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Zapatos rotos, del Mercosur al Unasur

10/08/2012 Sin Comentarios

Ricardo Puglia

La ilegal incorporación de Venezuela como miembro pleno del Mercosur resuelta por la Declaración de Mendoza del 29 de junio de 2012 es un atropello inaceptable a la institucionalidad y a las normas vigentes del Tratado de Asunción. La declaración presidencial no constituye un acto jurídico válido dentro del diseño institucional del Mercosur y en consecuencia, lo resuelto carece de eficacia y sustento legal.

El acceso de Venezuela al Mercosur sin la presencia y la conformidad constitucional del Paraguay es una grosera violación a dicho tratado, al Protocolo de Adhesión de Venezuela de 2006 y al Derecho Internacional. Hasta tanto Paraguay no deposite la ratificación, el ingreso de Venezuela es nulo y no le permite adquirir en estas condiciones la calidad de miembro pleno del Mercosur.

Los uruguayos junto al democrático gobierno de la República del Paraguay deberíamos condenar lo actuado por C. Fernández, D. Rousseff y J. Mujica, quienes con la ilegal incorporación de Venezuela pretenden construir una comunidad común sobre la base de la razón política despojando al derecho de las normas que lo rigen para imponer el derecho a la fuerza de sus pensamientos totalitarios.

El Mercosur ya no es más un proceso de integración regido por el derecho internacional sino un foro de concertación política de las izquierdas de América del Sur llamado Unasur.

Según Hugo Chávez, el ingreso de su país al Mercosur “tenía que estar hace mucho tiempo”, sin embargo, las dificultades que presenta el comercio de Uruguay con el gobierno de Venezuela son peores que las que enfrentamos con la Argentina de Cristina Fernández. Las empresas uruguayas que venden a las empresas venezolanas tienen enormes dificultades para concretar sus negocios y hacerse de las divisas para la cobranza de sus exportaciones. El ingreso de Venezuela como socio pleno del Mercosur no mejorará dichas relaciones comerciales ya que Uruguay posee ventajas arancelarias que cubren los principales rubros de exportación.

Hugo Chávez al igual que el tío Rico McPato, abrió la billetera y dejó atrás el hecho de haber ingresado por la puerta del fondo aprovechando la falta de un socio pleno que conspiró para suspender e hizo anuncios de desembolsos de varios millones de dólares como pago de los favores recibidos. Comprometió la compra de autos Chery fabricados en Uruguay luego que la Argentina incumplió la compra y las unidades quedaron sin ser exportadas. Le compró a Brasil aviones Embraer por US$ 900 millones, mientras que con Argentina firmó un acuerdo para inversiones energéticas con las petroleras Pdvsa, YPF y Petrobras para la búsqueda de hidrocarburos en la Patagonia olvidando a la deudora Ancap que no fue invitada.

No serán mejoradas las presentes relaciones comerciales con Venezuela porque los riesgos comerciales provienen de las durísimas normas de importación venezolanas que convierten a dicho país en una de las economías más cerradas del mundo junto a la alta corrupción de los estratos burocráticos en el poder. El estilo confrontativo de Chávez puede desmejorar las actuales negociaciones entre la Unión Europea y el Mercosur y no estará el rey Juan Carlos presente.

La triste actuación de los presidentes pasará a la historia como la comunión de ideas políticas de izquierda que arrollando las normas del Derecho Internacional e iluminados por la luz totalitaria del marxismo abrieron la puerta a un régimen de dudosas credenciales democráticas. De a poco, el Mercosur irá agonizando y dando paso al voluntarista Unasur que derrumbará toda norma ajena a las ideas y deseos de estos iluminados gobernantes.

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