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Una señal dictatorial

29/06/2012 Sin Comentarios

Francisco Gallinal

El gobierno nacional ha bombardeado a la ciudadanía en los últimos días con un conjunto de anuncios de la más diversa índole. Algo que no es novedad porque la personalidad del presidente va de la mano con ese estilo, esa forma de actuar. Lo que sí es nuevo es que nunca nos habían inundado con tantos temas en forma simultánea. Si se trata de una estrategia, no sabemos exactamente cuál es el objetivo, qué es lo que se pretende, pero lo cierto es que si algo sobran son noticias.

Ahora bien, a un anuncio fuerte de hoy le sigue una noticia más impactante mañana, y trascartón una nueva aparición pasado mañana que opaca o empalidece las anteriores y cuando queremos acordar la opinión que brindamos antes se pierde ante el fárrago de noticias de las últimas horas. En algún momento alguien señaló que el gobierno lo hacía con el propósito de ocultar o desactivar, sacar de la opinión pública, algún error de los tantos que se cometen periódicamente. Pero hoy ese razonamiento ya no nos convence porque son tan escalofriantes las últimas que mal pueden estar destinadas a ocultar otras anteriores quizás no tan graves.

Podríamos hoy dedicarnos a hablar de la marihuana, seguramente de las ideas más impactantes. De lo bien que le cayó fumarse un porro a un integrante del gobierno, o de la paradoja que significa que Mujica la haya comparado con el Plan Ceibal. Sí, entendió bien, el Presidente Mujica declaró en Brasil que así como hubo quienes se opusieron a la gran idea del Plan Ceibal en la administración anterior, hoy hay quienes se oponen a otra gran idea como la de la marihuana. Y de paso le tiró a Vázquez que además del plan Ceibal, fue el gran impulsor durante su gobierno de las fuertes medidas que se tomaron contra el tabaco, medidas hoy en tela de juicio con éstas nuevas ideas.

En realidad nuestra intención no es referirnos al tema de la marihuana, ni al intento de resucitar el proyecto de ley que autoriza el aborto, ni al jaque que desean ponerle al Paraguay, ni a la firma de tratados con la Argentina. Todos temas en los que tenemos una posición discrepante pero que reconocemos –como no puede ser de otra manera- que sobre ellos caben dos y más opiniones. Nuestra intención hoy es llamar la atención sobre otro tema, que pasó como uno más, pero que nos parece el más grave de todos porque atenta contra nuestras libertades y nuestra democracia.

La decisión de limitar o censurar el contenido de los informativos, recurriendo al absurdo de regularlos a través del decreto que fija los horarios de protección al menor, es lisa y llanamente un atentado contra las libertades. Contra la libertad de expresión, contra la libertad de información, contra la libertad de prensa y de ninguna manera podemos permitir que la noticia pase como una más entre tantas lanzadas al vuelo.

Así empezó la dictadura militar y en consecuencia, o este gobierno no aprendió nada de aquellos terribles años, o aprendió lo malo y por eso ahora actúa de la misma manera que actuaron entonces. Con las libertades no se juega porque al golpearlas, se debilitan los derechos ciudadanos y se pone en riesgo la convivencia democrática. Las libertades no son simplemente “burguesas” como en algún momento las calificaron muchos frenteamplistas de siempre, son derechos esenciales que hacen a la dignidad humana y que solo admiten restricciones o limitaciones conforme a lo que dispone la Constitución Nacional, y en disposiciones contenidas en una ley y no en un decreto.

Porque hoy es controlar el contenido de los informativos en materia de delitos, pero una vez superada la primera valla, para el gobernante de turno todo le resulta más fácil. Pero además nadie cree el cuento de que se trata de una medida para combatir la inseguridad. No, eso es una gran mentira. De lo que se trata, es de quitar del horario central de los informativos, uno de los temas que más perjudica políticamente al gobierno. No porque haya quienes den matraca contra el Presidente o el Ministro del Interior, sino porque el gobierno no ha sabido, o no ha querido, combatir la delincuencia como se la debe combatir. Así de sencillo.

O sea que en definitiva, detrás de la censura, detrás de la prohibición que se pretende establecer, hay un fin y un propósito de carácter político electoral. Lo que convierte a la decisión en una decisión dictatorial, sin necesidad de que el gobierno sea una dictadura. Aunque empieza a recorrer ese camino que, inexorablemente, lo lleva a ese destino.

Si de esos temas se trata, no tenga ninguna duda el gobierno, con nosotros va a chocar y fuerte.

 

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