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Demagogia e irresponsabilidad

10/08/2012 Sin Comentarios

Francisco Gallinal

Vaya si nos dio trabajo alcanzar un acuerdo entre todos los partidos políticos con representación parlamentaria para lograr un acuerdo que permitiera llenar los vacantes que al comienzo de cada administración se producen, por la sana sustitución de un gobierno por otro!!!

Vaya si será bueno para la democracia que los partidos políticos que no integran el gobierno nacional, tenga su representación en los entes autónomos y servicios descentralizados, y en los llamados organismos de contralor como la Corte Electoral y el Tribunal de Cuentas, para co-administrar y para fiscalizar la acción de las mayorías que en casi todos ellos, cuenta con presencia suficiente como para hacer y deshacer a gusto y placer!!!

Vaya si será importante esa fiscalización cuando solamente en el caso PLUNA, por nombrar un ejemplo, han quedado al desnudo hechos, errores y horrores que nos permitieron llamar la atención del gobierno con suficiente antelación, más allá que este no se haya decidido a actuar hasta que se cayó la estantería!!!

No por casualidad el Partido Nacional reivindicó desde siempre, y en su momento ya hace muchas décadas lo logró, el respeto de las minorías y la necesidad de que el parlamento dispusiera de herramientas para ejercer sus controles. Por ejemplo, que las venias para cubrir las vacantes requieran mayorías especiales de las que el gobierno hoy no dispone. De allí que el Sr. Raúl Sendic haya accedido a la presidencia de Ancap con los mismos votos con los que cualquier representante de la oposición accedió a su responsabilidad.

Pero además hay un hecho que hace más importante todavía la presencia de la oposición, y es la mayoría parlamentaria de la que dispone el gobierno de turno. Cuanto mayor es la concentración de poder, mayor deber ser el contralor. Hoy el Frente Amplio tiene el cuasi-monopolio del poder. A la mayoría parlamentaria se suma la unanimidad de miembros del Poder Ejecutivo y por consecuencia:

¿Cómo no va a estar presente la Oposición ejerciendo sus responsabilidades, sus obligaciones y también, por supuesto, sus derechos?

La decisión adoptada por el Senador Bordaberry y respaldada por su sector, denuncia una gran demagogia, y una enorme irresponsabilidad. Porque un dirigente tiene por supuesto total libertad para renunciar a sus derechos, pero no para renunciar ni abdicar de sus obligaciones. Pero no a sentarse cómodamente en la vereda de enfrente y dejar hacer, sin comprometerse con la realidad. La gente no los eligió para eso.

Si estaba tan convencido de que ese era el camino, nos preguntamos:

¿Por qué aceptó integrar esos organismos?

¿Por qué no se animó a tomar la decisión como Partido y no como sector?

¿Bastó un rezongo del Presidente Mujica para que metieran violín en bolsa?

Demagogia e irresponsabilidad, lisa y llanamente.

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