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Otra mala idea del FA

05/10/2012 1 Comentario

Gustavo Penadés

El Poder Ejecutivo pretende cobrar la formación que reciben los pilotos y técnicos de la Fuerza Aérea Uruguaya, con la intención de frenar el permanente descenso de su personal.

Nos parece una mala idea.

No es por ese camino que el personal se quedará en la Fuerza, sino que a larga lo que pasará es que habrá aún menos ingresos a la Escuela Militar de Aeronáutica.

Están claros los peligros de extender este criterio no solamente a las otras Fuerzas sino a otras actividades en un proceder claramente inconstitucional y atentatorio de la libertad. Hoy es la Fuerza Aérea, pero mañana se podría decir que los maestros escasean y entonces, para permitirles retirarse de la enseñanza pública, cobrarles el costo de su carrera.

El Frente Amplio no entiende que el componente económico es muy importante pero que existen otro que es el vocacional. Quien se formó para pilotar un avión lo que quiere es volar. Si la Fuerza que integra no solamente no le permite volar sino que además le paga mal es razonable que la consecuencia se la desmotivación y después la exploración de otras posibilidades en la actividad privada.

Al argumento de que en otros países se adopta similar criterio, debemos responder que en otros países los sueldos son varias veces superiores, el equipamiento es superlativamente mejor y se goza de un importante prestigio y reconocimiento social.

Veíamos en información proporcionada por el Ministerio de Defensa, que la navegación de la Armada Nacional nos da un promedio de apenas unas pocas horas diarias. ¿Qué expectativas puede tener un oficial para quedarse en un organismo del Estado que paga mal pero que por sobre todo no le permite desarrollar la profesión para la que durante muchos años se preparó y para la que continuamente debe estar capacitándose?

Otra vez el Frente Amplio equivoca el camino con una medida que lejos de solucionar un problema va a causar mayores males.

 

1 Comentario »

  • Rufino Domínguez Lassus :

    Comparto plenamente, incluso añadiría que la gratuidad de la enseñanza en instituciones públicas -además de ser de esencia- es general en el país y es, sobre todo en casos como el que se examina en el artículo, componente decisivo de la oferta al eventual aspirante a captar. Pienso que si se cobrase en las instituciones de enseñanza pública y formación técnica y profesional la cantidad de profesionales de las diversas ramas disminuiría al grado de no poder cubrir las necesidades de la población.
    Pero lo peor es el desmedido autoritarismo de la propuesta, pasa por alto
    con el esfuerzo personal, con los derechos adquiridos, con la irretroactividad de las sanciones ( porque eso es una sanción, conminatoria en el caso ) y con la prescripción de un crédito que de existir ( que no existió nunca ) ya se habría operado para la mayoría de los casos. Y lo más importante, le pasa una aplanadora a toda una tradición humanista y civilista del Estado Nacional, no desmentida nunca,
    ni siquiera en sus más aciagos días.
    Agradezco mucho el envío de este material. Y … un saludo cordial.

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