Portada » Destacado, Editorial

Liberación y socialismo

29/06/2012 Sin Comentarios

En estos términos, y proferidos como proclama, finalizaban los discursos de militares venezolanos que un un número de 210, visitaron nuestro país días pasados, y participaron de actividades “académicas” junto a oficiales de nuestras FFAA, en locales oficiales. Francamente lamentables estos episodios, constituyen una falta de respeto al Uruguay y a sus Fuerzas Armadas, y agregan una perla más al collar de desaciertos y torpezas, que en relación a éstas comete el gobierno del FA.

De los militantes militares venezolanos, que son el ejército de Chávez, un gobernante autoritario que disfruta dividiendo al pueblo que gobierna, no nos puede extrañar esta actitud. Que se puede esperar de fuerzas armadas al servicio de una ideología y no de un país, en las que se asciende cuantas más consignas se gritan.

Ahora, que vengan a nuestro país, y en la casa de estudios donde nuestros compatriotas soldados estudian y realizan sus cursos de formación, bajo el imperio de normas de conducta democráticas y capacitándose para custodiar nuestra soberanía, cometan el agravio de proclamar consignas ideológicas, debe ser inaceptable.

Quienes han sido los incautos, que sorprendidos en su buena fé admitieron sin previsiones que este episodio ocurriera. O quienes han sido los responsables del patrocinio de la excursión venezolana que derivó en este lamentable fiasco, y cuáles fueron sus propósitos.

No se podrá decir que magnificamos cuando calificamos de grave o gravísimo el episodio.

Es grave que los visitantes crean que están en sus cuarteles donde pueden hacer lo que quieran. Es un acto de arrogancia facilitado por la inocencia o la irresponsabilidad de los anfitriones. Es un hecho que encaja perfectamente en la lógica invasiva y desprejuiciada que practica Chávez y sus fuerzas armadas y por ello totalmente previsible.

Pero es más grave aún que los responsables del Ministerio de Defensa hayan resuelto todo lo relativo a la visita del contingente, sin reparar responsablemente en el daño que una actitud de este tipo tiene en la imagen de nuestras FFAA y en la moral de nuestros oficiales.

La sola lectura de la información sobre la llegada a Uruguay de 210 militares venezolanos días pasados, nos sugirió que algo negativo y quizás grave pudiera ocurrir. Y ocurrió, faltaron el respeto que debían guardar en el Uruguay, al País y a sus Fuerzas Armadas.

Alguien debe asumir su responsabilidad.

Envíenos su comentario

Agregue su comentario, o trackback desde su sitio. También puede suscribirse a estos comentarios vía RSS.