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Aunque usted no lo crea

28/09/2012 Sin Comentarios

Francisco Gallinal

En más de una oportunidad hemos señalado que las encuestas de opinión pública son un instrumento de base científica del que ningún partido político debe prescindir. No son la verdad revelada, ni hay que hacer lo que las mismas dicen porque entonces dejaríamos de ser dirigentes para convertirnos en dirigidos. Pero tienen un valor interesante porque reiteradas periódicamente, marcan una tendencia que se convierte en un insumo muy importante.

Una sola, como una única fotografía de la realidad, no alcanza para tomar conclusiones importantes. Pero un conjunto de encuestas, como una secuencia, sí van delineando un estado de opinión pública al que conviene prestarle atención.

¿Qué nos están indicando hoy las encuestas respecto al gobierno nacional y al Frente Amplio? Nos están poniendo de manifiesto un descontento creciente con el gobierno, ya marcando una tendencia, muy acentuado en el caso del Presidente de la República. Los temas que hoy más debilitan al gobierno son aquellos que más preocupan a la ciudadanía y, por consecuencia, es dable pensar que esa tendencia va a seguir manifestándose porque el gobierno no encuentra las respuestas adecuadas.

Ya prescindiendo de las encuestas, e ingresando a un terreno mucho más subjetivo todavía, digamos que por su forma de funcionamiento, al Frente Amplio se le va a hacer muy difícil cambiar el viento y lograr avanzar en temas tales como la educación, seguridad y salud que son hoy, los que lo tienen en jaque. Porque su estructura, su forma de funcionamiento, se lo impide.

Lo que para otros partidos políticos podría ser de enorme utilidad, para ellos se les está tornando en defecto. Nos referimos a las mayorías parlamentarias de las que disponen. Mayorías que son mucho más una máquina de impedir que una usina de ideas y de soluciones. En el gobierno de Mujica todo es lento, todo es producto de negociaciones interminables que termina en acuerdos asombrosos que, en la mayoría de los casos, licúan las ideas originales y las transforman en mamarrachos jurídicos o fácticos de imposible aplicación.

Así por ejemplo un proyecto de ley enviado por el Poder Ejecutivo por el que se consideraba agravante para determinados delitos la condición de funcionario policial, terminó convirtiéndose en un proyecto ahora aprobado por el Senado, por el que se permite aplicarle medidas sustitutivas a la penitenciaría, a los que trafican drogas. Así como lo está leyendo, así sucedió.

¿Cómo se llegó a ese disparate? El proyecto entró al Senado desde el Poder Ejecutivo, se discutió en Comisión en más de una oportunidad, se sintieron voces de discrepancia desde el propio Frente Amplio, y un buen día apareció un proyecto sustitutivo presentado por la bancada de esa fuerza política. Al día siguiente se aprobó en Comisión y al otro, en el Senado.

Lo que pretendía ser una sanción para el policía que delinquía se convirtió en un beneficio para el traficante de drogas. ¿Qué tal? Eso es el Frente Amplio en el gobierno, eso es en el parlamento. Como tantas veces lo dijimos en la campaña electoral, una coalición de partidos de los más diversos orígenes, que solamente tienen en común la aspiración de llegar al gobierno. Lo lograron en forma holgada, y ahora son rehenes de sus propias mayorías que les exige no solamente días, semanas de negociación, sino también de abdicación. Lo grave es que quien termina siendo rehén de todo esto es el país.

Y eso que no hemos ingresado al tema de la llamada “Mesa Política”, un centro de poder al que la prensa hace referencia a diario, que evidentemente existe, que no la eligió el pueblo uruguayo pero que gobierna al país. No es muy alentador el futuro que nos espera con este gobierno.

 

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