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¿Cómo elegir el candidato de UNA?

28/09/2012 Sin Comentarios

Francisco Faig, La Democracia

Unidad Nacional precisa definir su candidatura presidencial. Pero sobre todas las cosas, el Partido Nacional precisa que Unidad Nacional defina su candidatura presidencial y se genere, de esta forma, una clara opción dentro del bloque mayoritario del partido.

Es decir: es del interés de todos, incluso de quienes promueven las candidaturas de Abreu, Larrañaga y Saravia, que Unidad Nacional defina su candidatura y avance en su tarea política pensando en 2013- 2014. Porque un partido sin puja atractiva porque su principal sector no logra encauzar su opción electoral, no moviliza a su militancia. Y sin esa movilización, es todo el partido el que pierde.

Y hay que tener cuidado porque parecería ser que, por primera vez desde la interna de 1999, el Partido Colorado quiere fijar un escenario de polarización, entre Amorín y Bordaberry, lo cual potenciaría mucho las chances de ese partido, en movilización y en atractivo electoral.

Si las cosas son así, hay que asegurarse un mecanismo de elección que de legitimidad completa al candidato de UNA. Que permita al que gane ser el representante del sector, y que permita a los precandidatos presidenciales que pierden encontrar buenos argumentos para alinearse tras el que gana, de forma de mantener la cohesión de toda UNA.

De nuevo: no sirve a UNA, pero tampoco sirve a TODO el Partido Nacional, que porque vaya un candidato que no es aceptado por todos los grupos que componen UNA, se rompa el sector y se atomicen sus movimientos.

Algunos cortos de vista y larrañaguistas dirán, “mejor para Larrañaga” porque gana la interna seguro.

Creer eso es no darse cuenta de que el Partido gana si tiene dos grandes sectores compitiendo, además de otros sectores que puedan pujar, con legitimidad y claridad, por transformarse en ser mayoritarios. Pero jugar al roba montón de forma de generar un polo único, es nefasto para todo el partido.

No hay más que ver lo que ocurrió en el Partido Colorado con el mayor peso del sector Vamos Uruguay, y ver sus esfuerzos por generar otro polo atractivo que dispute liderazgo, para darse cuenta que la sinergia positiva para todo un partido precisa de varios polos fuertes (al menos dos).

Así, el planteo que me resulta que cumple con todos los requisitos políticos que UNA y el Partido Nacional precisan es el que en el Congreso de UNA del pasado 21 de julio propuso el diputado José Carlos Cardoso.

Se trata de una elección a padrón cerrado, por parte de un congreso elector que será integrado por: a) legisladores nacionales y departamentales adheridos al sector, b) alcaldes y concejales municipales adheridos al sector, c) convencionales nacionales y departamentales adheridos al sector, d) convencionales nacionales y departamentales juveniles electos en las últimas elecciones de jóvenes. Se propone cerrar el padrón electoral antes del 15 de noviembre, y los precandidatos deben contar con el respaldo de 150 miembros del Congreso Elector para poder presentar sus candidaturas.

La elección será con voto secreto y se proclamará a quien obtenga la mayoría absoluta. Si nadie la logra, se designará a quien haya superado el 40%, si el segundo no supera el 30%. En caso contrario, se realizará una segunda vuelta entre los dos candidatos más votados, según la propuesta de Cardoso.

Yo me inclino más por la idea de que si no gana un candidato con más del 50% en primera vuelta, se vaya a una segunda vuelta con los dos más votados, y no entrar en el tema de 40% y 30% porque se precisa un candidato muy bien votado. Pero es un matiz que se puede discutir y es menor.

Lo importante es que esta propuesta tiene dos méritos. Uno: deciden dirigentes que fueron votados por la gente, en la lógica más representativa posible que tiene la actividad política. Porque hacer una elección primaria a padrón abierto es imposible de enfrentar: en costos, en tiempos, en logística. Dos: se decide por voto secreto.

Todos los otros mecanismos no logran dar legitimidad cierta al que gana ni argumentos sólidos a los que pierden. Las encuestas, tienen margen de error. El olfato de una reunión de pocos, quita protagonismo a los dirigentes de a pie que también tienen olfato (¡y cómo!), y sobre todo da un sentido de elitismo que no va a sumar a la candidatura del que termine teniendo el acuerdo de la cúpula en cuestión.

La crítica que escuché al congreso elector que decide, es que se presta a negociaciones y promesas a cambio de apoyos. Me parece floja frente a sus virtudes. Siempre hay promesas en política. Pero el voto secreto da garantías. Y sobre todo, por mucha promesa que me haga el candidato tal, si yo veo que no me lleva a la victoria, difícilmente lo apoye.

No nos equivoquemos: el dirigente político no tiene un pelo de sonso. Así como se mantiene dentro de UNA sin correrse, porque se da cuenta de que es el sector que lo lleva a la victoria de nuevo, sabe bien qué elegir para conducir esa victoria en la interna y sobre todo, luego, en las nacionales.

Hay que confiar en el criterio de los dirigentes que se expresa en el voto secreto con garantías. Y si nos ponemos de acuerdo en este cómo, el tema de la fecha se resuelve más fácil. Antes de fin de 2012 o a principios de 2013, los dirigentes electores ya sabemos quiénes son los precandidatos y qué dicen cada uno. Nadie hará milagros que cambien ecuaciones y olfatos de aquí a marzo de 2013.

Así que es cuestión de ponerse a andar y resolver democráticamente. UNA lo precisa. Pero sobre todo, lo precisa todo el Partido Nacional.

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