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Últimos amigos de Fidel Castro

17/08/2012 Sin Comentarios

Antonio Mercader, diario El País

El vulgar ardid del Frente Amplio que frustró el homenaje del Parlamento al disidente cubano Oswaldo Payá, muerto hace pocas semanas, confirmó que los últimos amigos de Fidel Castro están en Uruguay. Alegando que se pensaba exhibir un vídeo, los diputados del gobierno levantaron la sesión sin que la Cámara pudiera decir una palabra sobre la desaparición del hombre al que llamaban “el Gandhi cubano”.

La excusa del vídeo fue ridícula pues la exhibición de imágenes es habitual en el Palacio Legislativo, pero sirvió de argumento para evitar que Jaime Trobo, quien propuso el homenaje, y otros legisladores, glosaran la vida de Payá, y analizaran la suerte de Cuba bajo la tiranía de los Castro. Mientras gobiernos socialistas como el de Francia o figuras de valía universal como el polaco Lech Walesa deploraron la muerte de Payá, la mayoría automática frentista cerró filas para ningunearlo

Dejando para otra vez los detalles de la confusa muerte de Payá en un accidente de auto, vale recordar que entre otros méritos este ingeniero pacifista fue ganador del premio Sájarov, una distinción otorgada -atención parlamentarios uruguayos- por el Parlamento europeo a los grandes combatientes por la libertad.

Ganadores de ese premio fueron el sudafricano Nelson Mandela, el checo Alexander Dubcek (padre de la “primavera de Praga”), la birmana Aung San Sun Kyi (luchadora contra la dictadura militar de su país, Premio Nobel de la Paz) y Mohamed Bouazizi (héroe de la revolución tunecina y de la “primavera árabe”).

Son nombres que dan la medida de Payá, el opositor más temido por el régimen al que jaqueó diez años atrás al entregar en la Asamblea Nacional 12.000 firmas avalando su proyecto democratizador amparado en un artículo de la Constitución anulado después por el castrismo. Desde entonces él y sus amigos fueron víctimas de los sicarios del gobierno, un acoso que abarcó el funeral y el entierro de Payá en La Habana.

Algunos diputados frentistas se jactaron de haberles “arruinado el circo político” a colegas de los partidos tradicionales que querían homenajear a Payá. En verdad se arruinaron a sí mismos y a su condición de miembros de un Parlamento libre que en otros tiempos supo marcar a fuego a todas las dictaduras. Deberían estar avergonzados (si es que tal posibilidad existe).

Con su actitud siguieron en trazos gruesos la línea histórica del Frente Amplio con relación a la cuestión cubana. Una línea turbia que, salvo honrosas excepciones, es de tolerancia y complicidad con unos tiranos que tienen cada vez menos amigos en el mundo. Una línea, digamos de paso, sostenida con gestos de dirigentes como Tabaré Vázquez quien, según una versión periodística no desmentida, en los días de la muerte de Payá visitó Cuba y se entrevistó con Raúl, el Castro de turno.

Hace unos años, durante un seminario en el Palacio Legislativo sobre la actuación de las mujeres en política, la entonces subsecretaria (y hoy ministra) de Turismo y Deporte, Lilián Kechichián, se retiró de sala horrorizada cuando se enteró que en el panel figuraban delegadas de las Damas de Blanco, tan férreas como dignas opositoras a la dictadura habanera.

Ahora, ciertos legisladores, correligionarios de Kechichián, optaron por utilizar el mismo recurso: poner los pies en polvorosa para evitar definirse sobre la situación de Cuba. Después que no se ofendan si se los acusa de totalitarios.

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