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Ya fue

06/07/2012 Sin Comentarios

Gustavo Penadés

Se cometió la semana pasada un monstruoso atropello al pueblo paraguayo.

No es el momento de hacer historia y reseñar el profundo lazo afectivo que une a nuestro país y a nuestro Partido con esa patria hermana, y que el senador Luis Alberto Lacalle representó cabalmente con el magnifico gesto de solidaridad realizado.

La actitud de nuestro gobierno y de los vecinos es grave tanto por el hecho en sí de la sanción y de haber dado entrada a Venezuela, como por ser una peligrosa expresión de ignorancia, soberbia y prepotencia.

El gobierno decidió ignorar los más básicos principios que deben enmarcar la relación entre los estados empezando por el de buena fe y el de no intervención. Se atribuye el derecho de tener mejor derecho que los parlamentarios paraguayos y por tanto se enoja porque cometieron la torpeza de oponerse a la voluntad de los cancilleres. ¿Dónde reposa la soberanía en Paraguay? ¿En los legisladores o en los cancilleres? Pero, hipócritamente, no consulta al Paraguay y violando Ushuaia II aplica sanciones y se acepta alegremente que el canciller de Venezuela se reúna con los jefes militares en el Palacio de Gobierno.

¡La doctrina del Frente Amplio es que los legisladores paraguayos, que en más de un 95% votaron la destitución de Lugo, debieron haber obedecido los deseos de los cancilleres de la región! Y, ya que estamos, aprovecha para desconocer otra vez la soberanía del legislativo paraguayo afirmando que no tenían derecho a oponerse al ingreso de Venezuela al MERCOSUR.

El vicepresidente dice que se dio un golpe de gracia al MERCOSUR. Eso es verdad, pero el golpe de gracia se lo dio Uruguay a sí mismo al pasar a comportarse como un estado bananero más, en el que el voluntarismo mesiánico de “los que saben” se termina imponiendo al costo que sea. Se llega a decir que la relación con Venezuela es un asunto de conveniencia nacional porque es un país con petróleo y lo necesitamos. ¿Vale el petróleo más que el respeto a los paraguayos que eligieron a sus legisladores? ¿Mujica es la Nación o es quien la representa?

La famosa barra chica es la que está gobernando de la misma manera que actuaban hace 60 años, cuando despreciaron toda regla para imponer su voluntad convencidos de ser portadores de la Verdad.

La mayoría frentista perdió todo recato, las máscaras se cayeron y todo vale. Se desprecia el orden institucional cuando no es funcional a sus intereses y las normas tienen valor si representan el querer de los funcionarios. El “como te digo una cosa te digo la otra” elevado a principio fundamental de acción política.

¿Uruguay país serio con seguridad jurídica? Ya fue

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