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Que dejen los cargos

27/07/2012 1 Comentario

Francisco Gallinal

Pocos días atrás titulábamos una de nuestras columnas semanales “Señal dictatorial”, marcándole al gobierno el atropello que significa para las libertades públicas y muy especialmente para la libertad de información, que tomen decisiones que limitan el contenido de los informativos. Decíamos entonces que el pretendido pretexto de combatir la inseguridad no es más que una burda mentira, que busca ocultar la verdadera razón de la medida.

¿Cuál es la razón por la que quieren regular el contenido de la información? Sencillamente es un tema de carácter político electoral. El gobierno del Frente hace agua por todos lados en la protección de la población, eso lo va desgastando desde el punto de vista electoral y no encontraron camino más sencillo, ni más burdo agrego yo, que limitar las noticias para que la gente no sea tan consciente de las barbaridades que ocurren cada día.

El sábado pasado el Congreso de UNA aprobó una declaración con cuestionamientos en términos similares, porque esa realidad comienza a ser compartida cada vez más por quienes militamos en la oposición. No es una sino que son varias las medidas que el gobierno se atreve a adoptar que conspiran contra la democracia, que cercenan las libertades y qué por lógica consecuencia lo convierten en un gobierno autoritario. Y agrego, con mucha gente dentro que nunca supo muy claramente ni confío ni adhirió debidamente a los principios democráticos.

Los frenteamplistas se pusieron en víctimas frente a la declaración, dijeron que la misma vuela los pocos puentes existentes entre los partidos políticos y mostraron toda una suerte de llantos propios de quien no tiene argumentos para rebatir expresiones contundentes respaldadas, lamentablemente, por los hechos.

Respaldada por los hechos porque ahora cada vez con mayor frecuencia, tenemos nuevos hechos y actitudes del gobierno que van en el mismo sentido. Lo que sucedió con Pluna es un claro ejemplo. Fue tan escandaloso el pésimo negocio que impulsaron los Señores Vázquez, Astori y Rossi, que en las discusiones en el parlamento el Frente Amplio salió muy mal herido, sin capacidad de respuesta, sin otra explicación que la de decir por carta que se equivocaron pero sin asumir las responsabilidades.

Pues bien, como consecuencia de lo que fue la discusión sobre Pluna no tuvieron mejor idea que volver a decir que se rompieron los puentes, y que la oposición debía “devolver” los cargos.

¿DEVOLVER? ¿Pero cómo entonces cree el Frente Amplio que los cargos son de ellos, que son de su propiedad y que por una generosa y desprendida acción decidieron prestarnos algunos de ellos? ¿Ese préstamo generoso que nos hicieron, estaba además condicionado a que nos portáramos bien porque si no nos los quitaban?

Pues nos permitimos recordarles que los votos en el Senado que permitieron que el Sr. Sendic sea Presidente de Ancap, Caloia Presidente del BROU o cualquier otro frentista miembro de un Ente o Servicio Descentralizado, fueron los mismos votos que permitieron que los representantes de la oposición accedieran a los que hoy ocupan. Porque así lo exige la Constitución de la República, y porque los partidos políticos todos, a poco de asumir el nuevo gobierno nos pusimos de acuerdo no solamente para designar en los Entes Autónomos sino también para el Tribunal de Cuentas y la Corte Electoral.

Los cargos no tienen dueños, sean o no electivos. Se llenan directamente por la voluntad popular, o a través de los mecanismos que esa misma voluntad dispuso cuando aprobó el texto constitucional. Y la realidad indica que de acuerdo a ese texto constitucional, no alcanza con los votos del frente para designarlos, se necesitan votos de la oposición.

Acá nadie es dueño de nada. En todo caso se es titular de un cargo, y con fecha de vencimiento.

1 Comentario »

  • Virginia :

    Tengo la impresión de ir mirando un televisor al que se le apodera cierta interferencia, que va alterando, distorsionando la imagen y pretende hacerla desaparecer del todo…
    Y no es un ladrón que copa mi casa y roba mi aparato televisivo. Es una “maquiavélica” estrategia de quienes creen que mi televisor les pertenece.
    Me recuerda cierta paranoia pasada, donde el Estado pasó a ser propiedad del gobierno y me visita cada vez que me interno en la noticia.
    Un abrazo

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