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La mafia Argentina

10/08/2012 Sin Comentarios

Jorge Azar-Gómez

El célebre tratado de Von Clausewitz “Sobre la Guerra” recuerda que la primera obligación de todo gobernante o estratega consiste en identificar, cuantificar y evaluar al enemigo.

Si el gobernante o estratega no sabe cuál es su posición, quién es, con qué herramientas cuenta, cuál es el daño que puede hacer el enemigo a su país y a sus gobernados, tiene la batalla perdida antes de comenzar.

Cuando el Presidente José Mujica, al asumir su mandato, inició sus contactos con su par argentina Cristina Elisabet Fernández Wilhelm de Kirchner para solucionar los diferendos entre las dos naciones, si bien quien esto escribo afirmó -desde diversos artículos- que los mismos no se solucionarían teniendo en cuenta los personajes que integran el equipo ejecutivo del gobierno de Buenos Aires, consideré que Mujica sabía a quién se enfrentaba. Especialmente teniendo en cuenta sus afirmaciones en el tan comentado reportaje “Pepe Coloquios”.

Es que, releyendo en su momento dicho reportaje, di mayor importancia a la opinión que tenía el mandatario uruguayo, sobre todo porque supo expresarla en forma pública. Se refería a los Kirchner y a los peronistas en general.

Creí que, por estos días, Mujica -al verse obligado a negociar con la presidente argentina- recordaría sus propios conceptos sobre el matrimonio Kirchner. A Néstor y Cristina, José Mujica los definía como: “peronistas… (…) y los peronistas, son patoteros”. Declaró también: ”Los Kirchner son de izquierda: peor, mamma mía: una patota”, reafirmando que procedería a encaminar las negociaciones de acuerdo a las sugerencias de la obra del prusiano Clausewitz, que sabemos Mujica estudió y analizó a consciencia.

Siguiendo su diálogo con el periodista (que, grabador en mano, no salía de su asombro) el hoy jefe de estado uruguayo le explicaba su estrategia para negociar en Argentina y la defendía con firmeza: “En la Argentina, tenés que ir a hablar con los delincuentes peronistas, que son los reyes. Son tipos que están ahí y tienen el poder: son verdaderos señores feudales”.

Podríamos continuar por horas con el análisis serio que Mujica elaboró en la entrevista, pero hoy es fácil concluir que estas dos citas sirven de argumento para percatarnos de que el presidente de la República Oriental del Uruguay se ha equivocado en la estrategia utilizada para lidiar con el gobierno argentino. Se olvidó, pues, de elaborar un curso de acción para enfrentarse en las negociaciones a los “delincuentes peronistas”.

Como resultado de este “olvido” de Mujica respecto de las cualidades morales y éticas de sus amigos, Uruguay se encuentra ahora soportando el embate permanente de la reconocida política peronista de “primero, un sopapo y, después, una caricia”. Así lo traen al presidente del Uruguay: a los sopapos y a los mimos. Puesto que, desde la otra orilla, ellos nos analizan y deciden: “Al Pepe dale con todo, igual si este tiene los zapatos embarrados, nosotros le embarramos la dignidad”.

Señor Presidente Mujica: en varios escritos, supe expresarle mi sugerencia para que no cruce mas el río. Lo recibirán con un abrazo, le harán un mimo y lo despedirán con un sopapo. El problema es que somos los uruguayos quienes recibimos ese sopapo en nuestra propia mejilla y -téngalo Usted bien claro-: no estamos dispuestos a poner la otra.

El pasado fin de semana, Uruguay recibió sendos comunicados de la Cancillería argentina que no pueden leerse de otra manera sino como si se tratase de comunicados de corte mafioso. En ellos, piden la cabeza del Embajador Bustillo para juzgarlo por contrabandista. Obviamente, esto es una revancha, en respuesta a su denuncia por las coimas en la CARP.

Una cancillería seria (la nuestra claramente no lo es) devolvería dichos comunicados por improcedentes sin siquiera responderlos. Proceda de este modo, Señor Presidente, y verá cómo los uruguayos volveremos a creer que Usted es el presidente de todos los uruguayos… y no solo de unos pocos.

Si Usted cree verdaderamente que su equipo de asesores no se encuentra en condiciones de apoyarlo y que le originará una merma en su capacidad negociadora, dígnese a convocar a los ex presidentes Sanguinetti, Lacalle, Batlle y Vázquez. Ellos -con sentido patriótico- explorarán junto a Usted los mejores argumentos y estrategias para negociar con la “mafia” argentina. Ellos ya lo hicieron.

Recuerde sus palabras, Señor Presidente José Mujica, sobre los Kirchner y sobre los peronistas: mafiosos, delincuentes, patoteros, señores feudales. En base a estos conceptos, elabore un plan para hacer frente a su enemigo, y siempre tenga bien presente el tratado de Clausewitz “Sobre la Guerra”. En especial cuando invita a identificar, cuantificar y evaluar al enemigo.

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