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Una nueva vergüenza internacional

29/06/2012 Sin Comentarios

Hernán Bonilla

La política exterior del gobierno hace tiempo que ha dejado de lado el interés nacional para guiarse por afinidades ideológicas, la paparruchada de la patria grande, el latinoamericanismo infantil, las presiones de otros países y otra sarta de disparates. El país lo sufre, entregando derechos, padeciendo atropellos y dejando nuestro otrora prestigioso lugar en el concierto internacional en el fango. El último sobre Paraguay es un nuevo episodio de esta serie de terror.

Paraguay es un país que ha tenido problemas para consolidar su democracia a lo largo de la historia. Por eso los episodios de estos últimos días han despertado una especial preocupación. El juicio político del que fue objeto el ex presidente Lugo fue rápido, demasiado para mi gusto sí, pero perfectamente ajustado a la Constitución. En primer lugar la Cámara de Representantes votó iniciar el juicio político por 76 votos a favor y 1 en contra. Y luego el Senado votó por la remoción de Lugo por 39 votos a favor y sólo 4 en contra. Vale decir, el Parlamento paraguayo, tan democrático y legítimo como el presidente de la República siguiendo la Constitución destituyó al presidente, asumió el vice y siguen rigiendo la separación de poderes y las garantías individuales. No hay golpe ni nada parecido.

Esto es tan cierto que en su primer discurso después de conocida la votación del Senado el ex presidente Lugo reconoció el fallo y en la noche del domingo su abogado Adolfo Ferreiro en un programa de televisión declaró que el nuevo gobierno del presidente Federico Franco es legítimo bajo el derecho interno paraguayo.

Ahora bien, el tema de fondo para nosotros los uruguayos es otro. Si se dice, y con razón, que el juicio a Lugo fue demasiado rápido, ¿qué decir de la sentencia del Mercosur suspendiendo a Paraguay? ¿Quién analizó el caso? ¿Se escuchó al parlamento Paraguayo? ¿Hubo realmente quiebre institucional? Entonces si alguna de estas preguntas deja dudas el Mercosur actuó al menos tan mal como al Parlamento paraguayo que critica.

La verdadera razón por la que se quiere suspender a Paraguay, digámoslo claramente, es aprovechar el lapso en que la hermana República no sea miembro del bloque para meter por la ventana a Venezuela. Resulta casualmente que la incorporación del país bolivariano no se pudo concretar porque no ha sido ratificado por el Parlamento de Paraguay. Esto es por lo tanto un atropello inadmisible al Parlamento democrático del Paraguay que nuestro país no debería avalar ya que al hacerlo termina de hundir lo que quedaba de nuestro respeto internacional. Ya éramos el hazmerreír del mundo esta semana por el absurdo de la marihuana y ahora nos sumamos al chavismo y al kirchnerismo para hacerle los mandados al mismo presidente que le suspende el envío de petróleo a Paraguay por falta de democracia pero se lo envía a una de las peores dictaduras que perviven en el mundo, como es Cuba.

Como uruguayo siento una profunda vergüenza de la actitud patotera que asume el gobierno del Uruguay, le pido disculpas al pueblo paraguayo por esta nueva afrenta y espero que los megalómanos continentales terminen de comprender que los asuntos internos de cada país los resuelven sus ciudadanos, no una reunión de cancilleres de los países que en 1870 descuartizaron al Paraguay. Por eso apoyo calurosamente la resolución de la Convención Nacional del Partido Nacional que el sábado se pronunció claramente sobre el tema.

El tufillo de Guerra de Triple Alianza que tiene este episodio lamentable es indisimulable. Y una vez más, como Flores en 1865, ahora colaboramos en atacar a un país que nada nos hizo y que es, o debería ser, nuestro aliado estratégico en el Mercosur frente a la prepotencia de los más grandes. Parece que nadie del gobierno leyó nunca a Herrera, parece que nunca hubieran conocido sus esfuerzos por reparar a los paraguayos los males que les hicimos sin sentido en el pasado. Por eso, ante este nuevo y lamentable episodio, digámosle a este gobierno entreguista y mandadero de los poderosos ¡Viva Herrera! ¡Viva el Paraguay!

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