lo que quedaría por suceder.

Se nota que pensaron muy bien la declaración, porque dice: “El Estado uruguayo es el que va a recuperar el boleto”. ¿Quién del Estado? ¿La Intendencia de Montevideo, el Correo, Ancap o AFE? No se sabe, pero es el Estado uruguayo.

Me parece que, cuando se dicen estas cosas, nos han trampeado. Desde un primer momento nos tendrían que haber dicho que estaban dispuestos a dar ese giro. Quizás el Presidente del Banco de la República se fue por vergüenza, porque tal vez ese germen al que hacen referencia germinó a las 17 o 18 horas. Tal vez ahí esté la explicación del porqué no nos comunicaron eso a las 10 horas. Pero que esas conclusiones son válidas, son válidas.

Muchas gracias.

SEÑOR GALLINAL.- Voto por la negativa.

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