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Un homenaje muy peculiar

22/06/2012 Sin Comentarios

Francisco Gallinal

En oportunidad de conmemorarse un nuevo aniversario del natalicio del Padre de los Orientales, José Gervasio Artigas, el Poder Ejecutivo encomendó al Ministro de Trabajo Eduardo Brenta representarlo en la parte oratoria. Seguimos con atención su discurso y sinceramente advertimos que el Ministro encontró una forma muy peculiar, y por cierto discutible, de homenajear al Prócer.

Concretamente nos referimos a la parte en que señala que los uruguayos debemos sentirnos orgullosos del sistema tributario y del sistema de salud vigentes. El primero, dijo Brenta, porque se basa en el concepto de que “paga más el que tiene más”, y el segundo, porque en el próximo año va a incorporar a su ámbito de cobertura a más de dos millones de uruguayos.

La verdad es que se podían haber buscado mejores ejemplos, que seguramente los hay. La carga impositiva que pesa sobre la población es de las más pesadas de las últimas décadas, especialmente si se compara con la situación de bonanza de la economía nacional que es, también de las de mayor bonanza de la historia del país. Se suponer que a mayor bonanza económica, menores impuestos. Con un buque insignia como el IRPF que de impuesto a la renta tiene solo el nombre porque es lisa y llanamente un impuesto a los salarios. Caracterizado por un concepto muy diferente al que dijo el Ministro. En Uruguay “paga más el que trabaja más”, sin importar en el total de sus ingresos cuanto existe de renta.

En consecuencia es malo el ejemplo, y es especialmente malo dicho por el Ministro de Trabajo y Seguridad Social que elogia un impuesto que rige especial y pesadamente sobre los trabajadores uruguayos.

Probablemente a la luz de las circunstancias sea peor la referencia al sistema nacional integrado de salud. El invento del Frente Amplio está haciendo agua por todos lados y hoy la crisis asistencial que se vive tanto en la salud pública, como en la desbordada salud privada, son claros ejemplos de lo que referimos. No hay uruguayo que directa o indirectamente no haya sido víctima en los últimos tiempos de la crisis de un sistema de salud saturado, que no da respuestas concretas ni inmediatas a quienes las necesitan. Que tiene manifestaciones graves en la salud pública donde un Juez tuvo que obligar a las autoridades a internar a los pacientes porque las ambulancias hacían colas y largas esperas, y que también se ha estancado en el ámbito privado donde se ha obligado a muchas instituciones a asumir responsabilidades sin tiempo suficiente para preparar su capacidad de respuesta.

Por si todo ello fuera poco, el Uruguay y nos animamos a decir, el mundo, se han visto conmocionados por las espeluznantes noticias de este año con la aparición de asesinos seriales que no han hecho otra cosa que desnudar las terribles carencias existentes en materia de contralor, con fallas y errores que salpican al propio Ministerio del Interior que no supo escuchar ni advertir a tiempo las señales que les llegaban sobre hechos que estaban ocurriendo en sus propias narices.

En definitiva, el Ministro tiene derecho a destacar la labor del gobierno y elogiar las áreas que crea conveniente elogiar. Pero de allí a subrayar que los grandes logros del país son precisamente aquellos que han hecho y están haciendo crisis en forma tan estrepitosa, dista un largo trecho. Porque en el primer tema debería defender a los trabajadores; y en el segundo, no es su área ni su materia, ni mucho menos es oportuna la referencia.

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