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Los negocios de petróleo con Chavéz

31/08/2012 Sin Comentarios

Francisco Gallinal

La población conocen sobradamente las enormes diferencias que el Partido Nacional tiene con el Gobierno, entre otros temas, en cuanto al relacionamiento con la República de Venezuela. En más de una oportunidad hemos cuestionado ese relacionamiento porque entendemos que significa una profundización del grado de dependencia, amparada en conceptos que no compartimos, como el de la sintonía ideológica. Esa profundización en el grado de dependencia con la República de Venezuela, que empezó con la Administración del doctor Vázquez y ha continuado en el transcurso de todos estos años, no responde pura y exclusivamente a una definición conceptual de una política exterior del país, sino muy especialmente a un relacionamiento de carácter político.

A nuestro entender, esto nos ha hecho mucho daño, no solamente como Nación sino como integrantes del bloque Mercosur, que ahora ha recibido –tal como se ha señalado en Sala en los últimos tiempos– un nuevo socio que ha ingresado por la ventana y que es, precisamente, la República de Venezuela. Lamentablemente, en el concierto internacional las acciones del Mercosur –debilitado, complicado y donde no se consideran por igual los derechos de todos sus miembros– han reducido su valor porque potenciales inversores y aliados en el intercambio comercial bajan la mira y reducen el valor de las posibilidades en función de este nuevo socio que, repito, se ha incorporado de mala forma al bloque.

Los uruguayos saben también que desde Unidad Nacional hemos sido particularmente críticos de ese relacionamiento desde las primeras de cambio, porque tenemos nuestras dudas –más que justificadas– sobre las concepciones democráticas de quien hoy tiene la responsabilidad de conducir los destinos de la República de Venezuela, que además aspira a hacerlo por mucho tiempo más, poniendo en tela de juicio la legitimidad con que efectivamente llegó al ejercicio del poder en las primeras instancias.

Aparece ahora un proyecto de ley que plantea que se puede reducir una deuda externa que se ha venido incrementado a pasos agigantados en los últimos años –que quede constancia que desde Unidad Nacional y el Partido Nacional lo señalamos desde un primer momento: ¡cuidado con la forma en que se puede agrandar la deuda externa como consecuencia de estos negocios que se están emprendiendo, básicamente, en materia de petróleo con la República de Venezuela!–; en el Senado de la República de la noche a la mañana aparece un proyecto de ley que nos permite reducir esa dependencia y esa deuda externa que el país tiene, nada más y nada menos que de US$ 710:000.000, de los cuales US$ 200:000.000 están bonificados porque se logra una quita de esas características; si la posibilidad es reducir ese endeudamiento y tomar distancia de esos lazos de dependencia, entonces, más allá de todas las reservas que tenemos con los negocios que la Administración frenteamplista, en nombre del Gobierno nacional, ha emprendido con Venezuela en el transcurso de estos años, no tenemos problema en reconocer que, efectivamente, aquí se produce una quita importante y, como consecuencia de ello, otorgaremos nuestro voto favorable al proyecto.

¿Por qué? Y, porque cuanto más lejos de Venezuela, mejor.

Ahora bien, si el negocio es tan sencillo, si significa –como se explicó– que Ancap va a comprar Bonos Pdvsa 2022 por un determinado valor y que con ellos va a cancelar las obligaciones que mantiene a la fecha con esa empresa y, a cambio, se le van a otorgar los pagarés que en su momento firmó, ¿a santo de qué nos obligamos a trabajar a través de un fideicomiso? ¿Por qué tenemos que hacer confianza en un instrumento financiero del que no participamos y tampoco integramos? ¿En lugar de dar la plata, como se la vamos a dar, al fideicomiso para que lo administren empresas extranjeras, para que sean ellas quienes compren los Bonos, le paguen a Pdvsa y nos devuelvan los pagarés, por qué no hacemos una negociación directa con Pdvsa, le entregamos los Bonos, nos entrega los pagarés y se termina en ese momento el negocio?

Si todas esas condiciones de las que nos habló el gobierno –que tanto alabó con respecto a los términos de este contrato y a favor de las cuales nosotros, al momento de votar, vamos a levantar nuestra mano– no se concretan, nos vamos a ver obligados a interpelar al señor Ministro de Economía y Finanzas y también al de Industria, Energía y Minería por incumplimiento de su palabra y de sus responsabilidades.

Avisamos!!!

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