Portada » Actualidad

Fidel después de Fidel

21/09/2012 Sin Comentarios

Jorge Olivera Castillo

En sus últimas apariciones públicas, Fidel Castro apenas podía disimular las huellas de la ancianidad. Su imagen viril quedaba entre las reminiscencias del pasado. Lánguido y susurrante, el otrora hombre fuerte de Cuba parecía estar cerca de los umbrales de la muerte.

No es raro escuchar comentarios sobre su presunto fallecimiento o sobre su estado físico y mental tan deplorable que impide cualquier tipo de aparición pública. Cierto es que en la celebración de su 86 cumpleaños, el pasado 13 de Agosto, no hubo imágenes recientes del ex mandatario; sólo algunas fotos de sus años mozos y otras tomadas en la gesta guerrillera contra el gobierno de Fulgencio Batista, allá en mil novecientos cincuenta y tantos.

“Cuando se muera, no nos vamos a enterar hasta que lo tengan todo bien atado para el entierro faraónico. Seguramente, van a militarizar todo el país”. Así se expresaba un amigo en una discreta tertulia en la que se debatían temas de interés común. En realidad la situación demanda los peores augurios para el momento en que Fidel desaparezca.

Mientras llega la hora cero, entre el pueblo crecen las críticas hacia uno de los dictadores más sobresalientes del ámbito latinoamericano. Sin embargo, sería arriesgado afirmar que tales repulsas reflejen una opinión mayoritaria; es sabido que este tipo de líderes ejercen un poder extraordinario sobre las masas, y a menudo la misma intensidad del odio logra fundirse con un amor que llega al frenesí: fenómeno repetitivo y pernicioso en la historia de la humanidad. Hitler, Mussolini y Stalin tuvieron millones de seguidores, incluso después de ir a la tumba. Fidel Castro no será la excepción.

No faltarán lágrimas y gritos de dolor en el entierro. Finalmente, el tiempo pondrá las cosas en su lugar a medida que las víctimas tengan la oportunidad de exponer sus heridas al escrutinio público, como una necesidad histórica y como catarsis para desintoxicar el alma. ¿Cómo y cuándo? , tales respuestas quedan pendientes.

Algunos análisis apuntan que el post-castrismo será precedido por una guerra civil. ¿Será la muerte de Fidel Castro el detonante? Más allá de toda especulación, el deceso del hombre que sentó pautas en el ejercicio del poder y del dominio sobre millones de seres humanos dentro y fuera de Cuba, podría desencadenar una serie de repercusiones que escapan al más perspicaz de los razonamientos.

Es obvio que Fidel será mencionado en los futuros libros de historia, tal y como él quiso. Sin embargo, puede que las conclusiones no le favorezcan. No se puede olvidar que los frutos del poder absoluto no suelen ser dulces y que el sabor amargo no se agotará en el paladar de millones de cubanos, que un día impugnarán al castrismo en el tribunal de la historia con pruebas irrefutables.

 

Envíenos su comentario

Agregue su comentario, o trackback desde su sitio. También puede suscribirse a estos comentarios vía RSS.