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Fuerzas Armadas a la deriva

22/06/2012 Sin Comentarios

Gustavo Penadés, diario El País

La ley 18.906 promulgada por el Poder Ejecutivo el 18 de mayo de 2012 autorizó el ingreso a nuestro país de personal, con su correspondiente armamento, del grupo SEAL de los Estados Unidos, durante un mes, para el entrenamiento de integrantes del Cuerpo de Fusileros Navales en operaciones de Contra Interferencia Ilícita de Buques.

En parte del Frente Amplio la venida de los soldados estadounidenses despertó gran malestar, por lo que se le bajó el perfil al asunto evitando la cobertura periodística de la actividad. Este es otro punto en el que se ponen de manifiesto las graves contradicciones del gobierno y su falta de rumbo en cuestiones claves.

El Frente tiene enorme desconfianza hacia las FF.AA., resabio de los años en que aquellas dieron cuenta de los guerrilleros y más aun, representaban uno de los mundos que principales figuras del Frente Amplio de aquellos años no querían.

La sumatoria de desconfianza, rencor, ignorancia, e intentos de utilización política de las mismas conspira gravemente contra la institución. Si bien rápidamente el Ministro salió a desmentir la intención de que las FFAA se pongan al servicio de un partido político -MPP- es claro que hay quienes sí piensan de esa manera, y nada se puede descartar de un gobierno que “como te dice una cosa te dice la otra…”. Sistemáticamente son sometidas a escrutinio, se afectan tradiciones, personas y bienes en aras de ajustar cuentas con un pasado que se observa con mirada hemipléjica y se cae en actitudes ridículas y ofensivas como el interferir en un homenaje y negar el uso del uniforme en un acto oficial.

Mientras todo eso pasa se las requiere para todo: desde levantar la basura a custodiar a los custodios. Por suerte, aparentemente, se habría dejado de lado la pretensión de que intervengan en la seguridad interna. Sin embargo, a pesar de ser mano de obra “todo servicio” se les niegan los recursos que necesitan, dilapidándolos en otros incisos y dejándolas subsistir malamente, contando con que la entrega y la abnegación del personal subsanará las carencias y bastará para alcanzar los objetivos ordenados por el poder político.

Uruguay dejó de ser el país en el que las instituciones y el respeto por los demás eran valores cultivados y exaltados. Ese descaecimiento de la organización institucional y del respeto por el orden jurídico que nos distinguía, y creíamos eterno, alcanza a las FFAA con medidas desatinadas y agraviantes como un 0800 “oídos” para recibir denuncias del personal, fomentándose formas de relacionamiento del poder político con los militares que no se corresponden con las jerarquías involucradas.

Este cúmulo de factores, sumado a la pujanza de la economía, determina un acelerado vaciamiento de las Fuerzas como nunca soñara ni su peor enemigo. La gente se va y no existen reemplazos, las unidades están desintegradas haciéndose cada día más difícil el cumplimiento de las misiones.

En este marco se produce una actividad con militares de elite del “imperialismo neoliberal”.

Hace unos años tal cosa hubiera desatado marchas y la quema de banderas. Hoy es una contradicción más de un Frente Amplio que perdió sus anclajes ideológicos para quedarse solamente con el poder con el que cada día que pasa se siente más a gusto, sin importarle que su desidia y falta de capacidad condene al país a ir a la deriva.

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