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Oscuridad Montevideana

19/10/2012 Sin Comentarios

Jaime Mario Trobo

Una muestra perfecta de la incapacidad de la Intendencia de Montevideo para encargarse de sus obligaciones esenciales, es el promocionado proyecto del Ministerio de Transporte por el que se convoca a los vecinos a postular sus necesidades de iluminación de espacios públicos. Del presupuesto de ese Ministerio, que no satisface las necesidades de mantenimiento de rutas y carreteras nacionales, se destinarán 16 millones de pesos para “apuntalar” la pésima gestión montevideana, que no ha sido capaz tras 23 años de gobierno frenteamplista, brindar a los contribuyentes que pagan 63 mil dólares por hora de impuestos, los mínimos servicios comunales, dentro de ellos el de una iluminación digna para calles y plazas.

La propuesta, apoyada por una costosísima campaña publicitaria en medios televisivos, radiales y escritos, se parece mas a una propaganda que a una sincero y objetivo análisis de las carencias de iluminación de Montevideo. Estas carencias tienen que ver con el retraso tecnológico, puesto de manifiesto en la calidad de los materiales utilizados, el 47% de las lámparas del sistema son de mercurio con baja vida útil y mayor consumo que las de sodio, que por otra parte están lejos de ser lo mas avanzado y eficiente. No olvidemos que durante mucho tiempo y aún hoy cuando los vecinos de un barrio reclaman iluminación, además de pagar sus impuestos deben hacer “colectas” para comprar los materiales, entregarlos a la Intendencia para que esta los instale cuando tenga tiempo y ganas.

Entre las luminarias existentes en el 2009 (80.000) al día de hoy solo se logra un incremento anual de alrededor de 500, un ritmo totalmente insignificante en relación al desarrollo urbano; prueba de ello es que de las 1000 luminarias previstas y presupuestadas a instalar en la ciudad en el correr del 2011 sólo se lograron instalar el 50%.

La IMM paga a UTE U$S 18:500.000 de consumo por el alumbrado público, pero renuncia al proyecto de producción de energía eólica que permitiría ahorrar a los contribuyentes y expandir aún más la iluminación, contribuyendo con el ambiente de seguridad que reclaman los vecinos.

El mecanismo mentado como “participativo”, que estimula a los vecinos a reclamar sus preferencias para el destino de porciones del presupuesto departamental, si fuera un instrumento para agregar a una gestión prolija y competente en la que se diera satisfacción a las obligaciones básicas del gobierno, y tuviera como fin asignar excedentes presupuestales, merecería elogios. Pero cuando se utiliza para encubrir la incapacidad de gestión y se le quiere disfrazar detrás de la imagen de una administración que rebosa sensibilidad a los reclamos ciudadanos, es una parodia.

Iluminar la vía pública es una tarea esencial de las Intendencias, para ello específicamente cobran impuestos y tasas y si no lo hacen según lo manda la ley, ninguna otra entidad pública tiene la obligación de hacerlo. Aplicarse seriamente a dar satisfacción a esta necesidad vecinal está en la nómina de las primeras obligaciones, y a la vista de estas operaciones de propaganda en las que se incluye el proyecto “ilumínate”, está claro que en Montevideo, luego de 23 años de gestión la incapacidad para lo esencial ha sido la regla.

Montevideo necesita redimirse, y esto debe ocurrir en muchos temas, la ciudad y sus barrios merecen ser tratados con una gestión responsable y eficiente. No se debe admitir pacíficamente que sus problemas cada día mas graves se pretendan esconder detrás de operaciones de propaganda, trasvase de recursos presupuestales y competencias por las preferencias vecinales que no hacen otra cosa que demostrar que la administración no es capaz de cumplir sus obligaciones, y sólo puede hacerlo cuando le transfieren recursos de otras áreas y aún así no es capaz de identificar las prioridades sino que debe ponerlas en disputa.

En el propósito de ofrecer a los Montevideanos, cansados de ineficiencia y postergaciones, una alternativa de gobierno honesta y comprometida, los temas esenciales de las competencias departamentales y municipales como lo es la iluminación de la vía pública tiene alta prioridad.

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