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Los sátrapas del Mercosur

06/07/2012 Sin Comentarios

Jorge Azar-Gómez

El próximo-pasado sábado 29 de junio, un trío de sátrapas -reunidos en Mendoza (Argentina)-, aduciendo defender algo que ellos desprestigian, como lo es la democracia, decidieron el retiro provisorio de la República del Paraguay de los órganos regionales. Ello se consensuó en solo tres horas, en castigo por la destitución del presidente Fernando Lugo por parte del parlamento guaraní.

La presidente argentina definió el proceso judicial al que fue sometido Lugo como “una parodia de juicio político” y, con voz elegida para ese momento, sentenció (creemos que irónicamente):

“No hay juicio en el mundo que dure dos horas y que no tenga posibilidad de defensa”.

Olvidó la Señora que los protagonistas, en tres horas de reunión, enjuiciaron y suspendieron al vecino país del Mercosur.

No conformes con ello, resolvieron incorporar, en forma claramente ilegítima, a la República Bolivariana de Venezuela al bloque.

Por estas horas, lo cierto es que aún no se logra comprender qué diferencias existen entre una resolución o juicio de dos horas

y otro equivalente, de tres horas de duración.

En realidad , la gran furia de la presidente de Argentina, no es la situación política de Paraguay, sino que lo suyo es su frustración por no haber firmado a tiempo las obras de Aña Cuá, con una inversión estimada de 500 millones de dólares, gran parte de ese dinero debía ingresar a las cuentas de un negociado acordado entre Kirchner, De Vido, Lugo y Lopez Perito, es esta la razón real de la molestia de Cristina Elisabet Fernández Wilhelm de Kirchner con el Congreso paraguayo, que había cuestionado y rechazado este proyecto.

En agosto de 2011 , la delegación de Paraguay ante el Parlamento del Mercosur, presentó una nota protesta exponiendo que : “La Representación Paraguaya ante el Parlamento del Mercosur, reivindica los legítimos derechos de nuestro país y considera que estas razones fundamentan la emergencia de una causa nacional que debe ser honrada en todas sus etapas, por tanto exhorta al Gobierno Nacional a negociar con firmeza, sin concesiones denigrantes ni excepciones injustificadas, en el relacionamiento con la Argentina; caso contrario, el pueblo paraguayo, en su calidad de soberano y mandante de las autoridades constituidas, podrá pacíficamente y a través de sus órganos competentes exigir al Gobierno a frenar de inmediato, en el estadio que fuere, el polémico proyecto Aña Cua, que además reiteramos en ningún caso podrá avanzar sin la intervención del Congreso Nacional”.

Por este motivo, el bloque sudamericano quedó ahora conformado por el tándem Argentina-Venezuela (para muchos, “Argenzuela”), junto con Brasil y el Uruguay.

“Tenemos un compromiso democrático fundamental”, disparó la mandataria brasileña Dilma Rousseff al asumir la presidencia, completando: “Debemos respetar la manifestación de los legítimos intereses de nuestros pueblos”.

Aplicando ese criterio, llama poderosamente la atención que ahora se preocupen por las formas de las decisiones políticas.

Bajo este pensamiento, también debiera haber sido cuestionado el parlamento uruguayo cuando pasó por encima del soberano y dejó sin efectos la “Ley de Caducidad”, oportunamente ratificada por el pueblo en dos oportunidades, incluso exhibiendo mayores porcentajes de votos que los obtenidos por Fernando Lugo para alcanzar la presidencia.

Tal vez hubiese sido más productivo que, con anterioridad al juicio de tres horas, los cancilleres se hubieran tomado el trabajo de analizar desde cuándo el ex mandatario Lugo se fue apartando de las normas y de la legalidad.

Al ahora destituido líder comenzó a horadar su propio gobierno el 15 de agosto de 2008 cuando, en medio de los festejos de su asunción al poder, se dirigió hasta el Departamento de San Pedro -su antigua sede episcopal- para firmar cinco acuerdos con Hugo Chávez Frías.

Nadie en Cancillería había revisado ni comentado mayormente sobre los acuerdos. A la postre, cuando el propio Lugo publicó el contenido, el congreso quedó paralizado: uno de los referidos acuerdos ponía el agua dulce del Paraguay en manos de oscuros “técnicos” venezolanos.

Lugo jamás remitió esos convenios al parlamento, por lo cual nunca fueron ratificados.

A posteriori, y aunque el tema parezca superficial -pero importante para el pueblo-, Fernando Lugo decidió, unilateralmente, prohibir el tradicional rally Trans Chaco, programado para llevarse a cabo el mes de septiembre.

Más tarde, la reacción popular logró que el evento tuviera lugar en el mes de noviembre.

Tiempo después, informó a través de la prensa al vicepresidente de la república que su égida quedaría bajo la supervisión del Jefe de Gabinete Civil, Miguel López Perito.

El vicepresidente, con lógica indignación, replicó: “Yo no recibo órdenes de funcionarios nombrados a dedo. Fui electo por el mismo numero de votos del Presidente”.

La carrera de bloopers jamás tuvo pausa.

El hoy destituido presidente ordenó verbalmente la reunión de jóvenes políticos de izquierda en el Comando de Ingeniería, bajo el despliegue de retratos de Hugo Chávez, Ernesto Guevara y Fidel Castro.

Los jefes militares perdieron sus cargos porque Lugo jamás se atrevió a confirmar por escrito que él había ordenado abrir los cuarteles.

El siguiente tropiezo tuvo relación con el nombramiento de Jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea, repartición que quedó a cargo de un coronel de dudosa reputación y condenado por contrabando en la Argentina; tema por el cual debió guardar prisión.

Luego, el ex sacerdote se propuso adquirir para “reforma agraria” las tierras del ciudadano brasileño Teixeira, compradas y no completadas en su pago de once millones de dólares.

Pero la tasación del gobierno ascendió a U$S 33.000.000; los “campesinos” luguistas querían el terreno por tener una reserva forestal que la ley prohibía entregar como vivienda.

La humillación a su aliado de coalición el Partido Liberal Radical Auténtico alcanzó su cenit cuando Fernando Lugo se negó a cumplir con el pacto de 2008, que proponía que una figura liberal encabezara la boleta del 2013.

Luego de la ahora conocida masacre de Curuguaty, nombró como ministro de Interior a un funcionario perteneciente al Partido Colorado, su principal adversario en 2013, y premió con la Jefatura de la Policía Nacional al comisario que no supo proteger a su personal, permitiendo ser masacrados por los violentos “carperos”, viejos conocidos en su rol de usurpadores de propiedad privada.

Cuando se le sugirió que no recibiera en Palacio de Gobierno al líder de los “carperos” -buscado por la policía y con orden de detención-, Lugo contestó “Yo recibo a todos los paraguayos y las paraguayas.”

Fue en esa instancia que Lugo terminó por colmar la paciencia de sus aliados y el Partido Liberal optó por retirarse de la coalición: renunciaron los ministros de ese sector y el espacio político decidió apoyar el fulminante juicio contra el mandatario.

Proceso del cual hoy nadie duda que fue absolutamente constitucional.

Hemos contabilizado aquí algunos de los errores épicos del destituido jefe de estado, en el transcurso de su presidencia.

Desde luego que no hemos hecho alusión a sus vínculos con la guerrilla colombiana de las FARC, el affaire de las petrovalijas, y otros numerosos e igualmente delicados ítems.

Probablemente, hubiese valido la pena que los cancilleres reunidos en la provincia argentina de Mendoza conocieran la totalidad de esos episodios. Como también hubiese sido valioso que aquéllos se interiorizaran en el suculento negociado confeccionado entre el propio Hugo Chávez Frías y Fernando Lugo, y que abarcaba la venta de petróleo de Venezuela a la nación guaraní , la cual seguramente no se suspenderá pues quedarían al descubierto estos negociados.

En la República Oriental del Uruguay, mientras tanto, el Canciller Luis Almagro (suponemos que siguiendo instrucciones del  presidente José Mujica) llevaba adelante un tour mediático y mentía a la ingenua oposición en Montevideo. Diciendo que no se iba a permitir tratar el ingreso de Venezuela al Mercosur en estas circunstancias.

La oposición política uruguaya olvidó, en el camino, las mentiras de Almagro respecto de las coimas/sobornos en el tema del dragado, y perjuró que el pliego de la licitación para la profundización del dragado del canal Martín García ya se encontraba aprobado.

No obstante, del pliego nada se sabe hasta este momento.

Como en alguna ocasión lo hemos señalado, es mucho más probable que el Uruguay obtenga la sede del Mundial de Fútbol en 2030 antes que la obra del canal se vea completada.

En rigor, nadie conoce qué sucedió exactamente a lo largo de aquellas casi cuatro horas que demoró en comenzar la “cumbre” de Mendoza. Aunque cabe imaginarlo, pues el Uruguay no obtuvo ningún logro. Lo que tuvo lugar allí no fue otra cosa que una compraventa de votos, y los resultados pueden verse ahora en las resoluciones.

Nadie sabe cómo y porqué se aprobó el ingreso de Venezuela al Mercosur.

Del mismo modo, se desconoce si las valijas del canciller de la República Bolivariana fueron convenientemente revisadas mientras hacía una parada en territorio argentino. No se sabe, tampoco, si su equipaje pudo revisarse en territorio uruguayo.

En otro orden, las fotos publicadas por la prensa exhiben a la presidente argentina entregando un retrato de Chávez a Maduro.

La totalidad de los presentes aplaudía en ese preciso momento, menos José Mujica, quien apareció con los brazos en las espaldas.

¿Acaso se estaría arrepintiendo de la traición cometida en perjuicio de su pueblo?

O -quién sabe-, a lo mejor ya habría comenzado a temer ante una posible “Primavera Latinoamericana” que perfectamente podría derribar a la “izquierda mortadela” que lo sostiene, tan distante de los radicales.

¿Estará dispuesto el Señor Presidente José Mujica a continuar comportándose de manera genuflexa ante Cristina Elisabet Fernández Wilhelm de Kirchner y el chavismo, arriesgando la estabilidad financiera y la que compete a los depósitos de extranjeros en Uruguay?

¿Se encuentra dispuesto a poner en peligro su relación con la “izquierda caviar” de su gobierno, que (des)maneja la economía del país?

¿Acaso no percibe Mujica que el gobierno de la República Argentina ya se esboza en una verdadera molestia para América Latina y el Mercosur (particularmente para Brasil) y que ya es imposible planificar nada en conjunto?

Como ya lo hemos mencionado en anteriores oportunidades (aún cuando la oposición no recoja el consejo): para conocer la verdad, no es necesario escuchar al Presidente Mujica cuando habla. Solo basta leerle los labios.

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