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La Vida, la Libertad y los DDHH

28/09/2012 Sin Comentarios

Jaime Mario Trobo

Ninguno de los 30 Diputados del Partido Nacional, acompañaron el proyecto de legalización del aborto que fue aprobado por un margen mínimo en la Cámara de Representantes. Es para mí un orgullo haber participado de esa suma de voluntades nacionalistas que sin presión alguna, sin que el Partido lo dispusiera, sin un análisis de conveniencia, coincidieran en una posición que si bien fue la suma de voluntades individuales se convierte en una contundente expresión del Partido Nacional.

Hago estos comentarios, porque a mi juicio es muy relevante que en un tema que genera tensiones y debates entre quienes enfocan su análisis desde distintas perspectivas de los Derechos Humanos y las Libertades, el único Partido, la única colectividad política, cuyos representantes llegaron a una posición uniforme, y por cierto en defensa del derecho humano mas relevante y primero, la vida, fue el nuestro.

Y ello resalta mas aún cuando en las demás colectividades políticas, se ejerció el mecanismo de la disciplina política en una dirección u otra, para que se unificaran las posiciones. Tanto en el Frente Amplio como en el Partido Colorado, la licencia y el ingreso de un suplente, fue la protagonista de quienes debían adaptarse a una posición. Y el resultado fue un proyecto aprobado, que aunque haya querido desfigurar su gravedad, no esconde la peor faceta del tema, la legalización del aborto, por tanto la tolerancia a la muerte de un individuo sin capacidades para defenderse.

Los legisladores del Partido Nacional fundaron su posición en una visión ética del respeto a la vida, sin perjuicio de reconocer los innumerables desvelos y esfuerzos que requiere que ese respeto se constituya en garantía en la formulación de políticas públicas, y acción del estado que disminuya el riesgo de agresión para los no nacidos.

Sustentaron su decisión en una interpretación cabal del alcance del respeto al primer derecho humano, la vida, sin ella es imposible que un individuo de la especie pueda practicar, o gozar o reclamar de los otros. Y no sólo siguiendo la argumento jurídico, constitucional, legal o derivado de compromisos internacionales del País, sino comprometiéndose con un principio del derecho natural, irrestricto.

Se apoyaron en una visión de la Libertad, que es muy cara a los principios del Partido Nacional que reconoce su pleno ejercicio en respeto a la condición del ser humano, y que debe ejercitarse en armonía con la libertad del otro. No compartimos el inadecuado precepto propiciado por la “ideología de género”, que ha sido sustento a la corriente abortista, de que la libertad y el derecho de la madre y del propio cuerpo de la mujer admite y legitima la libertad de destruir una persona considerándolo la parte del cuerpo de otra.

Participo de debates parlamentarios desde hace mucho años, y puedo decir que en pocas ocasiones sentí tanta satisfacción en compartir con “todos los compañeros” diputados del Partido Nacional, asumir una posición principista, que no resulto de la imposición de un mandato que no fuera el de las conciencias, las concepciones éticas y el amor por la Libertad y los DDHH.

 

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